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viernes, 6 de octubre de 2023

Soñar y vivir

El reino animal presenta muchas curiosidades en todos los aspectos, incluido también el del sueño. Por ejemplo, los delfines-como mamíferos que son- también duermen pero de una forma muy especial. Resulta que mientras uno de sus hemisferios cerebrales está dormido, el otro permanece despierto, y al cabo de un rato se invierten los papeles, de tal forma que siempre tienen la mitad de su cerebro dormida y la otra despierta. La razón de esto es muy sencilla y nos demuestra la inteligencia suprema de la Creación. Si se quedasen dormidos del todo, tal como hacemos los humanos, no podrían subir a la superficie a respirar y morirían; de esta forma, sin embargo, pueden estar dormidos y seguir nadando y subiendo regularmente a la superficie para respirar.
 
En el caso de los patos salvajes, cuando duermen en condiciones seguras duermen de forma más profunda que cuando están en situación de alerta, y cuando la hora de dormir llega cuando están en grandes grupos, los patos que están en la periferia están más alerta ante lo que pueda suceder que los que están en el interior del grupo.
 

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lunes, 24 de agosto de 2020

Quien tiene un perro tiene un tesoro

Todos conocemos la frase “quien tiene un amigo tiene un tesoro” y sin desmerecer de la misma ¿qué mejor amigo que un perro? 

Si has tenido perro ya lo sabes, pero si no lo has tenido, nada de lo que te digan puede darte una idea aproximada; hay que experimentarlo. 

Y no olvides que el perro es un ser vivo, no un peluche. Requiere cuidados, tiempo, amor… y todo lo que le des te lo devolverá multiplicado por 10.

domingo, 10 de marzo de 2019

Los oigo pero no los veo


Hoy traigo aquí dos vídeos que desesperarán al más pintado, y eso que son bien cortos. En uno se ofrece el sorprendentemente bello y variado canto de las ranas, y en el otro el de los ruiseñores. Pero ¿dónde están las ranas y los ruiseñores? … A mí que no me pregunten:

"Así cantan las ranas"
Duración: 0'23". El sonido de las ranas croando.

"Así cantan los ruiseñores"
Duración: 0'52". El sonido de los ruiseñores en el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel.

sábado, 30 de junio de 2018

El video del lorito ya lleva dos millones de visitas


Sin pretenderlo, este vídeo que cuenta la historia de un lorito (en realidad una Cotorra argentina) se ha convertido en viral y ya lleva más de dos millones de visitas. Y si tan enternecedora resulta su historia, no menos lo es su banda sonora.

Aquí tienes el enlace para que lo disfrutes:
https://www.youtube.com/watch?v=k2pJmfns17A

miércoles, 28 de febrero de 2018

El lorito que aprendió a hablar y pidió su libertad

Hacemos un paréntesis en la revisión de mi impresionante trayectoria deportiva para incluir una serie de videos verdaderamente "inefables". Para empezar, aquí tenéis este titulado "El lorito que aprendió a hablar y pidió su libertad", un caso realmente insólito -no lo del lorito, sino lo del vídeo- ya que sin que yo hiciera nada, se convirtió en viral y ya tiene más de un millón de visitas.
Aquí lo tienes: https://youtu.be/YGR-P10dFvk




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miércoles, 11 de enero de 2017

Fotografiando animales salvajes

Hoy traigo un relato de caza fotográfica muy atípico, tanto que podrás comprender el por qué este blog se llamó “Palabras inefables”, es decir, palabras que no se pueden explicar con palabras. Un auténtico contrasentido, como la vida misma, pero la vida, para hacerla más llevadera, hay que aderezarla con humor. Aquí va, sin más dilación, esta verídica historia:

El toro con tetas
 
Siempre me he sentido como un gran explorador; a ello contribuyeron sin duda todas las películas de aventuras que vi desde mi niñez. Por esto no es de extrañar que me haya gustado la naturaleza y me haya aficionado a la caza fotográfica. Sin embargo mi última aventura en este sentido resultó un tanto insólita.
 
Había ido al puerto de Canencia. Aparqué el coche en las explanadas que habían habilitado para ello. Junto a los coches se agolpaban decenas de familias, todas ellas cargadas de niños, de mesas, de sillas, de neveras portátiles, de transistores, de pelotas. El hacinamiento y el griterío resultaban ensordecedores, pero allí estaban todos, dispuestos a pasar un día de campo... rodeados de una muchedumbre y pegados a su coche y a todos los demás coches que había en el aparcamiento.
 
Afortunadamente yo no soy así, y tan pronto aparqué el coche me alejé lo más rápido que pude. Me adentré en el bosque y, sorprendentemente, a los cinco minutos de caminata por un sendero de tierra que discurría por el bosque, dejó de oírse la algarabía infernal del aparcamiento. Ya estaba, pues, en plena naturaleza, dispuesto a disfrutar de un día de campo y a practicar la caza fotográfica. Ya solo me cruzaba de tarde en tarde con alguna otra persona de esas que de verdad aman la naturaleza, no como tantas otras que van al campo para estar... en el aparcamiento.
 
Media hora después alcancé una gran pradera bellamente salpicada de rocas con las más variadas formas y tamaños. También había algunos árboles y diversas agrupaciones de arbustos, así como un pequeño riachuelo que serpenteaba y brillaba bajo el sol. Pero yo había ido a cazar y allí a lo lejos se divisaban mis presas: una enorme manada de toros bravos.
 
La prudencia me aconsejaba elegir algún ejemplar que se encontrase un poco apartado del resto y que estuviese distraído con otras cosas, no fuera que le diera por embestirme. Tras una inspección visual de la manada, encontré un magnífico ejemplar de toro bravo, negro zaino y de poderosa cornamenta, el cual estaba bastante apartado del resto junto a un pequeño ternero. Además, por aquella zona había algunos arbustos que me podían servir para acercarme sin llamar mucho su atención.
 
Así lo hice y cual indio sioux acercándose a los bisontes, o cual avezado cazador de safaris en África, fui saltando sigilosamente de matojo en matojo, conteniendo la respiración. Pero eso sí, que conste que como buen profesional siempre avanzaba en contra del viento, no a favor, para que mi presencia no alertara a las fieras. Y por fin llegué hasta su altura. Ya sólo me separaban unos pocos metros. El enorme toro no se había dado cuenta o si lo había hecho no le había dado importancia a mi presencia. El caso es que allí lo tenía, dispuesto a ser el blanco perfecto para una inmortal fotografía.
 
Preparé la cámara y disparé varias fotos. El toro aparecía tranquilo junto al ternero y yo había conseguido mi preciado tesoro fotográfico. Deshice, pues, el camino andado (casi diría mejor el camino gateado) y me puse a salvo de tan temible fiera. Me senté en unas rocas, lejos ya de la manada, y me dispuse con satisfacción a ver con detalle, en el visor de mi cámara, las fotografías que había tomado. Eran perfectas. El toro se veía con claridad, su majestuosa presencia, su brillante pelo negro, sus enormes cuernos, sus... pero ¿qué era eso? Toqué los dispositivos de la cámara para ampliar un detalle que llamaba poderosamente mi atención y cuál no sería mi sorpresa cuando descubrí que en la parte baja de aquél imponente toro asomaban... unas ubres. ¡No era un toro, sino una vaca! Pero os juro que daba el pego; yo al menos, nunca había visto una vaca negra y con tan enormes cuernos. Por si no me creéis, aquí os dejo una de aquellas fotos.
 


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domingo, 6 de noviembre de 2016

El lorito que aprendió a hablar y pidió su libertad

Un día me encontré esta cotorra argentina malherida en el campo. 

La llevé a casa, la cuidé y le curé sus heridas. 

Ella agradeció mi cariño, nos hicimos buenos amigos y empezó a hablar. 

Hasta que un día comprendí lo que me decía: quería recuperar su libertad...

Este es el enlace del video de Youtube en donde se muestra esta historia: https://youtu.be/YGR-P10dFvk


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sábado, 27 de febrero de 2016

El día que fui viral, sin pretenderlo

Sin saber por qué algunos vídeos subidos a youtube comienzan a circular y ser vistos por millares de personas en todo el mundo. Yo no se qué hay que hacer para eso... ni tampoco me lo he planteado nunca. Bien es cierto que, como me gusta aprender cosas nuevas, hace unos años aprendí a realizar vídeos y subirlos a la Red, pero sin más pretensión que compartirlos con familiares y amigos. En todo este tiempo, apenas una veintena de videos son los que he subido y el número de visitas conseguido por cada uno de ellos oscila entre 20 o 30 de algunos hasta las 300 a 900 de otros; nunca más allá de eso. Pero hay una excepción.

Uno de aquellos vídeos, realizado concretamente el 15 de junio de 2012, con una duración de cuatro minutos y medio, titulado “El lorito que aprendió a hablar y pidió su libertad”, un buen día –sin saber por qué- comenzó a recibir visitas. Tantas que, a día de hoy lleva casi 170.000. Así que sin hacer nada, sin pretender más difusión para el mismo que la de algunos conocidos y algún amante de los animales despistado que pasase por ahí, resulta que ese vídeo se ha hecho viral. Como diría Obelix si viviera en este siglo: “Estos internautas están locos”.

Después, y por error, borré el vídeo, con lo que se han puesto a cero otra vez las estadísticas. Pero lo he subido de nuevo para que puedas verlo. Este es el enlace: https://youtu.be/YGR-P10dFvk


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sábado, 14 de septiembre de 2013

¿Cómo se llama el sonido de los animales?

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os animales utilizan sonidos vocales para comunicarse entre ellos, pero ¿con qué nombre se identifica a cada una de esas formas de comunicarse? En este artículo ofrecemos una lista de los más buscados y un enlace con una base de datos con más de 150.000 archivos de audio de más de 9.000 especies…

Los animales (salvo algunas especies “mudas”) tienen su propio idioma y a través de él se comunican con los de su propia especie y lanzan avisos a los intrusos. 

Todos conocemos el nombre de muchos animales, pero sólo conocemos el nombre del sonido que emiten algunos de ellos; por eso os invitamos desde aquí a conocer cómo se llama el sonido que emiten muchas de estas especies.

Abeja: Zumba (Zumbar – Zumbido) 
Abejorro: Rumba (Rumbar – Rumbando)
Ballena: Canta (Cantar – Canto)
Búho: Ulula (Ulular – Ululación)
Búfalo: Brama (Bramar – Bramido)
Burro: Rebuzna (Rebuznar – Rebuzno)
Caballo: Relincha (Relinchar – Relincho)
Cabra montés: Ronca (Roncar – Ronquido)
Cabrito: Chozpa (Chozpar – Chozpido)
Cerdo: Gruñe (Gruñir – Gruñido)
Ciervo: Berrea (Berrear – Berrea)
Cigarra: Chirría (Chirriar – Chirrido)
Cigüeña: Crotora (Crotorar – Crotoreo)
Cisne: Vozna (Voznar – Voznido)
Cocodrilo: Llora (Llorar – Lloro)
Codorniz: Cuchichea (Cuchichiar – Cuchichío)
Cuervo: Crascita (Crascitar – Crascitar)
Delfín: Chasquea (Chasquear – Chasquido)
Elefante: Barrita (Barritar – Barrito)
Gallina: Cacarea (Cacarear – Cacareo)
Gallo: Canta (Cantar – Canto)
Gamo: Gamita (Gamitar – Gamitar)
Gato: Maúlla (Maullar – Maullido)
Golondrina: Trisa (Trisar – Trisar)
Grillo: Grilla (Grillar – Grillo)
Grulla: Gruye (Gruir – Gruir)
Guacamayo: Clamorea (Clamorear – Clamoreo)
Halcón: Gañe (Gañir – Gañido)
Hiena: Ríe (Reír – Risa)
Jabato: Guañe (Guañir – Guañido)
Jirafa: .... (ninguno, no tiene cuerdas vocales)
Lagarto: Sisila (Sisilar – Sisilo)
Langosta: Estrida (Estridar – Estrido)
León: Ruge (Rugir – Rugido)
Leopardo: Impla (Himplar – Himplar)
Lobo: Aúlla (Aullar – Aullido)
Loro: Habla (Hablar – Hablar)
Mirlo: Silba (Silbar – Silbido)
Mosca: Zumba (Zumbar – Zumbido)
Oveja: Bala (Balar – Balido)
Pájaro: Gorjea (Gorjear – Gorjeo)
Paloma: Arrulla (Arrullar – Arrullo)
Pavo: Gluglutea (Gluglutear – Glugluteo)
Pavo real: Vocea (Vocear – Voceo)
Pollo: Pía (Piar – Pio pio)
Pato: Parpa (Parpar – Parpido)
Perro: Ladra (Ladrar – Ladrido)
Rana: Croa (Croar – Croar)
Ratón: Musita (Musitar – Musito)
Serpiente: Silba (Silbar – Silbido)
Toro: Muge (Mugir – Mugido)
Tórtola: Gime (Gemir – Gemido)
Urraca: Grazna (Graznar – Graznido)
Zorro: Tautea (Tautear – Tauteo)

Si esta información ha picado tu curiosidad y quieres escuchar cómo es ese sonido, te adjuntamos el enlace con el mayor archivo del mundo de sonidos animales, la Macaulay Library, en donde hay recogidos más de 150.000 archivos de audio de más de 9.000 especies, así como numerosos vídeos. Sumérgete en el mundo del sonido animal, en este enlace: http://macaulaylibrary.org/



“Biblioteca Fisac”: 

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domingo, 16 de septiembre de 2012

El loro que habla noruego


Los loros son más listos que los españoles a la hora de aprender idiomas. La prueba la tenéis en este video en el que se ve un loro hablando noruego. De todas formas, lo mejor para mí, es la reacción de Rulle (ese es su nombre) cuando oye sonar el teléfono. ¡No te lo pierdas!

Mira estos vídeos:

“Un loro al teléfono”: https://youtu.be/XPgybJIdvEM

 

“Un loro en la ducha”: https://youtu.be/SIflsiUp1Ww

 

“Un loro noruego muy animado”: https://youtu.be/QjKZTQ4BeGw




Mira este vídeo:

domingo, 24 de junio de 2012

El lorito que aprendió a hablar y pidió su libertad

Hoy presentamos en este blog la última superproducción del National Inefabilis Geographic. Se trata del documental "El lorito que aprendió a hablar y pidió su libertad". Es la historia de un lorito que fué recogido cuando estaba herido y perdido. Agradeció a su nuevo amo los cuidados que había recibido, pero le molestaban las barreras que le impedían la libertad. Así que decidió aprender a hablar y pedir por sí mismo la ansiada libertad.Se trata de un documento real (de interés para los curiosos) y conmovedor (de interés para todos aquellos que aman a  los animales).

Este enlace os llevará directamente a este inefable vídeo: https://youtu.be/YGR-P10dFvk


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