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sábado, 25 de mayo de 2024

Saltos ornamentales

Uno de los deportes de agua más espectaculares es el de los Saltos ornamentales, que pueden hacerse desde un trampolín o desde una plataforma mucho más elevada. Esta disciplina deportiva se puede ejercitar tanto de forma individual como en pareja (sincronizada), y requiere una tremenda agilidad, elasticidad, coordinación, equilibrio, fortaleza, etc., existiendo numerosas competiciones a todos los niveles.
 
En mi caso, como en el de la mayoría de las personas, esos Saltos ornamentales no se han hecho desde mucha altura, sino sólo desde el borde de la piscina o desde un trampolín que no solía estar demasiado alto. Alguna vez he hecho eso que se llama un “Clavado” lanzándome de cabeza lo más perpendicular posible al agua, pero no me ha gustado llevar la nariz sin poder tapármela con la mano o con unas gafas de bucear. Porque intentarlo sí que lo he intentado (eso de tirarme de cabeza con gafas de bucear puestas) pero el resultado, como podéis imaginar, ha sido desastroso: gafas fuera y agua entrándome por todas partes. Por el contrario, mi especialidad, en la que más he brillado, ha sido en tirarme de pie, tapándome la nariz con una mano.
 
Puede pensarse en un primer momento que eso es muy soso y que tiene poco mérito; pero estamos hablando de una disciplina deportiva llamada Saltos ornamentales, y la ornamentación significa adorno... y eso es lo que he hecho: adornarlo de mil y una maneras imaginables. Unas veces en plan bomba (con las piernas entrelazadas), otras veces en plan “sentadilla”, otras veces completamente de pie, otras veces tomando mucha carrerilla para llegar lo más lejos posible, otras veces completamente pegado al borde, otras veces haciendo monadas con brazos y piernas, otras veces fingiendo que pierdo el equilibrio o que quiero volar como un pájaro... como se ve, cada vez que saltaba ofrecía a los espectadores un nuevo y sorprendente “ornamento” que hacía las delicias de los espectadores... siempre que no estuvieran muy cerca, ya que ese tipo de saltos salpica bastante y eso no suele gustar a los que se dedican a tomar el sol todo el tiempo (digo yo que por qué no se van más lejos a tomar el sol).
 
Como muestra de la agilidad que tenía al realizar estos saltos, baste decir que a veces movía en el aire los dos brazos, pero eso sí, antes sumergirme en el agua ya me había tapado la nariz con una mano (eso se llama buenos reflejos). En cuanto a la altura de los trampolines creo que en alguna ocasión llegué a saltar de uno que estaba a dos metros de altura, concretamente en Alhama de Aragón (Zaragoza) en un lago de aguas termales en donde al caer sentías una sensación de confort muy agradable ya que la temperatura del agua rondaba los 30ºC.
 
Yo simplemente diría a todos aquellos que quieren disfrutar haciendo Saltos ornamentales, que utilicen su imaginación y ofrezcan a los espectadores –como hacía yo- un variado repertorio de saltos, que no sea siempre eso tan monótono y repetitivo de saltar a lo bomba una y otra vez. ¡Imaginación al poder!
 

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lunes, 6 de mayo de 2024

Natación (3)

Bien, hasta ahora hemos hablado de la Natación pero sin entrar en el detalle de los estilos que, como sabéis son cuatro. Uno de ellos es el “Crol”, que es el que utilizaba Tarzán y por consiguiente el que más me hubiera gustado practicar. Pero había un problema: si nadas a Crol tienes que meter la cabeza dentro del agua y mojarte el pelo, y yo no estaba por esa labor. Además se corre el riesgo de que te entre agua por la nariz e incluso en los oídos. He intentado, alguna vez, practicar un estilo de “Crol con cabeza fuera” pero resulta tan antiestético, tan agotador, tan absurdo, que lo he desestimado.
 
Otro estilo es el denominado de “Mariposa”, pero todos sabemos que si a una mariposa se le mojan las alas, se ahoga. En mi caso lo que no quiero que se me moje es la cabeza, así que tampoco he podido nadar a Mariposa, ya que resulta imposible hacerlo sin sumergir la cabeza, y como ya me he ahogado una vez no quiero repetir la experiencia.
 
El tercer estilo es, en teoría, el más cómodo: “Espalda”. Quienes nadan así van tumbados de espaldas sobre el agua, con la cara fuera mirando el cielo, moviendo los brazos rítmicamente hacia atrás. Parece sencillo y tranquilo, pero no es así. Cuando lo he intentado, no sé por qué extraña razón, mi cuerpo parece de plomo e irremediablemente se va hacia el fondo. Conclusión: Descartado.
 
Finalmente queda otro estilo, el denominado “Braza”, y este es el que he utilizado siempre aunque a mi manera. Si bien los movimientos natatorios que utilizo al nadar a Braza son los correctos, la posición del cuello es perpendicular a la superficie del agua para que la cabeza permanezca siempre fuera y acabe la sesión con el pelo seco. Tampoco es tan difícil. Y encima te ahorras el tener que lavarte a continuación la cabeza, ya que el cloro de las piscinas y la sal del mar te dejan el pelo como estropajo. Te invito a probar esta variante tan original del estilo de Braza.
 

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