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miércoles, 22 de junio de 2022

El cielo, en una palabra

Cuando ya anochecía en mi vida, un resplandor vino a iluminar esos últimos años: mi nieta. Ella llenó de alegría e ilusión esta etapa final, porque no se trataba de una nieta a la que vería de vez en cuando en visita, sino de una nieta con la que “conviviría” a diario, como si de una hija se tratara. Nada más verla comprendí que el cielo me hacía un regalo…

EL CIELO, EN UNA PALABRA
 
Un ángel bajó a la Tierra
y adoptó la forma humana;
se convirtió en una nieta
cuyo nombre es el de Paula,
 
siendo así que me di cuenta
que la vida me premiaba
con sus risas que despiertan
una infinita esperanza
 
por vivir lo que me queda
con ilusión renovada.
Como la luz de una estrella
guiando nuestras pisadas
 
con ternura e inocencia,
alegría desbocada.
Es un ángel, es tan bella…
el motor que me levanta
 
cada día con más fuerza
y da vida a mi mañana.
¿Definir “estar con ella”?:
El cielo, en una palabra.
 

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domingo, 12 de junio de 2022

Los hijos

El árbol ha ido creciendo... libremente,
olvidando poco a poco mi presencia.
se ha ensanchado a su capricho
y su sombra se ha escapado
alargada, al infinito.
Como si yo no existiese

Ahora me acerco al árbol
y ya no alcanzo sus ramas,
me recuesto sobre él
y nada escucho ni siento;
madera recia, corteza áspera,
copa altiva... vacío dentro.

Una rama graciosa me hace guiños en el suelo,
intento acariciarla para jugar con ella...
pero sólo es un reflejo, es la sombra que proyecta
inalcanzable a mis dedos.

Y yo quise tanto a ese árbol que a diario me ofrecía
una sonrisa, un brote nuevo,
y se mecía en la brisa alimentado de versos...
Y yo quise tanto a ese árbol ahora extraño,
que ha crecido y ha mutado
hasta hacerse tan distinto
que no hay ya quien lo conozca.

Aunque el árbol no se mueva,
anclado fuerte a la tierra,
me acerco a él y no veo
nada que antes me diera.

Ese árbol se hizo grande,
olvidando su memoria,
y ahora paso a su lado
sin sentir –aunque haga sol-
el frescor de suave sombra.

También los hijos nos crecen
y sin moverse se alejan,
olvidando a quien les dio
el amor y un GPS
que les guiara en la tierra.


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