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martes, 11 de marzo de 2025

¿Van al cielo las mascotas?

Todo aquél que ha tenido mascotas ha sentido profundamente su pérdida cuando estas han muerto. Aquellos que creen que hay vida más allá de la barrera de la muerte, son sin embargo escépticos en cuanto a la posibilidad de que esas mascotas (su alma animal si es que la tienen) sea inmortal como dicen que es el alma humana.
 
Pero ¿qué es la vida? ¿Qué distingue a los seres vivos? Su energía. Y esa energía es algo intangible, etéreo y… inmortal. Recuérdalo: “La energía ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma”.
 
De ahí que todos los seres vivos, cada uno en su nivel, posean una energía inmortal que pervivirá más allá de esta muerte física. Tú eres energía y por lo tanto inmortal… y tus mascotas también. Esto no va de Religión, sino de Física.

Imagen creada mediante Inteligencia Artificial, en memoria de Luisito y de Kimi.


Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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jueves, 17 de octubre de 2024

Hay humor al otro lado

En algún sitio leí que el cielo es un estado diferente para cada uno, en función de lo que espera de él, y que –por ejemplo- esas beatas que se pasan el día rezando a los santos y no hacen esfuerzo por conocer las verdades sino que aceptan todo lo que se les dice, van a parar al cielo… sí, pero a un cielo aburrido.
 
Pero tú puedes elegir porque afortunadamente al otro lado sí que existe el humor, el buen humor. Puedes ver ejemplos muy claros d esto en el libro “No son coincidencias” (Vicente Fisac, Amazon), ejemplos reales que te demuestran cómo al otro lado tienen un magnífico sentido del humor.
 
Y la verdad es que eso del buen humor es lo que más me anima a la hora de ir al otro lado.
 
Se dice que la risa y la ironía son los medios que utiliza nuestro corazón para recordarnos que no somos prisioneros en este mundo, sino viajeros de paso. Porque la risa y el sentido del humor no son sólo herramientas para paliar el dolor y el sufrimiento sino que como dice el doctor Eben Alexander (quien vivió una experiencia cercana a la muerte) “estas cualidades representan momentos de lucidez –breves como destellos, pero esenciales- en los que reconocemos que, sean cuales sean nuestros trabajos y pesares en este mundo, no pueden llegar a tocar a los seres eternos, mucho más grandes, que somos nosotros en realidad”.
 
Estoy totalmente de acuerdo. Habiendo buen humor y risas al otro lado, el cielo sí que es un paraíso.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
Si has leído esto, no ha sido por casualidad…
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miércoles, 16 de octubre de 2024

Yo quiero verlo

Siempre nos hablan del otro lado como de un mundo maravilloso, de paz y amor, de luz y alegría, de reencuentro con seres queridos, de dicha absoluta sin la más mínima presencia de sufrimiento… Siendo así, ¿quién no querría verlo?
 
Claro que estamos tan apegados a este mundo material que diríamos algo así como “yo quiero verlo, pero solo un ratito y luego sigo aquí”. Total, que o entras en muerte clínica y parada cerebral para volver luego a la vida y contarnos lo que has visto y vivido al otro lado, o no hay nada que hacer. ¿O sí?
 
La respuesta es que no es imprescindible el pasar por tan dramática experiencia pero sí que hay que trabajar para conseguir vislumbrar ese otro lado.
 
Para empezar puedes leer libros, asistir a conferencias sobre este tema, informarte, documentarte… y después de todo, esto, al final del día, dedicar un rato a la meditación, adéntrate en tu propia conciencia para acceder a esta realidad.
 
No piense que es una fórmula mágica, que vas a conseguirlo el primer día. Todo fruto es el resultado del trabajo, del crecimiento, y en este caso… del crecimiento espiritual de nosotros como seres humanos.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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martes, 22 de agosto de 2023

Al cielo no van los vagos

Hay muchas personas que consideran que la vida es simplemente vegetar, no hacer nada, dejar pasar el tiempo. Y como no hacen nada malo (aunque tampoco nada bueno) se creen que al morir irán a parar al cielo. Craso error. Convendría recordarles aquella parábola del Evangelio cuando Jesús cuenta que un señor (terrateniente o empresario) se iba a ausentar de su hacienda así que entregó dinero a tres de sus siervos de confianza, a uno de dio 5, a otro 2 y a otro 1, según las aptitudes de cada uno. Al volver, el que recibió 5 le devolvió los 5 más las ganancias; el que recibió 2 le devolvió los 2 más las ganancias; pero el que recibió 1 le confesó que tuvo miedo a perderlo y lo guardó, así que sólo le dio lo mismo que el señor le había entregado. Ese gran señor felicitó y premió a los dos primeros, porque habían trabajado y se habían esforzado por generar beneficios para su señor, y castigó al perezoso que no quiso trabajar ni esforzarse y se había limitado a devolverle lo mismo que le habían entregado, sin producir nada. Tanto es así que el señor le dijo que para eso, más le hubiera valido meterlo en el banco porque así al menos habría recuperado su dinero con intereses.
 
Aplicando esto a la vida real, vemos cómo nuestra misión en este plano de existencia no es la de vegetar sino la de producir, y eso implica trabajo, esfuerzo, superación de obstáculos y retos. El que se toma la vida como una superación constante (aun a riesgo de equivocarse y perder muchas veces, pero siempre sin desanimarse y sin dejar de luchar) no sólo en el plano material sino también y sobre todo en el plano espiritual, es el que está haciendo lo correcto.
 
Recuerda: Tenemos la obligación, realmente la misión, de perfeccionarnos y superarnos a nosotros mismos cada uno de los días de nuestra vida. Hay que trabajar para intentar ser –cada uno en la medida de sus posibilidades- el mejor profesional o al menos conseguir ser mejor profesional cada día. Y hay que trabajar nuestro ser interno, nuestro ser espiritual, mediante la lectura, el estudio, la meditación, la entonación con “el Dios de tu corazón”, desterrando de nuestra mente pensamientos negativos y dando cabida a pensamientos positivos para que así estos se irradien a cuantos nos rodean.
 

Un libro de opinión que no pretende estar en posesión de la verdad…
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viernes, 14 de julio de 2023

¿Dónde está el cielo?

Algunos piensan que el cielo está allá arriba, en lo más alto del azul y las nubes de nuestra atmósfera; otros piensan que está en otros planetas; otros creen que está en otras dimensiones… pero todo esto es porque estamos condicionados por nuestro mundo físico y nos resulta imposible concebir cosas que choquen con las leyes físicas. Por ejemplo, somos incapaces de comprender conceptos como infinito o eternidad; pensamos que todo tiene un principio y un fin… y un lugar específico. Y a eso vamos…
 
Lo que llamamos cielo, el lugar al que iremos después de muertos (de muerto nuestro cuerpo, no nosotros), no tiene ninguna ubicación específica. Es un entorno –por llamarlo de alguna manera- que existe en este mismo lugar en donde estamos ahora, con la particularidad de que no somos capaces de percibirlo.
 
Hay muchas realidades y todas coexisten de forma conjunta aunque sólo seamos capaces de percibir una sola, aquella en la que estamos. Cuando morimos, nos despojamos de esa esclavitud, de esa ceguera de lo material y lo físico, y es entonces cuando podemos sintonizar con esas otras realidades y comprender a dónde hemos ido.
 

Hay países que no parecen de este mundo…
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sábado, 8 de julio de 2023

Cristianismo y ajuste de cuentas

El cristianismo enseña que después de la muerte están el cielo, el infierno y el purgatorio, y que antes de ir a uno de esos lugares hay un juicio y un ajuste de cuentas. Los que llegan con esas creencias al momento de la muerte, suelen sentir miedo porque –a fin de cuentas- todos hemos cometido faltas a lo largo de nuestra vida. Pero en el cristianismo y en otras religiones, no se enseña que esas faltas no son faltas sino experiencias necesarias para nuestro aprendizaje, por eso quienes tienen la mente más abierta y no encorsetada por esos rígidos corsés, llegan más felices a ese trance.
 
Quienes crean al pie de la letra lo que dice el cristianismo, posiblemente se vean “procesados” en un juicio, en donde se analizarán su vida y sus actos, y en donde se dictará finalmente un veredicto, en un escenario rodeado de ángeles, santos, etc. Mucha parafernalia y también mucho miedo y mucho respeto, por muy buenos que hayan sido.
 
Porque… ¿sabes cuál es la clave? Pues que al igual que en esta vida nuestros pensamientos y emociones van creando nuestra realidad (lo positivo atrae lo positivo y lo negativo atrae lo negativo), esto también sucede después de la muerte. Es decir, seremos nosotros, con nuestros pensamientos y emociones, quienes construyamos ese escenario que nos recibirá cuando lleguemos al otro lado.
 

Hay santos desconocidos que no han llegado a estar en los altares, y no por falta de merecimiento…
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miércoles, 22 de junio de 2022

El cielo, en una palabra

Cuando ya anochecía en mi vida, un resplandor vino a iluminar esos últimos años: mi nieta. Ella llenó de alegría e ilusión esta etapa final, porque no se trataba de una nieta a la que vería de vez en cuando en visita, sino de una nieta con la que “conviviría” a diario, como si de una hija se tratara. Nada más verla comprendí que el cielo me hacía un regalo…

EL CIELO, EN UNA PALABRA
 
Un ángel bajó a la Tierra
y adoptó la forma humana;
se convirtió en una nieta
cuyo nombre es el de Paula,
 
siendo así que me di cuenta
que la vida me premiaba
con sus risas que despiertan
una infinita esperanza
 
por vivir lo que me queda
con ilusión renovada.
Como la luz de una estrella
guiando nuestras pisadas
 
con ternura e inocencia,
alegría desbocada.
Es un ángel, es tan bella…
el motor que me levanta
 
cada día con más fuerza
y da vida a mi mañana.
¿Definir “estar con ella”?:
El cielo, en una palabra.
 

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miércoles, 8 de junio de 2022

Un ukelele en el cielo

Que se mueran los viejos es algo normal, pero la muerte de un niño es algo que rompe nuestros esquemas; no acertamos a comprender cómo puede suceder tal cosa. 

Además, si ese niño que muere era un ser cercano a nosotros, por quien sentíamos un afecto especial, el dolor que sentimos no puede explicarse. 

Quizás la poesía sea el único lenguaje que en tal circunstancia podemos utilizar. 

Así lo sentí yo cuando mi amiga Sandra Pino, de apenas siete años, nos dejó de improviso…
 
UN UKELELE EN EL CIELO
 
Llegó un día de Navidad.
¡Tenía que ser ese día!
Era luz, pura y divina
tomando forma en la Tierra
para acercarse a nosotros
y mostrarnos el camino
a la vida verdadera.
 
Con su ejemplo en siete años
ha de bastar, si es que vemos
más allá de la materia.
Nos duele perder amigos,
más aún padres e hijos,
y sin embargo nos vamos
sin que lo hayamos pedido.
 
Dirán que era una niña,
que tenía por delante
mil proyectos en su vida,
pero se fue de nosotros
dejándonos como herencia
su bondad y su sonrisa.
 
Para eso vino, para decirnos
que olvidemos nuestras riñas,
nuestro afán por este mundo
olvidando que la vida
es lo que espera después,
es lo que Sandra respira
desde hoy, en armonía.
 
A la orquesta celestial
llega una nueva solista,
su ukelele sonará
desde hoy en la memoria
de quienes tuvimos la suerte
de compartir su alegría.
 

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