Mostrando entradas con la etiqueta superación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta superación. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de septiembre de 2024

Si quieres algo, búscalo

He leído que lo único que se necesita para conseguir algo es conocerlo y poder pensar en ello, algo así como saber bien qué es lo que queremos y desearlo con todas nuestras fuerzas; pero no creo que sea exactamente así. Para conseguir algo es necesario trabajarlo, luchar por conseguirlo; y también desearlo con todas nuestras fuerzas y convencernos de que podemos conseguirlo. Las nueces no caen solas del árbol, hay que agitarlo para conseguirlas.
Muchas veces, cuando deseamos algo nos quedamos en estado pasivo, como diciendo, “a ver si tengo suerte y viene a mí”. Es como esos que esperan que les toque la lotería pero no se gastan el dinero en comprar un décimo. O como aquello que esperan un aumento de sueldo pero no se esfuerzan por conseguir y superar sus objetivos profesionales.
 
En el ámbito del trabajo hay dos posturas, la de aquellos que piensan que deberían ganar más y como su sueldo es bajo, no se esfuerzan. “Total, para lo que me pagan, no voy a esforzarme más. Que me suban el sueldo y entonces les demostraré todo lo que valgo”, es lo que piensan unos. Pero también hay otros que piensan de distinta forma: “Me pagan menos de lo que merezco, así que voy a esforzarme todo lo que pueda no sólo para cubrir mis objetivos sino para superarlos con creces, para que así se den cuenta de todo lo que valgo y no les quede más remedio que reconocer que merezco ese aumento de sueldo”.
 
Para mí, la segunda postura es la válida. Al menos, en este terreno, así la he aplicado en mi vida profesional y con muy buenos resultados.
 
Pero si lo trasladamos al ámbito espiritual, la cosa funciona igual. Si no te esfuerzas en mejorarte a ti mismo, en ser mejor persona cada día, no vas a progresar nunca.
 
Hay que pensar y desear lo que anhelamos, pero no hay que sentarse esperando que llegue hasta nosotros, tenemos que salir a luchar para conseguirlo.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
Una novela que nos demuestra cómo otra sociedad es posible…
“Castidad & Rock and Roll”: https://amzn.eu/d/3h5vXyG

sábado, 21 de septiembre de 2024

El mal es un mal necesario

No hay un único universo sino muchos universos, muchos más de los que la mente humana puede llegar a imaginar. En lo que coinciden todos esos universos es que el amor está presente en todos ellos. ¿Y el mal? Pues el mal también, pero en cantidades ínfimas. Claro que si miramos a nuestro planeta, no nos queda más remedio que considerar que nosotros formamos parte de esa parte ínfima.
 
Es difícil entender por qué y para qué existe el mal; quizás sea algo necesario para que exista el libre albedrío (si no tenemos donde elegir, no somos libres), y el libre albedrío es necesario para nuestro crecimiento espiritual.
 
Piénsalo, si en nuestro nivel de existencia no hubiese presencia del mal no tendríamos necesidad de elegir nada porque ya estaríamos bien, confortablemente bien, sin necesidad de elegir nada porque todo estaría a nuestro gusto, y sin necesidad de esforzarnos en nada porque estaríamos plenamente satisfechos. Y en un estado tal en que no necesitamos nada, de absoluta complacencia, no hay cabida para el trabajo, para el esfuerzo, para la superación.
 
Por eso, aunque parezca un juego de palabras, el mal es un mal necesario para nuestra evolución como seres humanos.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
Una novela que nos demuestra cómo otra sociedad es posible…
“Castidad & Rock and Roll”: https://amzn.eu/d/3h5vXyG

martes, 22 de agosto de 2023

Al cielo no van los vagos

Hay muchas personas que consideran que la vida es simplemente vegetar, no hacer nada, dejar pasar el tiempo. Y como no hacen nada malo (aunque tampoco nada bueno) se creen que al morir irán a parar al cielo. Craso error. Convendría recordarles aquella parábola del Evangelio cuando Jesús cuenta que un señor (terrateniente o empresario) se iba a ausentar de su hacienda así que entregó dinero a tres de sus siervos de confianza, a uno de dio 5, a otro 2 y a otro 1, según las aptitudes de cada uno. Al volver, el que recibió 5 le devolvió los 5 más las ganancias; el que recibió 2 le devolvió los 2 más las ganancias; pero el que recibió 1 le confesó que tuvo miedo a perderlo y lo guardó, así que sólo le dio lo mismo que el señor le había entregado. Ese gran señor felicitó y premió a los dos primeros, porque habían trabajado y se habían esforzado por generar beneficios para su señor, y castigó al perezoso que no quiso trabajar ni esforzarse y se había limitado a devolverle lo mismo que le habían entregado, sin producir nada. Tanto es así que el señor le dijo que para eso, más le hubiera valido meterlo en el banco porque así al menos habría recuperado su dinero con intereses.
 
Aplicando esto a la vida real, vemos cómo nuestra misión en este plano de existencia no es la de vegetar sino la de producir, y eso implica trabajo, esfuerzo, superación de obstáculos y retos. El que se toma la vida como una superación constante (aun a riesgo de equivocarse y perder muchas veces, pero siempre sin desanimarse y sin dejar de luchar) no sólo en el plano material sino también y sobre todo en el plano espiritual, es el que está haciendo lo correcto.
 
Recuerda: Tenemos la obligación, realmente la misión, de perfeccionarnos y superarnos a nosotros mismos cada uno de los días de nuestra vida. Hay que trabajar para intentar ser –cada uno en la medida de sus posibilidades- el mejor profesional o al menos conseguir ser mejor profesional cada día. Y hay que trabajar nuestro ser interno, nuestro ser espiritual, mediante la lectura, el estudio, la meditación, la entonación con “el Dios de tu corazón”, desterrando de nuestra mente pensamientos negativos y dando cabida a pensamientos positivos para que así estos se irradien a cuantos nos rodean.
 

Un libro de opinión que no pretende estar en posesión de la verdad…
“La verdad sólo es un punto de vista”: https://amzn.to/3rTvdH5

lunes, 21 de agosto de 2023

Gracias… mutuas

A los ocho años comencé a escribir pequeños relatos. A los 13 años comencé a escribir poesía. Con 16 años los libreros se sorprendían cuando me veían entrar y pedir, por ejemplo, un libro de poemas de José Hierro. Con 17 años, yo era el único joven que se veía en el patio de butacas del Teatro Español presenciado un recital de poemas de la gran actriz y recitadora argentina Berta Singerman. Con 19 años (en 1968) me compré cuatro libros, del autor Julián Fernández Gutiérrez, cuyos títulos dicen bien a las claras cuáles eran mis inquietudes: “¿Quién es Dios?”, “¿Qué es lo ultrahumano?”, “¿Cómo es el fin del mundo?” y “¿Qué hay al otro lado de la barrera de la muerte?”.
 
Siempre he mirado más allá y siempre he tenido la certeza de que este mundo es una estación de tránsito y que la vida (la verdadera vida) es lo que nos espera cuando muramos.
 
Alcanzada ya la edad de 74 años, puedo decir que he cumplido, y con creces, las tres cosas que se dice debe hacer toda persona en esta vida: Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro.
 
He tenido tres hijos; he plantado un árbol (y no en cualquier sitio, sino en el país más paradisíaco del planeta: Islandia); y he escrito no uno sino más de 30 libros.
 
Quería estudiar algo que permitiese explotar todos los recursos de mi imaginación y descubrí la recién implantada carrera de Publicidad.
Quería acabar la carrera cuanto antes, y la carrera de Publicidad fue de sólo tres años de duración; al año siguiente a la finalización de mis estudios ya pasó a ser de cinco años.
Quería casarme pronto, y me casé el día que cumplí 23 años.
Quería tener hijos y una pareja estable, y tuve tres hijos y he cumplido ya las bodas de oro con mi mujer.
Quería vivir de mis escritos, y así lo hice, primero en Publicidad y después en el ámbito del Periodismo de empresa como responsable de Comunicación de un gran laboratorio.
Amaba los países nórdicos, y la empresa británica en la que trabajaba se fusionó con una sueca, lo que me facilitó el contacto y los viajes a los países nórdicos.
Quería conocer por dentro cómo eran los nórdicos, y tuve amigos de Noruega e Islandia que me invitaron a países para vivir la experiencia como uno de ellos, no como un turista.
Quería triunfar en mi profesión, y recibí el reconocimiento profesional a mis logros en el ámbito de la Comunicación en la industria farmacéutica.
Quería… en fin, tantas cosas… que la mayoría de ellas se hicieron realidad, pero…
 
Sí, esto hay que añadirlo: Nunca me quedé sentado esperando que las cosas vinieran a mí, sino que me esforcé y luché por conseguirlas. Hay gente que dice “hasta que no me paguen más, no hago nada más”; en cambio yo dije e hice lo siguiente: “mira todo lo que trabajo, cómo lo hago de bien, y el éxito que está teniendo… así que me merezco un aumento de sueldo”. Y gané mucho dinero, y viajé por toda Europa, y –lo más importante- disfruté con mi trabajo e hice que los empleados que dependían de mi disfrutasen también con su trabajo.
 
Tengo que estar agradecido a la vida, pero también la vida tiene que estarme agradecida porque lo que he conseguido me lo he currado.
 
Ahora, ya al final de mi camino, he sentido la necesidad de compartir en este blog unos últimos pensamientos y reflexiones que quedarán en la nube de Internet con la esperanza de que puedan servir de ayuda a quien los lea. Ojalá el afortunado seas tú.
 
Vicente F.R.C.
 

Todos los libros de Vicente Fisac, disponibles en Amazon, en ediciones digital e impresa:
“Biblioteca Fisac”: https://amzn.to/3sOO1Yq

jueves, 17 de agosto de 2023

Bueno, mejor, óptimo

Estamos tan acostumbrados a esta terminología que nos resulta muy difícil comprender que no hay nada que sea bueno ni malo, mejor ni peor, óptimo o pésimo.
 
Lo que hay son pruebas, retos, fases por las que debemos pasar para perfeccionarnos.
 
La vida (entendiendo como vida toda la vida en su extensión, es decir, tanto esta terrenal como la espiritual e inmortal) no es una carrera al sprint, sino una maratón. En esa carrera sólo competimos contra nosotros mismos y por lo tanto nuestro único rival al que debemos superar somos nosotros mismos. La victoria siempre va a ser nuestra pero la duración de esa maratón la vamos a marcar nosotros ya que la meta es la perfección espiritual y el recorrido no es otro que la superación y la mejora constante.
 

El mensaje secreto que escondía esta mítica serie de televisión…
“La Biblia de Falcon Crest”: https://amzn.to/30PpmGM

viernes, 8 de mayo de 2015

Tú debes ser tu único rival

Yo había escrito en alguna ocasión que “ganar es dar lo mejor de uno mismo”; sin embargo, ha sido mi personaje Eloy, un joven cantante de 23 años, quien mejor ha descrito quién debe ser tu auténtico rival. Aquí os dejo un fragmento de la novela
"Castidad y rock and roll"
https://amzn.to/3PyfLOH en donde habla de la competencia y de la importancia de no depender mas que de ti mismo:

LUIS NAVAS.- Pero ahora que estamos hablando de los rivales del concurso ¿cuál de ellos te parecía más difícil de batir?
ELOY.- Allí no había rivales, solo compañeros. Aunque tienes razón, en mi caso sí que había un rival muy difícil de batir: yo mismo. Y lo digo porque yo soy mi propio rival; yo solo compito contra mí mismo, tratando de superarme cada día. Esa es mi lucha diaria, tanto en lo personal como en lo profesional.
LUIS.- ¿No te fijabas en lo que hacían tus compañeros para tratar de superarlos y ser mejor que ellos?
ELOY.- Sí, claro que me fijaba en ellos, pero para aprender de ellos y después tratar de superarme a mí mismo.
LUIS.- ¿Y son útiles las drogas para esa superación? No sé si has tenido alguna vez algún coqueteo con ellas, aunque supongo que no…
ELOY.- Con las drogas por supuesto que no, no me gusta destrozar mi salud y lo único que consigues es ser esclavo de ellas, así que mi respuesta a cualquier ofrecimiento de este tipo es muy fácil de entender: “No”. Y por lo que dices de que ayuden a componer mejores canciones, es posible que en ciertos casos ayuden pero a costa de hacerte esclavo. Y no me gusta ningún tipo de esclavitud. Yo no tomo drogas y compongo canciones que, aunque tampoco sean una maravilla... pero bueno, hay algunas que no están mal, o al menos a mí así me lo parecen.
LUIS.- Así que parece que tú de adicciones cero. Pero veamos con las menores ¿bebes alcohol?
ELOY.- Sí, me gusta la cerveza y el vino, eso no es malo, siempre que no llegues a emborracharte. Casi todas las cosas, con moderación, son buenas.
LUIS.- ¿Y el tabaco? ¿Has fumado alguna vez?
ELOY.- La verdad es que algunos de mis amigos me han insistido muchas veces en que lo probase, sobre todo cuando era más joven. Y yo sabía por qué lo hacían, porque veían fumar a los mayores, y veían fumar a sus ídolos, y veían fumar a los actores en las películas... Yo les decía siempre que no se es más hombre ni más mayor por fumar, que el tabaco no da ni refuerza la personalidad, que precisamente la mayor prueba de tener una personalidad fuerte es la de decirle “no” al tabaco. El tabaco lo único que da es tos… ja, ja.

PD.- En la imagen, trampolines para la competición de saltos de esquí visitados por el protagonista de esta novela durante su fuga.