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viernes, 1 de marzo de 2024

(Escalada (y 3)

Unos 10 años después, mi hija pequeña y yo hicimos otra escalada aunque no tan vertical como aquella. Fue en el peñón de Ifach, en Calpe (Alicante), aunque no por ninguna de sus paredes verticales sino por la ruta habitual de los montañeros. Eso sí, una vez que se atraviesa el túnel que deja atrás el paseo tranquilo de subida y te deja a solas con la montaña, te encontrabas con unas cuerdas sujetas a la pared ya que sin agarrarte a ellas mientras haces palanca con los pies sobre la pared diagonal, no era posible seguir adelante. Así lo hicimos los dos, y tanto gusto nos dio aquello que una vez atravesamos tan difícil zona nos dijimos: “Vamos para atrás para hacerlo otra vez y nos hacemos fotos”. Y así lo hicimos, primero ella y luego yo, mientras el otro le hacía las correspondientes fotografías en tan difícil tesitura, propia de consumados escaladores.
 
Después continuamos con la ascensión que ya no presentaba tanto riesgo aunque sí dificultad y aunque no llegamos a la cumbre, sí que nos dejó exhaustos y contentos por la experiencia vivida y por lo que íbamos a fardar enseñando después aquellas fotos agarrados a unas cuerdas sobre una pared diagonal divisándose muy abajo y a lo lejos el mar y la playa de Calpe. ¡Hay que ver lo agradecido que es el arte de la fotografía!
 
Hoy día, los alpinistas realizan grandes proezas, pero van equipados con calzado especial, ropa ajustada, cuerdas, arneses, piolets, etc... y es que así cualquiera; lo que tiene verdaderamente mérito es escalar (aunque sólo sea un par de metros) vestido y calzado con ropa de paseo.
 

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jueves, 29 de febrero de 2024

Escalada (2)

La Escalada es uno de los deportes típicos de montaña que consiste en escalar las paredes escarpadas de las montañas. Se utilizan para ello anclajes que van clavándose sobre la roca para sujetar las cuerdas de seguridad, así como un calzado especial que permite ir encajando los pies en las minúsculas grietas que ofrece una pared de roca de tales características. Hay escaladores más atrevidos que desprecian las medidas de seguridad y escalan “a pelo”, es decir, sin anclajes ni cuerdas, fiándolo todo a la fuerza y pericia de sus manos y pies. Porque ver una pared vertical de roca y sentir el deseo de escalarla, es algo innato en el ser humano, que muy pocos pueden realizar por lo extremadamente duro y arriesgado que resulta.
 
De pequeño ya soñaba con grandes gestas de escalada. Si me iba de excursión por la sierra madrileña y veía unas cuantas rocas, que apenas se elevasen tres o cuatro metros sobre el nivel del suelo, inmediatamente me iba hacia ellas y buscaba puntos de apoyo para subir a lo más alto. Al llegar a esa cima, a tres metros sobre el suelo, miraba desafiante al horizonte sintiéndome un gran escalador dispuesto a afrontar las más difíciles metas.
 
Pero nunca me preparé para la Escalada, nunca hice ninguna salida para practicar este deporte, nunca tuve ni conocí el manejo de las cuerdas, y demás herramientas propias de este deporte... y sin embargo una vez escalé una pared vertical nada menos que en los Alpes franceses enfrente del mítico Mont Blanc. Claro que aquella pared que me disponía a escalar no medía los 4.810 metros de la citada montaña, sino quizás solo unos 30 metros. No por ello dejaba de ofrecer todos los alicientes que puede desear un gran escalador y prueba de ello es que allí se concentraban todos los días muchos escaladores.
 
Durante los días de vacaciones que pasé con mi mujer y mis dos hijas pequeñas en Chamonix paseábamos muchas tardes por aquél maravilloso entorno y siempre dedicábamos un rato a contemplar la extrema agilidad de los escaladores. Hasta que un día me sentí tentado a emularles. Pero mi calzado eran unas botas de paseo; mi ropa un pantalón normal, una camisa y un jersey; mis únicas herramientas: las manos. Me acerqué a la pared, la toqué, sentí ese calor de la vida de la madre Tierra, y no pude resistirme a su llamada. Tan absorto estaba que apenas eran perceptibles las voces que a lo lejos daba mi mujer diciendo posiblemente algo así como: “¿Pero qué vas a hacer? ¡No se te ocurra subir! ¡Estás loco!”, porque adivinaba mis descabelladas intenciones.
 
Por uno de los extremos de la pared vi unas grietas que ascendían en diagonal. Clavé la punta de mis gruesas botas de paseo en ellas, me así con las manos a un saliente... y comencé a escalar. Conservo algunas fotos de aquella escalada y cualquiera que las vea sentirá vértigo al contemplarlas... aunque la realidad fue muy distinta. El efecto visual hace que una escalada de tres o cuatro metros (que es lo que finalmente me arriesgué a subir) parezca una escalada de decenas de metros. Tanto es así que, una vez finalizada mi “proeza” le dije a mi hija pequeña (que entonces tendría cinco o seis años) que si se atrevía a subir. ¡Y claro que se atrevió! Aunque no llegó tan “alto” como yo, sí que escaló lo suficiente como para poder hacerle una fotografía que da espanto: de pie sobre una rendija, con la espalda pegada a la pared vertical de roca, y un suelo que no se ve y se supone que queda muy lejos... aunque no tanto, ya que ella hizo tan solo la mitad de mi recorrido.
 

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miércoles, 28 de febrero de 2024

Escalada (1)

El deporte del Montañismo, también conocido como Alpinismo (porque se empezó a practicar como deporte en los Alpes) consiste en ascender y descender montañas, pero no necesariamente nos referimos a grandes montañas, sino que también tiene cabida dentro de la concepción de este deporte el caminar por el campo, con los naturales ascensos y descensos propios del terreno bien sea este muy accidentado o completamente plano. Es decir, aunque nunca hayas estado en los Alpes, puedes decir que has practicado el Alpinismo si has subido y bajado montañas de cualquier tamaño y lugar. Pero, para ser más precisos, aclararemos que existen varias modalidades:
 
En primer lugar está el “Área de marcha”, que engloba Senderismo o Hiking, Excursionismo o Trekking y Expediciones. En segundo lugar el “Área de escalada”, que puede ser Escalada clásica, Escalada deportiva y Escalada en hielo. En Tercer lugar el “Área de resistencia”, que comprende Duatlón en montaña, Maratón de montaña y Media maratón de montaña. Y finalmente está el “Área de específicos” que incluye Barranquismo, Esquí de travesía y Bicicleta de montaña. Porque el Alpinismo o Montañismo es algo más que un deporte; quienes lo practican lo consideran como un verdadero estilo de vida con sus propios códigos de ética, una comunión con la naturaleza y una forma de experimentar e interpretar el mundo que nos rodea.
 
Según relato en el presente libro he practicado, de manera significativa, tres modalidades de Alpinismo o Montañismo, concretamente las de: Escalada, Excursionismo o Trekking, y Senderismo o Hiking. Como mi relación con los deportes la voy exponiendo por orden alfabético, este primer capítulo de los tres que dedico a algunas de las modalidades del Alpinismo o Montañismo, se centra en la Escalada.
 

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