lunes, 15 de abril de 2024

Fútbol playa

El Fútbol playa es una modalidad de fútbol que se juega sobre la arena de la playa, pero resulta que todos hemos jugado de niños a la pelota en la playa sin saber que eso sería considerado años más tarde como un deporte, concretamente no fue hasta el año 1992 cuando se establecieron las normas que lo rigen. Sin embargo, y por más que lo tilden de deporte, por más que grandes estrellas del fútbol ya jubiladas se unan a estos partidos para promocionarlo, la verdad es que cuesta trabajo considerarlo deporte.
 
En cualquier caso, yo he practicado el Fútbol playa con mis amigos en muchas playas y lo único que he sacado en limpio ha sido el cansancio, pero más que por el esfuerzo de jugar en esa superficie donde la arena te va frenando los pies, es por las horas de trabajo posterior que tienes que dedicar para quitarte de encima toda la arena que se te ha metido hasta en partes de tu cuerpo que desconocías existiesen.
 
Como esta breve reseña al Fútbol playa es la que cierra la amplísima referencia a mi experiencia en el mundo del fútbol (como jugador, como entrenador y como empresario), añadiré para terminar una entrevista que refleja bien a las claras lo loco que es este mundo. Se trata de la visita que el balón de fútbol le hace al psiquiatra. Esta es su conversación:
 
“El balón acude a la consulta del psiquiatra. Una vez tumbado en el diván, le dice:
- Doctor, a veces me desinflo.
El psiquiatra se queda pensativo, lo mira un momento y a continuación le coloca un ‘racor’ en su boquilla para insuflarle aire.
- Inspire –le dice el psiquiatra mientras acciona la bomba de inflado con enérgicos movimientos- ¿Se encuentra ya mejor?
- Sí, un poco mejor, gracias.
- Lo que le pasa es que tenía la presión un poco baja. Dígame ¿qué es lo que le pasa?
- No puedo estarme quieto, siempre voy rodando de un sitio a otro. ¿Es grave, doctor?
- Es... férico.
- ¿Y qué puedo hacer?
- Relájese, desconecte de todo y tómese unas vacaciones en la playa, allí se rueda menos.
- Pero es que no puedo, ya ni en la playa estoy tranquilo porque también allí se ha puesto de moda darme patadas (y le enseña una foto de Voley playa).
- ¿Cómo es posible que no se sienta querido si todo el mundo está deseando tener un balón?
- Claro que quieren tenerme, pero para darme patadas. La gente no me quiere, sólo disfrutan dándome puntapiés, y además sin sentido; tan pronto voy hacia una portería como hacia la contraria.
- ¿Y desde cuando se siente así?
- Desde siempre, en la infancia, cuando era una pelota, eran los niños lo que me daban patadas, y ahora que soy balón, son los mayores quienes me patean.
- Pero ¿no ha notado nunca ninguna muestra de afecto?
- Sí, pero todo es falso. A veces me cogen con mimo, me limpian el barro y me depositan con cuidado en el césped, pero cuando ya empiezo a esbozar una sonrisa y sentirme relajado, entonces el que yo creía mi amigo va y me pega un patadón.
- Le noto con baja autoestima y eso no es justo. ¿No se ha dado cuenta de lo importante que es? Todo el mundo está pendiente de Ud. y le dedican más minutos en los medios de comunicación que a cualquier político.
- Eso sí es verdad. Soy el centro de atracción...
- Además –prosiguió el psiquiatra- los mejores jugadores quieren llevárselo a su casa al acabar el partido y eso no está al alcance de cualquiera; es más, diría que Ud. es un privilegiado. ¡Cuántos querrían irse a casa de Messi o de Neymar, después de un gran partido!
- Es cierto, Dr., yo también podría acabar viviendo en casa de uno de ellos.
- Pues hala, no se hable más. Salga ahora mismo dispuesto a comerse el mundo y a ser el protagonista del próximo partido.
Y el balón, hinchado ya de autoestima, salió de la consulta del psiquiatra dando botes”.
 

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domingo, 14 de abril de 2024

Fútbol (empresario) (y 20)

En el número siguiente de la revista, nos sacó de dudas respecto al desenlace final del campeonato, con esta crónica sobre “La final de consolación”. Decía así:
“Llegada la final por el tercer o cuarto puesto, y animados por nuestra brillante trayectoria, volvimos a presentarnos. Esta vez el rival era el equipo de MSD, al que ya habíamos apeado de la competición el año pasado. Dado que este sí representaba a un competidor directo en el mercado farmacéutico, estábamos convencidos de mantener  nuestra racha victoriosa. Pero ellos sí se presentaron y, por el miedo que nos tenían, llenaron su equipo de fichajes externos al laboratorio (sólo uno de ellos trabajaba en MSD) y, claro, ya os imagináis qué nos pasó: perdimos de nuevo, pero sólo por 3 a 6 (impresionante el hat-trick de nuestro nueve José Paniagua). ¡Ah! Y además compraron al árbitro, cosa que nuestro Código Ético no nos permite.
Quedamos clasificados en el cuarto lugar y obtuvimos además el prestigioso trofeo a la deportividad y el juego limpio, por no acumular ni siquiera una mísera tarjeta amarilla. No tuvieron en cuenta lo difícil que es que te saquen una tarjeta en los partidos en los que el rival no se presenta.
El año que viene volveremos a intentarlo. Intentaremos ganar el torneo, mantener el premio a la deportividad y el juego limpio y nos hemos marcado el objetivo de optar al premio también de equipo más elegante si conseguimos antes que ‘Información al Día’ nos patrocine con un equipaje unificado: este año cada uno con su camiseta, fuimos nuevamente los últimos de esta categoría”.
 
Ya retirado como empresario futbolístico, hoy me siento orgulloso de haber conseguido al menos un título “Premio a la deportividad” (hay muchos empresarios y entrenadores de fútbol que después de una larga carrera profesional no consiguieron ninguno) y una infinidad de record, tantos que fíjate todas las páginas que ha ocupado este capítulo. Ni Messi ha batido tantos record.
 

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sábado, 13 de abril de 2024

Fútbol (empresario) (19)

El otro campeonato en el que participé en labores organizativas, y que es digno de mención como el anterior, tuvo lugar en el año 2003 y, al igual que en el caso anterior, hice luego mención del mismo en la revista “Información al Día”, explicando que “en la edición de este año 2003 del campeonato de fútbol interempresas, el equipo de AstraZéneca ha quedado clasificado en cuarto lugar; sin embargo lo más destacable, y dados los tiempos de violencia que corren por el deporte nacional, es que se ha alzado con el ‘Premio a la deportividad’. Enhorabuena a todo el equipo por su saber hacer y saber estar. Reproducimos a continuación la crónica del torneo que ha preparado José Francés, y esperamos que sea del disfrute de todos nuestros lectores”.
 
Y como la vez anterior, José Francés nos deleitó con una de sus peculiares crónicas a la que puse como titular “Resultados de AstraZéneca en fútbol: para el Guinness de los récord”. Decía así:
“El equipo de fútbol que recientemente ha presentado AstraZéneca en un campeonato de fútbol  de la industria farmacéutica en Madrid ha sido propuesto para figurar en el libro Guinness de los récord, en el capítulo de máxima rentabilidad. Hasta ahora se consideraba de lo más rentable aquél equipo que, marcando un solo gol en cada partido, era capaz de convertirlo siempre en una victoria. Nuestros chicos lo han superado; en una fase previa que constaba de tres encuentros, consiguió, con el balance de 0 goles a favor y 6 en contra, clasificarse como segundo de grupo y jugar así el partido por el tercer y cuarto puesto.
¿Imposible? No. Veamos. En el primer partido, contra el equipo de Andrómaco, conseguimos una merecida victoria, gracias a que nuestros rivales no se presentaron. Luego ganamos el primer partido con toda justicia y merecimiento: el mérito de desplazarse hasta Orcasitas, barrio de las afueras de Madrid, para jugar un partido a las nueve de la noche, no es un mérito menor.
En el segundo partido tuvimos más suerte, o menos (según lo queráis interpretar). Más suerte porque el rival, un equipo que no representaba a un laboratorio sino a una agencia de coches, sí se presentó y pudimos jugar. Menos suerte, porque el resultado fue 6-0 (el seis es el de ellos, por si os quedaban dudas).
No íbamos del todo mal hasta aquí; si echáis cuentas, un partido ganado y uno perdido. Nos jugábamos el pase a la final de consolación en el último partido del grupo. Y ahí salió de nuevo la raza de este equipo: nos presentamos a la hora y en el lugar convenido y... el equipo contrario no. Partido ganado y pase a la disputa del tercer o cuarto puesto. ¿Qué no tiene mérito? Pues debéis saber que el contrincante era Aventis, organizador del torneo, y que corre el rumor que su espantada tuvo que ver con el miedo que les infundíamos.
Echad cuentas de nuevo: 0 goles a favor, 6 en contra, 2 partidos ganados y sólo 1 perdido. ¡Brillante! ¡Unos fenómenos! Otro dato de importancia: ganamos a todos los laboratorios farmacéuticos con quienes nos enfrentamos (fueron dos y ninguno se presentó) y sólo perdimos con quienes no eran nuestra competencia real (concesionario de coches). Este es un dato muy importante a tener en cuenta para nuestro orgullo competitivo”.
 

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viernes, 12 de abril de 2024

Fútbol (empresario) (18)

Y en el número siguiente de la revista “Información al Día” publicó un nuevo reportaje dando cuenta del desenlace final de este campeonato, bajo un titular tan bonito como este:
 
“Un bronce que sabe a oro:
En el partido de la final de consolación, el contrincante era Roche. La mayoría de los jugadores de nuestro equipo no encontraba suficiente consuelo en una final de consolación y se buscaron las más variadas disculpas para no asistir; véase un ejemplo: uno de los componentes de nuestra escuadra (aclaremos que, como todos los demás, es del sexo masculino), alegó que ese día, a esa misma hora, tenía un ¡curso de preparación al parto! No diremos aquí quien era el jugador en cuestión, pero si algún lector está muy interesado en saber de quién se trata, estamos dispuestos a contarlo confidencialmente.
Pero a pesar de que fuimos los justitos para un partido de fútbol, y aunque no pudimos hacer cambios, todo buen aficionado sabe que en esto del deporte la clase se acaba imponiendo... Y ganamos 6-5. Fue un partido de esos épicos, en el que tuvimos que remontar repetidas veces resultados adversos; vamos, como el mismísimo Deportivo de A Coruña en plena Champions League.
Para quien quiera información más detallada sobre los pormenores de la final de consolación, está disponible un video del partido del que se pueden ofertar copias a un precio módico en la web de ‘jetasdelequipodefútbol.com’.
El caso es que nos dieron un precioso trofeo y, tal vez porque leyeron el número anterior de ‘Información al Día’, nos entregaron también eso que tanto necesitábamos: camisetas y un balón.
Resumiendo, quedamos terceros, con un balance de tres victorias, un empate y ninguna derrota. Balance, por cierto, superior al de los segundos clasificados (ellos perdieron un partido) e idéntico al de los primeros. Por eso no ha parecido acertada la frase ‘Un bronce... que sabe a oro’ como titular del presente reportaje”.
 
Es lógico que, como homenaje de respeto y admiración ante tan notables y esforzados atletas, ofrezcamos aquí la relación completa de los mismos (por orden alfabético de apellidos): Alberto Ceniza; Armando Chaya; José Francés; Fernando García Zalve; Alfredo Garrido; Joaquín González; Zhaid Nakuda; José Antonio Paniagua; Paco Lires; Juan Luis Roldán; Paco Morales; Joaquín Rodrigo; Hugo Tamasiro; Alejandro Villapalos; y José Luis Zalve.
 

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jueves, 11 de abril de 2024

Fútbol (empresario) (17)

Después de aquello, y como yo mantenía contactos profesionales con los responsables de Comunicación de los demás laboratorios farmacéuticos, solía ser el primero en enterarme cada vez que se organizaba algún campeonato de fútbol inter empresas, en cuyo caso actuaba de empresario trasladando a nuestros compañeros esta posibilidad para que se organizase un equipo y se pudiera participar en el torneo. Así sucedió en varias ocasiones, algunas de ellas realmente insólitas como las dos que voy a relatar a continuación, cogiendo para ello las palabras de mi compañero José Francés, que publicó posteriormente en la revista “Información al Día” unas crónicas inolvidables. Así que, para que no se olviden esas crónicas y para que tú también las disfrutes, paso a transcribirlas.
 
En el mes de septiembre del 2002 se organizó en Madrid un campeonato de fútbol en el que participaron distintos laboratorios farmacéuticos, entre los que destacó, como no podía ser menos, el de AstraZéneca. Esta es la crónica de José Francés:
 
“El campeonato se organizó en dos grupos de cuatro equipos. Al equipo de AstraZéneca le correspondió enfrentarse a Aventis, Glaxo y Juste. En el primer partido los contrincantes eran Aventis. Los organizadores del torneo se sentían muy contentos porque su inicio fuera frente a un grupo inexperto y desorganizado como nosotros, que jugábamos por primera vez en un campeonato.
La verdad es que en principio no les faltaban razones para el optimismo. Nuestra equipación deficiente (‘que cada uno se traiga una camiseta blanca de casa’) y el precalentamiento que hicimos: carreritas de un lado a otro del campo mientras ellos se preparaban con dos balones. ‘¿Seguís la línea de Capello o Van Gaal, dar prioridad a lo táctico y menospreciar la pelota?’, nos preguntó uno. ‘No, es que no tenemos balón’, le respondimos. Todo lo cual reforzaba la autoestima de nuestros contrincantes.
El que nuestro equipo estuviera formado por un grupo de Informáticos, para los que lo más parecido al fútbol que habían visto hasta entonces era un juego de la Game-boy, y de gente de Comercial para los que salir al campo era como hacer una visita médica, tampoco nos daba muchas esperanzas. Pero una vez metidos en faena, la cosa pareció funcionar mejor de lo esperado. José Paniagua se introdujo en el papel de Oliver, colocándose enseguida como máximo goleador del torneo; al que le tocaba de portero (‘como en el cole, un ratito cada uno’) se convertía por arte de birlibirloque en Benyi, y la portería se tornaba en un reducto inexpugnable; la ausencia de toda estrategia se convertía por una vez, y sin que sirva de precedente, en la mejor estrategia y... ¡Oh sorpresa! Acabamos ganando el partido por 3-2.
El siguiente rival era Glaxo, rival de muchas batallas anteriores en otros campos, y a los que nunca nos habíamos enfrentado antes (en realidad, ni a ellos ni a nadie). El que ya les hubiéramos ganado previamente cuando el juego consistía en ver quién vende más antimigrañosos, o antihipertensivos, etc., no nos parecía un antecedente válido en esta ocasión, al menos para nosotros. Porque, sin que al cierre de esta edición se conozcan las causas, Glaxo dio marcha atrás y no se presentó a la cita. Queda a juicio de cada lector el especular sobre cuáles fueron las causas de su espantada. Pero no nos dieron el partido por ganado, como hubiera sido lo justo, sino que en su lugar nos colocaron a otros contrincantes, escogidos estos últimos entre lo más granado del fútbol madrileño. No eran de ningún laboratorio, y sospechamos (por lo que corrían) que debían dedicarse profesionalmente a algún deporte. Encima no era el mejor día para una parte de nuestro equipo: una hora antes del comienzo del partido a los jugadores del departamento de Ventas les habían comunicado en una reunión los cambios en la estructura de la Red y se les notó por momentos un poco despistados. Imaginaros en medio del partido a José Luis Zalve gritando en una esquina del campo ‘¡estoy solo!’, mientras Armando Chaya trataba de sacarle de su error: ‘¡No, tú eres espejo de Jaime (se llamaban ‘espejo’ a aquellos Visitadores Médicos que trabajaban la misma zona y visitaban los mismo médicos) el de la Línea 1, el que está solo es Alberto Ceniza que está en la Línea 4!’. Y claro, venga a pasarle el balón a Alberto que en aquél momento estaba calentando banquillo.
Aun así se consiguió un resultado digno, empate a cuatro, con el rival más fuerte del grupo, lo que nos mantenía en cabeza de la clasificación y a la espera de jugar el último partido con Juste
Nos presentamos así al último partido, en el que el adversario era Juste. Este equipo tenía el mérito añadido de ser un equipo mixto, con seis chicas y cinco chicos, por lo que su potencial estaba claramente mermado. De hecho, si las chicas no hubieran sido solidarias con sus compañeros y hubiesen jugado solas, hubiera sido mucho más complicado ganarles. Pero teníamos que ganar y ganamos (3-1) aunque para clasificarnos (por aquello del gol average) hubiéramos necesitado un 12-0.
Quedamos, pues, a las puertas, y al cierre de esta edición estamos pendientes de la final de consolación por el tercer y cuarto puesto. ¡Quién nos lo iba a decir!”.
 

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