Como colofón a este, el primer y gran partido que
organicé como empresario futbolístico, merece destacarse que se recaudó un
total de 1.190.900 pesetas (que en el año 2000 era bastante dinero) y que se
entregó a Médicos del Mundo con la consiguiente fotografía ilustrativa, ya
clásica en este tipo de actos, del posado entre Paco Flores y yo sujetando un
cheque gigante por ese importe.
Fueron muchos los detalles que hicieron de aquél un
partido único en la historia, y unos meses después, la central de AstraZéneca
realizó un folleto donde se daba cuenta de las iniciativas llevadas a cabo por
cada uno de los países. Allí estaba, bien destacado, nuestro original partido
de fútbol, y de ese folleto se editaron más de 100.000 ejemplares, ya que se
distribuyó a todos los empleados de la compañía alrededor del mundo.
Prueba de ser merecedor a entrar en el libro Guinness de
los record, aquí os resumo algunos de los hechos más significativos, ya que los
espectadores que acudieron al estadio del “Cerro del Espino” pudieron
contemplar un espectáculo que ha hecho historia. Estos fueron algunos de sus
insólitos record:
- Por primera vez en la historia un partido de fútbol
acabó con empate a 8-1. Sin contar los goles (con facilidad se perdía la
cuenta) el partido reflejó un empate en simpatía, entusiasmo y solidaridad.
- Nunca en un partido entre Selecciones había debutado un
jugador tan joven: Guillermo, de seis años (ni Pelé debutó tan joven) y encima
marcó el gol del honor tras recorrer medio campo sorteando a los contrarios.
- Jamás se había formado una selección tan numerosa como
la de AstraZéneca: 32 jugadores!!!
- Ninguna Selección ha tenido jamás un equipo médico tan
equilibrado como la de AstraZéneca: Santiago Herranz (médico), Teresa Díaz
(enfermera) y Andrés Lafuente (¡veterinario!).
- Por primera vez en la historia un jugador se proclamó
máximo goleador de su equipo, habiendo marcado un solo gol y en propia puerta.
- Ningún jugador que marcase en propia puerta ha sido tan
largamente ovacionado por todo el estadio como Pepe Gutiérrez, quien marcó el
gol más bonito de la tarde.
- El equipo de AstraZéneca, que se proclamó subcampeón
del torneo, sólo pudo ser superado por el equipo campeón (no había más).
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Y he aquí las declaraciones, no menos curiosas, de
algunos de nuestros jugadores:
El capitán del equipo, el ex jugador del Rayo Vallecano,
José María Sánchez Escobar, estaba agotado, “cuando yo jugaba tenia pelo, así
que fíjate si hace tiempo de eso”, pero no por la adversidad del resultado: “En
realidad estábamos controlando el partido, lo que pasa es que no nos ha
acompañado la suerte”.
Para la otra estrella del equipo, el ex jugador del
Racing de Santander, Gelucho, la clave había estado en el banquillo: “Yo creo
que hemos jugado un gran partido, pero al final nos han goleado. Creo que
tácticamente los entrenadores han fallado, porque tenemos un excelente equipo.
Habrá que entrenar un poco más, pero creo que es necesario un cambio de
entrenador porque Agustín ha estado francamente mal”.
Otro jugador, Ramón Estiarte, no pudo dar su diagnóstico
favorito, el gol. En su defensa alegó la buena educación de su equipo: “No nos
hemos dejado ganar porque fuesen médicos, pero hemos ido con cuidado con las
faltas”, y añadió que “el partido ha sido bueno, la finalidad buenísima, pero
la forma nuestra un poquitín baja”.
También recogí las declaraciones del máximo goleador,
Pepe Gutiérrez, aunque por hacer honor a su nombre (Pepe, o sea, pe pe) el gol
lo marcó en propia puerta (pp): “El gol lo he metido porque defendía, era el
único que defendía, y eso también tiene su mérito. Para que lo metan ellos, lo
marco yo”, decía con toda la razón del mundo, y añadía que “me pueden dar el
premio al gol más bonito porque lo he dado en un escorzo y creo que merece la
pena”.
De igual forma recogí las declaraciones de los
entrenadores. Pantaleón, el que fuera Campeón de Europa con el Real Madrid
(1959-1960) en aquél equipo en el que también jugaban Di Stéfano, Puskas y
Gento, tuvo la oportunidad de dirigir al equipo de AstraZéneca y se mostraba
asombrado por la potencia del rival: “Se nota la superioridad por parte de los
médicos. Yo preguntaría si son de verdad médicos, porque son muy buenos, como
para jugar en plan profesional. De todas formas ha sido un espectáculo muy
bonito”.
El otro entrenador de AstraZéneca, el ex portero del Real
Madrid, Agustín, tuvo que recurrir a la astucia para marcar el gol del honor:
“¡Son una banda! Ni haciendo trampas éramos capaces de meter ninguno, así que
tuvimos que sacar al enano, que ha sido la mascota, el que nos ha hecho el
gol”. Sin embargo lo importante era el fin que se perseguía y ahí sí que hubo
empate: “Muy bonito todo, sobre todo por el significado que tiene este acto”.
En el banquillo rival, el exjugador del Atlético de
Madrid y de la selección española, Adelardo, se mostraba radiante: “Muy
entretenido, muy bien jugado por ambas partes, pero como yo esperaba mi equipo
ha sido muy superior y prueba de ello ha sido el resultado. Estaban más
conjuntados y son más jóvenes, y eso se nota mucho en estos partidos”.
Finalmente, los colegiados también dieron su opinión sobre
este encuentro. El colegiado de Primera División, Mejía Dávila, destacó la
limpieza del partido: “Ha sido un partido no muy competido porque había una
clara superioridad por parte de uno de los equipos, pero la verdad es que he
estado fenomenalmente auxiliado en las bandas y el partido ha sido bastante
limpio”.
Precisamente en una de las bandas estaba auxiliado por el
juez de línea de Primera División, Manuel Ortiz, y en la otra por quien quería
tomar su relevo: Manuel Ortiz, hijo. “Me ha parecido –destacó el primero- que
los chicos de AstraZéneca se nota que dedican muchas horas al trabajo y poco al
entrenamiento. Se les ha visto mucha voluntad, mucho empeño, pero poco
acierto”.
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Finalizado, pues, el partido, sin que afortunadamente
fuese necesaria ninguna ambulancia ni ningún equipo de oxígeno para reanimar a
nuestros jugadores (aunque más de uno lo habría agradecido), ejercí las veces
de reportero y entrevisté a algunos espectadores y jugadores.
He aquí las declaraciones de los directivos para quienes
el 5-0 registrado al llegar al descanso no les quitaba el optimismo. Para
Francina Bertrán, directora Financiera, “el disimulo de la potencia de
AstraZéneca está provocando que los médicos se confíen, para luego en la
segunda parte demostrar todo lo más que podemos dar”. También era optimista la
directora de Recursos Humanos, Valle Rodríguez, quien confiaba ciegamente en su
equipo: “Estamos muy fuertes. El equipo demuestra que está motivado y va a por
todas, atacando continuamente. No nos han metido nada más que cinco. Esto es
superable”. Y desde luego que fue superable, porque en el segundo tiempo
encajamos otros tres goles más.
Para el presidente de AstraZéneca, Carlos Trias, esta era
una experiencia nueva: “Jamás en mi vida había aguantado un partido durante los
90 minutos”, a pesar de lo cual se mostraba satisfecho. Cuando el director de
Desarrollo de Negocio, Manuel Martín, manifestó su descontento, “con este
equipo no vamos a ningún sitio, ni para desarrollar el negocio ni para nada”,
Carlos Trias salió en defensa de su equipo: “No estoy en absoluto de acuerdo.
Yo creo que para el desarrollo del negocio es lo que necesitamos: cuando
estamos jugando con médicos, tenemos que saber perder”.
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Ahora bien ¿cómo acabó el partido? Si consultamos la
prensa de la época, es decir, la revista “Información al Día”, encontramos un
titular muy amable en portada que decía “Goles solidarios” porque hubo,
efectivamente, muchos goles, y fueron por una noble causa. Pero si nos adentramos
en la revista para conocer más detalles del partido, nos llama la atención el
siguiente titular: “Empate a 8-1”. ¿Cómo es posible eso? La explicación es muy
sencilla y es que, sin contar los goles (algo realmente difícil si no se tenía
a mano una calculadora) el partido reflejó un empate en simpatía, entusiasmo y
solidaridad, por eso el titular que encabezaba aquél amplio reportaje decía
“Empate a 8-1” y la crónica del partido decía así:
“Las selecciones de Médicos del Mundo y AstraZéneca
empataron en alegría, entusiasmo y solidaridad en un encuentro donde lo de
menos (o de más) fueron los goles, y lo importante la forma de celebrar un
aniversario (el primer año tras la fusión que dio lugar a AstraZéneca),
colaborando en el proyecto de gestión sanitaria que Médicos del Mundo está
llevando a cabo en Mozambique, tras las inundaciones que han asolado dicho
país.
El magnífico estadio del ‘Cerro del Espino’ en
Majadahonda, fue el escenario donde se llevó a cabo este increíble encuentro de
fútbol. Por una parte, Médicos del Mundo, con una selección joven, potente y
conjuntada, dirigida por el veterano Adelardo. Por otra parte, una selección, o
más bien un país, de 32 empleados de AstraZéneca, que se la jugaron saltando a
un terreno de juego de 105x68 metros, en una calurosa tarde de verano.
Precisamente la enorme cantidad de recursos humanos disponibles hizo imposible
a sus entrenadores (Agustín y Pantaleón) encontrar el once ideal, por lo que
todos los jugadores tuvieron su oportunidad.
El encuentro comenzó con unas palabras del director de
Comunicación de Médicos del Mundo, Paco Flores, y de su vicepresidente, José
Manuel Díez Olalla. Carlos Trias, presidente de AstraZéneca, entregó una placa
de agradecimiento al alcalde de Majadahonda, Ricardo Romero de Tejada, por su
colaboración en este proyecto, y otra a Enrique Vedia, presidente del Rayo
Majadahonda, por su generosidad y entrega que hizo posible el éxito de tan
especial celebración; baste decir, entre otras cosas, que la cesión del
magnífico estadio fue gratuita, así como desinteresada también su colaboración
personal en la organización del evento.
El Alcalde de Majadahonda elogió la labor de Médicos del
Mundo y agradeció a AstraZéneca esta humanitaria forma de celebrar su primer
aniversario, animando a continuar en esta línea, para lo cual puso a su
disposición su equipo de Gobierno. Romero de Tejada entregó una placa de
agradecimiento al trío arbitral, tras lo cual realizó el saque de honor.
El partido tuvo dos tiempos bien distintos: mientras en
la primera parte los goles caían en la portería de la derecha (en la que
defendía el equipo de AstraZéneca), en la segunda parte lo hicieron en la de la
izquierda (en la que atacaba el equipo de Médicos del Mundo). La selección
entrenada por Adelardo se mostraba compacta, ejerciendo un dominio absoluto del
balón, con pases certeros y triangulaciones en corto. Por el contrario, la
selección entrenada por Agustín y Pantaleón buscaba con inocencia el dominio
del balón (más bien, buscaba el balón), así como la oportunidad de dar algún
pase que –aunque fuese pensando egoístamente- no fuese dirigido al contrario
sino a alguno de sus compañeros. El equipo buscaba con generosidad la portería
contraria, pero también con generosidad entregaba el balón al contrario.
Mientras algunos jugadores (pocos) daban muestra de su clase, otros eran una
pesadilla para el centro del campo rival (más que nada por lo que estorbaban) y
algunos eran una pesadilla incluso para ellos mismos.
En las bandas se notó la alegría, no de la música, sino
del aire que dejaban los espacios abiertos para el ataque rival. Mientras
tanto, los goles iban cayendo de todas las facturas y nadie era capaz de
auditar la situación. Sin embargo, el público estaba volcado con su equipo y
los comentaristas de excepción, Ana de Miguel y Nacho Alegre, ponían la fiesta
en las gradas.
Finalmente, Agustín y Pantaleón tomaron una heroica
decisión e hicieron debutar al jugador más joven de la historia del fútbol
mundial: Guillermo. Este joven jugador (seis años), nieto de un Campeón de
Europa (el ex jugador del Real Madrid, Pantaleón), controló el balón en el centro
del campo, sorteó a uno, dos, tres contrarios, hizo un dribling, esprintó, se
escoró a la izquierda y con el empeine de la bota derecha cruzó el balón lejos
del alcance del cancerbero y ¡tui, tui! el esférico besó la malla. Un gran gol
que levantó al público de sus asientos.
Al final, tras el resultado de empate a 8-1, otro
veterano del Real Madrid, Atienza, se unió a la entrega de trofeos para estos
dos quipos que se fundieron como uno
solo para festejar el triunfo de esta iniciativa que supo transformar unos
goles en ayuda humanitaria para los más necesitados”.
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Pero rescatemos más cosas de la hemeroteca sobre aquél
insólito partido de fútbol. Y para empezar nos referiremos a las alineaciones,
porque la de Médicos del Mundo estaba formada por médicos jóvenes que tenían el
fútbol como afición y lo practicaban asiduamente. Esta era su alineación:
Selección de Médicos del Mundo (camiseta amarilla y
pantalón azul):
Álvaro Minuesa, Luis González, Fernando Collado,
Benedicto Crespo, Rafael Oria, Ángel Álvaro, José María Monge, Rafael Morales,
Pablo González, Arturo Molina, Raúl Barco, Manolo Cidoncha, Isidoro Garzón,
Enrique Canser, José Luis Mora, Nicolás Llinas, Jesús Campo, José Iturzaeta,
Martí Guadaño, Ferrán Morell, Miguel de la Barrera.
Entrenador: Adelardo.
Y para enfrentarse a ellos, la alegre, multitudinaria e
inconsciente alineación de AstraZéneca, aunque hay que aclarar que siempre hubo
11 sobre el campo y que, según se iban asfixiando (por ejemplo después de estar
correteando por el campo 10 minutos) se dirigían al banquillo para que saliese
otro. Yo, por mi parte, bauticé con un apodo a cada uno de los jugadores ya
que, todo buen jugador que se precie de ello debe tener un nombre de guerra
(entre paréntesis la explicación de la razón del apodo adjudicado a cada
jugador).
Selección de AstraZéneca (camiseta morada y pantalón
blanco):
Javier “Gigante” Domínguez (por su enorme tamaño,
creyéndonos que sólo con eso sería suficiente para tapar la portería).
Juan Carlos “Atrapagoles” Rodríguez (porque era nuestro
otro portero y no paraba de recoger los goles que iban entrando en nuestra
portería).
Ángel Blanco “Gelucho” (nuestra auténtica estrella que,
aunque ya estuviese retirado del fútbol profesional, se notaba que donde hubo
clase eso no se perdía).
José María “Rayo Vallecano” Sánchez Escobar (según nos decía,
él jugó de joven en el Rayo Vallecano y, por lo menos, manejaba bien el balón).
Zoilo “Zorro” Rodríguez (empezando su nombre con una “Z”
no podía ser sino un zorro del área; otra cosa es que acabase hecho unos zorros
como todos los demás).
Francesc “Pulmón” Aldea (responsable del área de
Marketing de Respiratorio, o sea, todo un experto en pulmones, aunque los suyos
se resintiesen con tanto esfuerzo).
Ramón “Diagnóstico” Estiarte (nuestro director médico,
acostumbrado pues a los diagnósticos certeros, aunque una cosa es la consulta y
otra muy distinta el terreno de juego).
Carlos “Conexión” Barcina (como médico de conexión entre
los departamentos Médico y Marketing, le venía como anillo al dedo eso de
“Conexión”, aunque en esta ocasión no conectase demasiado).
Paco Morales “El hombre radioactivo” (porque era el jefe
de producto de Nexium, un inhibidor de la bomba de protones, así que pensamos
que podría ser una bomba en el área rival... aunque no llegó a explotar).
Pepe “Protón” Gutiérrez (porque era responsable de
Marketing de nuestro inhibidor de la bomba de protones; otra bomba más para
atacar al contrario).
Joaquín Rodrigo “El músico del área” (siendo familia del
famoso compositor Joaquín Rodrigo, nadie mejor que él para poner música en el
campo).
Alberto “Pulverizador” Ceniza (todos deseábamos que
hiciese honor a su apellido y pulverizase a los contrarios... no que hiciese
honor a su apellido y acabase hecho ceniza).
Fernando “Todoterreno” García Martínez (nuestro
entrenador en conocimientos de los productos, técnicas de venta, control de
visitas, vamos todo un todoterreno, que eso siempre viene bien... pero de tanto
estar en todas partes acabó no estando en ningún sitio)
Pepe “Oui” Francés (parlez vous francais?).
Ramón “Artista” Velázquez (aunque médico, con ese
apellido tenía que ser un artista del área... o eso pensábamos).
Alberto “Terminator” Fernández (un compañero siempre
decidido a darlo todo y no dejar nada sin acabar, así que hizo honor al apodo y
fue un “Terminator” para sí mismo).
Zaid Nakhuda “La perla de Oriente” (nuestro jugador
exótico, venido desde la India, con la intención de impresionar al contrario).
José Antonio “Tornado” Paniagua (nuestro habitual
cazagoles y tornado que arrasaba las defensas contrarias... aunque en esta
ocasión las defensas contrarias estaban bien fortificadas).
Ricardo “Corazón de León” García (todo corazón como su
nombre de Ricardo rememoraba; aunque en fútbol sólo con el corazón no basta).
Juanjo “Super-chip” López (especialista informático para
ordenar el juego, aunque sin un computador al lado la cosa resultaba más
difícil).
Martín “Cazagoles” Costales (eso queríamos, cazar goles
para echarlos al costal, aunque luego lo que se llenó de goles fue nuestro
propio costal).
José Luis Zalve “El Zalvador” (¡Zalve, José Luis!... pero
ni por esas, tampoco él fue nuestro salvador).
Javier Nuevo “El debutante” (siempre hay que dar
oportunidad a los nuevos, aunque sólo lo sean de apellido; por probar no había
de quedar).
Carlos López “Super López” (quisimos que se pareciera al
Super López de los tebeos... luego el mundo real fue otra cosa).
Paco “Fantástico” Lires (si en la empresa él era el
responsable de darnos unos coches fantásticos ¿por qué no había de darnos unos
pases fantásticos en el terreno de juego?).
Humberto “La Plaga” Bovio (especialista en epidemiología,
suponíamos que sería una plaga para el equipo contrario).
Onofre “Epidemia” Vegazo (especialista también en
epidemiología, esperábamos que infectase al equipo contrario).
Tim Jones “El tigre de Gales” (llamándose así este
británico, el apodo no podía venir más a cuento. Pero aquello no era Eurovisión
sino un partido de fútbol).
Jorge “Gallego” González (un gallego en el equipo siempre
es ideal para desconcertar al equipo contrario que no sabrá qué es lo que va a
hacer, si va o si viene, si chuta o si pasa...).
Ignacio “Financiero” Rodríguez (también convenía tener
como uno de los nuestros a alguien del departamento financiero por eso de las
primas...).
Fernando “Recursos” Rincón (resolviendo siempre cosas en
el departamento de Recursos Humanos, lógico era que resolviese los atascos en
el juego del equipo).
Fernando García “El expreso de AstraZéneca” (como
responsable de envíos y mensajería, pensábamos que con él nuestro equipo
llegaría muy lejos... y vaya sí llegó, al menos en cuanto a récord como
contaremos a continuación).
Entrenadores: Pantaleón y Agustín.
Finalmente, el equipo arbitral estaba formado por los
Colegiados:
Mejía Dávila, Manuel Ortiz y Manuel Ortiz jr.
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