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viernes, 16 de septiembre de 2022

Libros sobre Daimiel y La Mancha

Al haberme criado en Daimiel (Ciudad Real) era de esperar que alguna vez centrrase mis escritos en este lugar de La Mancha cuyo nombre siempre he tenido presente. No han sido muchos libros pero sí han sido libros relevantes, ya que nos han permitido rescatar del olvida la vida de algunos de sus personajes más dignos de recuerdo, e incluso la forma de hablar tan típica de este pueblo.
 
“Diccionario Daimieleño – Español”, un diccionario –con sentido del humor- que recoge más de 2.000 vocablos típicos de Daimiel y otras particularidades de este lugar de La Mancha.
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“Médico, periodista y poeta”, la biografía de Gaspar Fisac Orovio, médico de Daimiel y la historia del periódico “El Eco de Daimiel”.
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“Una santa desconocida”, una selección de la poesía religiosa y costumbrista de Mercedes Fisac Clemente.
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viernes, 25 de febrero de 2022

Diccionario Político

Los aconteceres de la política me han llevado a actualizar y ampliar en “Diccionario Político” que es escribí hace unos años. En esta segunda edición del “Diccionario Político” hemos añadido nuevos vocablos que se han hecho populares en los dos últimos años (2020 y 2021), en donde la deriva del social-comunismo que desgobierna España nos está llevando a un futuro negro e incierto (perdón, no se puede decir “negro”, mejor lo cambiaré por “oscuro”).
 
Cuando los políticos tienen como único objetivo alcanzar el poder y para ello no les importa pactar con quien sea y a cambio de lo que sea; cuando los políticos se dan cuenta que las tragaderas de los ciudadanos son enormes y se les puede engañar con tremenda facilidad; cuando los políticos pueden decir hoy una cosa y mañana la contraria, y no pasa nada; cuando se ve cómo la impunidad campa por sus anchas en el ámbito político; y hasta cuando se cambia la definición de “pandemia” para que sea más fácil de aplicar a cualquier situación sanitaria y esto sirve para recortar todas las libertades y logros sociales conseguidos tras siglos de lucha y progreso… y al final se ve que los únicos beneficiados son los poderosos… ¿qué nos queda?
 
No te dejes engañar, todas esas palabras que utilizan los políticos son mentira, quieren significar una cosa pero son otra muy distinta en realidad. En este “Diccionario Político” encontrarás las verdaderas definiciones de todos esos términos, esas definiciones que ningún político (o casi ninguno) quiere reconocer.
 
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viernes, 18 de febrero de 2022

Diccionario Daimieleño - Español

Tengo que reconocer que la idea me venía rondando por la cabeza mucho tiempo. Desde que –hace ya más de medio siglo- quedó atrás mi infancia en Daimiel, han sido muchas las palabras que de aquella época han permanecido en mi vocabulario. Sin embargo nunca me decidí a recopilarlas en forma de diccionario hasta que un día encontré esta iniciativa en el grupo “Me encanta Daimiel” de Facebook, puesto en marcha por Carlos Herreros. Allí encontré un montón de palabras y de descripciones, a las que yo también he añadido otras de mi propia experiencia en Daimiel y las ofrezco ahora, perfectamente conformadas como un diccionario, a todos los lectores. Sin embargo es importante, antes de seguir, hacer dos advertencias:
 
Este diccionario no es una obra académica y erudita, sino una simple recopilación del saber popular a través de las más diversas fuentes e impregnada de sentido del humor.
 
En cualquier caso, este diccionario nace con la esperanza de ser una obra inacabada, para que todos aquellos que sienten Daimiel en su corazón corrijan y añadan cuanto crean conveniente, y así entre todos contribuyamos a salvar nuestro idioma.
 
¿Qué encontrarás en este diccionario?
 
Para el lector ajeno, decir que este es un diccionario que reúne algunas palabras habituales en el lenguaje coloquial de Daimiel (Ciudad Real); algunas han perdurado y otras han ido quedando en desuso. No todas son exclusivas de Daimiel, pero sí que todas ellas son o han sido ampliamente utilizadas en este hermoso lugar (por cierto, “hermoso” es un piropo típico de este pueblo).
 
Es decir, aquí se pueden encontrar palabras y modismos:
 
(1) exclusivos de Daimiel,
 
(2) típicos de La Mancha,
 
(3) propios del idioma español pero que en Daimiel se utilizan con un significado peculiar, 
 
(4) propios del idioma español pero que en Daimiel se utilizan con "muchisma" frecuencia.
 
El lector ajeno también puede familiarizarse con el idioma daimieleño utilizando algunas de las normas gramaticales que se dan en el capítulo “Apuntes de gramática daimieleña” que precede al presente diccionario. En poco tiempo habrá conseguido desenvolverse con facilidad en este idioma que, sin lugar a dudas, se puede calificar como llano, sencillo, directo y natural.
 
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miércoles, 3 de junio de 2020

¿Qué es una urna?


Si cogemos este peculiar librito titulado “Diccionario político” veremos que una urna es “el féretro donde se entierran las ilusiones”. ¿Y si buscamos la palabra “televisión”? Pues veremos que se trata de un “electrodoméstico usado por los partidos políticos para lavar el cerebro de los ciudadanos”.

Como se puede apreciar, este peculiar “Diccionario político” nos da la verdadera definición de muchas palabras relacionadas con el mundo de la política y los políticos, y no esa definición falsa y edulcorada que pretenden imponernos los poderes públicos.

Lo malo es que, como no podemos evitar vivir sin políticos, no nos queda más remedio que una buena dosis de resignación y un poco de humor, y esto último es lo que proporciona este libro que, en definitiva, es una obra que todos deberíamos leer y reflexionar sobre ella antes de ir a votar.

Fuente.- “Diccionario político”, de Vicente Fisac.
Disponible en Amazon (www.amazon.es) en ediciones digital e impresa.

jueves, 21 de mayo de 2020

Daimiel y el deporte


Y ya, como último ejercicio práctico para ir dominando el idioma daimieleño, vamos a ofrecer un relato imaginario. ¿Os imagináis que en Daimiel se hubiesen celebrado unos Juegos Olímpicos y uno de sus atletas hubiese conseguido varias medallas? Pues así sería su relato…

En un lugar de La Mancha, llamado Daimiel, no ha mucho tiempo se celebraban unas Olimpiadas: las “Olimpiadas de la era (lugar donde se separa el grano de la paja)” en donde tuve la oportunidad de ganar muchas medallas llamadas “tortasoles” porque llevaban la imagen de un girasol.

Uno de mis recuerdos más memorables (de memo) se refiere a mi participación tercera y última participación en estas Olimpiadas que se celebraban cada dos años en una era.

Sin duda mi triunfo más duro fue en la prueba de “1.500 metros atronchacarrizo” (campo a través). Aún recuerdo cómo sonaban las cornetas mientras avanzaba por la estera (alfombra) flanqueado por dos filas de gañanes (especie autóctona de La Mancha que se identifica por su blusón a rayas negras y grises, faja, boina, pañuelo con cuatro nudos en la cabeza, pantalón de pana, albarcas, celtas cortos y posiblemente –porque no se ve- calzoncillos largos) para subir al podio.

Sin embargo para el triunfo en la prueba de “Voltijetas (volteretas) artísticas” lo duro fue el entrenamiento previo para lograr elasticidad. Pero esa elasticidad me vino muy bien para quedar después segundo (tortasol de plata) en la prueba de “Lanzamiento de mendrugo (trozo de pan duro con medidas homologadas)”. También me valió para la prueba de “Lanzamiento de horca (tridente de madera para mover la paja)” en donde el alcance de los lanzamientos se marcaba con la reja del arao y la medición exacta se hacía gracias al ojímetro de precisión del árbitro. Lancé la horca a 105 metros (más o menos) de distancia, lo que supuso un récord olímpico que a día de hoy nadie ha superado, ni siquiera los finolis que lanzan jabalina en vez de horca (el que más se ha acercado ha sido Uwe Hohn, de Alemania Oriental, con un lanzamiento de 104,8 metros en 1984).

Pero quizás la prueba más elegante –y en la que más ligaba- era la de “Tenis rústico” en donde se utilizaban palmetas (de las de matar moscas) en vez de raquetas y donde calcé unas albarcas último modelo de la marca “Ni qué”, unas zoquetas (funda de cuero para proteger la muñeca que se usa para segar) de diseño en las muñecas, y en donde pude alzar el trofeo que, en vez de una copa era un botijo, y recibir finalmente el beso (y algo más que vino después) de la reina de las fiestas.

No tuve tanta suerte, sin embargo, en otras pruebas, como la carrera de tartanas (carro tirado por una mula) o de galeras (carro tirado por dos mulas). Con los animales no tenía tanta mano porque enseguida se me iba la mano. En cambio sí que tenía agilidad para mover las manos con gran celeridad en la prueba de “Vareao” consiguiendo hacer caer del olivo más aceitunas que nadie, aunque un participante, Edelmiro, se quejó de que el olivo que le había tocado varear tenía unas aceitunas muy raras en forma de higo.

Nota final del autor.- Salvo las palabras utilizadas que son auténticamente daimieleñas y la referencia a Uwe Hohn que es cierta, todo lo demás es completamente falso.

Fuente: “Diccionario Daimieleño-Español”, de Vicente Fisac. Disponible en Amazon (www.amazon.es) en ediciones digital e impresa.

martes, 19 de mayo de 2020

Daimiel y el sexo


Para empezar diremos que en Daimiel no hay ni varones ni hembras, ni maridos ni esposas... allí se les llama simplemente: hombre y mujer o mujuer (“te presento a mi mujer”, “el hombre de la casa”...). Lógicamente si estos son jóvenes, entonces se habla de mozos y mozas. Cuando la mujer es muy guapa se dice que es muy hermosa, si resulta especialmente atractiva se dice que está jamona y cuando esta vende sus favores se habla de pelandusca o perica.

Para el inicio del juego sexual lo primero es duchase (ducharse) para estar bien limpicos (limpios o aseados). A continuación viene la fase de acicalarse (arreglarse) que en el caso del hombre lleva inexcusablemente la necesidad de afaitarse (afeitarse) y en la mujer la de atusarse (peinarse, arreglarse el pelo). Eso sí, cuando alguien se arregla de forma exagerada, se habla entonces de emperifollarse.

Después, para atraer a la moza, se le suele enferiar (regalar) alguna cosa y a continuación comienza el cortejo que muchos intentan acelerar e ir directamente a tentar (tocar) las manolas (tetas) e incluso a meter la mano por debajo del aldón (parte inferior de la camisa). Al órgano sexual masculino se le llama cebolleta y si no se quiere que la mujer alumbre (parir, dar a luz) nueve meses después, habrá que usar un conservativo (preservativo). Esto significará que ya se ha llegado a la alcoba (dormitorio) para acostase (acostarse), en un confortable colchón con su almuada (almohada) y su cobertor (colcha).y que ambos, el hombre y la mujer se han encuerado o puesto en cueros (se han desnudado) y están en pelotas (desnudos).

Cuando alguien hace esto muy a menudo y con distintas mujeres, se dice de él que es un tronchamozas, ya que a la que pilla se la lleva al huerto, como vulgarmente se dice. Pero lo normal es que la mayor parte de estos encuentros acaben con una boa, que no es una serpiente de grandes dimensiones sino una boda; si bien otros preferirán simplemente ajuntarse (unirse sin estar casados). De lo que no se libran hoy en día ni unos ni otros es de acabar esparcíos o desparcíos (divorciados o separados) al cabo de un tiempo.

Pero ¡ojo! si vas a Daimiel ten mucho cudiao (cuidado) con las palabras que dices y oyes, porque el idioma daimieleño también da lugar a muchos equívocos. Veamos algunos de esos equívocos relacionados con el sexo:

Si alguien dice que va a cascar con fulanica, lo que quiere decir es que va a hablar con una persona de la cual no te especifica su nombre de pila. Si te habla de apechugar, no se refiere a la pechuga en sentido figurado de la mujer, sino al hecho de asumir responsabilidades, y si habla de un bombo no se refiere a una tripa de embarazada sino a una construcción de piedra, sin mampostería, que se destina generalmente para refugio de pastores. Y es que muchas palabras en daimieleño tienen significados muy peculiares. Follar significa hervir y follao significa que las medias o los calcetines los llevas caídos. Cuando se habla del culo, es posible que se refieran a la parte inferior de un recipiente, si hablan de chochos es que están hablando de semillas, pero si hablan de tomates no se estarán refiriendo a las tetas sino que pueden estar hablando tanto del típico producto de huerta como de los agujeros que se hacen por el uso continuado en los calcetines, y si alguien dice mama es que está preguntando por su mamá. Y con los verbos pasa lo mismo: aliviar es darse prisa y trajinar es faenar. ¿Veis cómo es necesario tener a mano un buen diccionario para entender este idioma? Como prueba, a ver si sois capaces de traducir el siguiente texto:

Texto en daimieleño: El tronchamozas fue anca Fulanica, la jamona, y la vio follando güevos en la cocina. Se puso a cascar con ella y le enferió una ugüas mientras quella le dejó que sentretuviera con la tortasol y sus chochos. Cantico llegó la mama le dijo ca su hija l’habían hecho un bombo y si quería apechugar de trajinar con toa la farfolla q’había allí. Pa celebralo el padre le dio un chato y él, que quería aliviar, lo bebió hasta el culo.

Traducción al español: El mujeriego se fue a casa de una joven, muy guapa por cierto, y la vio cociendo unos huevos en la cocina. Se puso a hablar con ella y le regaló unas uvas mientras que ella le dejó que se entretuviera con un girasol y sus pipas. En cuanto llegó su madre le dijo que a su hija le habían construido un cobertizo y que si quería tomar la responsabilidad de faenar con todas las hojas secas de maíz que había allí. Para celebrarlo el padre le dio un vaso de vino y él, que quería darse prisa, lo bebió hasta el final.

Fuente: “Diccionario Daimieleño-Español”, de Vicente Fisac. Disponible en Amazon (www.amazon.es) en ediciones digital e impresa.

domingo, 17 de mayo de 2020

Humor marrón y Daimiel


El humor tiene muchos colores. Se habla de humor verde (el relacionado con el sexo), de humor negro (el relacionado con la muerte), de humor marrón (el relacionado con todo lo escatológico)... En esta ocasión nos vamos a referir a este último que, en el idioma daimieleño, encuentra un abundante y original vocabulario. Repasemos algunas de esas palabras que tanto se utilizan en Daimiel, y para ello vamos a empezar de arriba a abajo...

A la altura de la nariz es costumbre muy fea hacer albondiguillas (mocos que se sacan con los dedos y se amasan) y esto es algo que se puede evitar; sin embargo otras veces, cuando se está resfriado, podemos soltar sin querer, alguna vez, una totana (moco espeso y fluido que cuelga de la nariz sin caerse), lo cual provoca situaciones realmente embarazosas. Por eso lo mejor es tener siempre la nariz limpia y usarla sólo para su función natural que es la de goler (oler), evitando, eso sí, tener que captar con ella ninguna olisna (peste, mal olor) y mucho menos ningún tufo (olor fuerte y desagradable o perjudicial para la salud).

A la altura de la boca hay que guardar igualmente la compostura y no dedicarnos a echar escupitazos o escupitajos (echar fuera bolos de saliva), menos aún si estamos resfriados, en cuyo caso estos podrían convertirse en lapos (escupitajo de consistencia viscosa al llevar componente de la mucosidad nasal), sobre todo porque ya no hay a nuestra disposición –como antiguamente- escupideras (recipiente que se ponía en el suelo para echar ahí los escupitajos). Usemos, pues la boca para hablar, para comer y para beber, y con relación a esto último, tengamos cuidado al beber de no hacer bucitos (pequeños trocitos de comida que quedan flotando dentro de un recipiente con líquido cuando alguien bebe en dicho recipiente sin haber tragado antes la comida que tenía dentro de la boca). De esta forma lo único desagradable que salga por ella que sea de forma involuntaria cuando estemos enfermos y tengamos ganas de gomitar (devolver).

Finalmente a la altura del culo hay que considerar, en primer lugar, que esta palabra también puede referirse a la parte inferior de un vaso o de cualquier otro recipiente (ejemplos: “pon el culo del vaso encima del mantel”, “se ha roto la jarra por el culo” (es decir, por la parte inferior”). Pero aquí nos referiremos a la zona anatómica del cuerpo humano cuya puerta habitual de expresión es el ojete (ano). Se diría que su misión es giñar (defecar) pero la verdad es que da mucho juego.

Podemos tener cagalera (diarrea) o zurruscarnos (irnos por la patilla como vulgarmente se dice), podemos echar una simple cagarrutia o cagarruta (excremento de pequeño tamaño), un moñigo (un excremento de tamaño normal), o un zurullo (caca de gran tamaño, viscosidad media y forma amorfa). Y si no nos limpiamos bien puede quedar en los calzones alguna zurraspa (mancha de caca en las bragas o calzoncillos). Desde luego si alguien ha usado en primera persona todas estas palabras es que es un auténtico cagalindes (persona de pocas luces que tiene la fea costumbre de hacer caca en las lindes de los caminos, aunque este término también se utiliza como insulto aunque el aludido no haga caca en las lindes).

Y es que la caca no es exclusiva del género humano, porque también, por ejemplo, alguna vez nos habrá caído alguna palomina (caca de paloma). En cualquier caso, si queremos hacer de vientre (hacer caca) lo mejor es ir al retrete (servicio, excusado, váter, WC, toilet, etc.) para depositar allí nuestra mierda (excrementos) y que si hay en la casa alguna zorrera (sitio donde huele muy mal) que sólo sea este lugar que habrá de estar siempre ventilado, limpio y perfumado, y que nadie nos pueda llamar nunca ni guarro ni gorrino (cerdo, tanto el animal como la persona poco aseada).

Antes de terminar este capítulo merece mención alguien silencioso y maleducado: el follón. Este es un pedo... podríamos decir que de etiqueta, ya que es muy discreto y no hace ruido, pero por el contrario suele ser extremadamente maloliente.

Por consiguiente, lo mejor que podemos hacer al terminar de leer este texto es llamar al basulero (basurero) para que lo recoja y lo tire bien lejos.

Fuente: “Diccionario Daimieleño-Español”, de Vicente Fisac. Disponible en Amazon (www.amazon.es) en ediciones digital e impresa.

viernes, 15 de mayo de 2020

Ciencia y tesnología daimieleña


Si algún científico quiere ir a trabajar a Daimiel, lo primero que debe hacer es aprender el idioma daimieleño y en especial toda la terminología científica que se utiliza en el denominado “País del to, cucha y arrea”.

Para empezar repasaremos las unidades de medida. Aunque dichas unidades de medida se utilizan o utilizaron también en otros lugares, debemos empezar por reseñar una realmente autóctona: la cuerda. En efecto, la cuerda es una medida daimieleña del terreno que equivale a 6.600 metros cuadrados.

Otra medida peculiar es la fanega cuya unidad de medida no es uno sino medio; es decir, un cajón de madera que sirve para medir los cereales y en el que caben unos 22 litros. Así, una fanega y media es el equivalente a una hectárea, ya que el grano contenido en media fanega (el citado cajón) da para sembrar esta superficie de terreno.

En longitud, así a lo bestia, tenemos la legua (5.572 metros y 7 decímetros). En peso, la libra (460 gr) que a su vez se subdivide en 16 onzas (287 gr). Y si queremos contar por unidades, saber que una ocena son 12 (por ejemplo, “una ocena güevos”, son 12 huevos).

Una medida típica de líquidos es el azumbre (unos 2 litros, más o menos), y una medida típica de áridos es el celemín (4,625 litros). Tanto uno como otro se subdividen en cuartillos que, como su nombre indica, son la cuarta parte de cada uno de ellos.

Pero esto no significa que no se utilice también el sistema métrico decimal, ya que este se utiliza igualmente, aunque a su manera, siendo la medida más popular el cuartoymitá (375 gr).

Sin embargo, donde la creatividad ha alcanzado las más altas cotas es en el amplio abanico de unidades inespecíficas de medida, con las cuales todos se entienden perfectamente. Algunas de las más populares son las miajas (un poco de algo), que a su vez se subdividen en miajilla (si es menos que una miaja) o en miejón (si es más que una miaja).

El instrumento de medida en este campo es el ojímetro, el único instrumento de medida en todo el mundo que es incorpóreo y que no exige ningún esfuerzo. Valiéndonos del mismo podemos medir las cosas por pizcas (si esa pequeña cantidad se toma entre dos dedos), puñaos (si la cantidad cogida cabe dentro del puño), cacho, peazo o piazo (una cantidad que puede cogerse con la mano), tajá (si es una cantidad generosa) o rulajas (si está cortado en partes iguales y proporcionadas). Y si lo que hay que medir de manera inespecífica es un líquido, entonces se habla de gotas (“no meches mucho vino sólo 4 gotas”, que quiere decir: “no me sirvas mucho vino, sólo un poco”).

Para un país tan peculiar no es de extrañar que los medios de acarreo (o sea, de transporte) sean igualmente peculiares. El más ecológico es la becicleta (bicicleta), pero a los ciudadanos les gusta motorizarse y por eso abundan las amotos (motos) y amotillos (motocicletas), los autos (automóviles) que si son de la marca Ford se llaman foritos y si son muy grandes y ostentosos se llaman aiga. Y ya si vamos todos juntos, para eso está el otobús (autobús), que en Daimiel tiene nombre propio: Laísa (contracción de “la” y “AISA”, que algún gracioso dijo que tales siglas correspondían a Asientos Incómodos Sucios y Asquerosos). Finalmente, si se quiere volar, para eso están los viones (aviones), aunque por desgracia el aeropuerto de Ciudad Real aún sigue esperando despegar. En cambio para guardar los demás vehículos se dispone de cochera (garaje) y allí es donde se suelen cambiar los gomáticos (neumáticos) cuando están gastados, y en donde se pinta la carrocería para evitar que se amoezcan (del verbo amoecer, es decir, oxidar).

En fin, todo científico que se precie tendrá a su disposición un montón de paratos (aparatos con alguna utilidad específica) y sin duda también muchos cachivaches (aparatos que no se sabe muy bien para qué sirven). Seguro que en su casa cogen (caben) muchos de ellos y no hay duda que serán personas muy leídas (cultas), digo más, listismas (listísimas). Sin duda dispondrán de una arradio (radio) o de un arradiejo (transistor), y más de una vez se verán en la tentación de dejarlo descuajeringao (separadas todas sus piezas) para analizarlo en profundidad y resolver cualquier poblema (problema). Cuando por fin lo arreglen podrán decir que eso chuta (funciona) y si deciden venderlo podrán ajustar (negociar) un buen precio con el que poder pagar su pechería (cuota anual de pertenencia a una asociación).

La ciencia en Daimiel ha dado muchos adelantos, desde el asperón (piedra de arenisca de cemento silíceo usada para frotar la ropa cuando se lava) hasta los chuflitos (pitorros que van desde el del botijo hasta los de los aspersores para el riego), pasando por las trompetillas (audífonos), los materiales lásticos (elásticos), el plesiglás o plexiglas (o sea, el plástico) y los insecticidas como el fli (viene de la palabra inglesa “fly” ya que se utiliza contra las moscas y cualquier insecto volador) o la famosa palmeta (herramienta para matar moscas, compuesta de mango y una superficie plana con rejilla que permite espanzurrar las moscas contra cualquier superficie plana).

En conclusión, aquí tenéis maomeno (o sea, más o menos) unas nociones básicas de la ciencia y tesnología (tecnología, que no lo había aclarado antes) daimieleña. No olvidéis que fue aquí donde comprendieron que el relente era frío, que el yelo era hielo, que la solanera era calurosa, y quizás por ello y por cómo está evolucionando el mundo, inventaron –entre otros muchos conceptos- el de cambio climático, al que llamaron: dimudación.


"Diccionario Daimieleño - Español", de Vicente Fisac. Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa:

miércoles, 13 de mayo de 2020

La Midicina en Daimiel


El campo de la Medicina, o sea de la “Midicina”, es muy amplio en Daimiel y existen numerosos términos relacionados con esta materia. Sus principales agentes son el “meidico”, es decir, el médico, que es quien te receta “pinicilina” (término genérico para designar a cualquier antibiótico), el “boticario” (farmacéutico) y el “platicante”, o sea, el profesional de enfermería que te pondrá la “indición”, esto es, inyección.

Si estás “abotargao” es que tienes la cara congestionada, y si estás “amormao” es que tienes la nariz congestionada. De cualquier forma esto será siempre mejor que tener una obstrucción en el “tubillo”, que no es el tobillo sino el tubillo de la orina, o sea, la uretra; o padecer cualquier afección de la “visícula”.

Pero la “Midicina” en Daimiel ha incorporado una serie de conceptos a los que sólo mucho más tarde se ha dado nombre científico. Por ejemplo, el concepto de “bullir” (removerse, no parar quieto ni un momento) o el de “rebullir” (bullir con más intensidad) se ha definido científicamente en nuestros días como TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) demostrándose así cómo la sabiduría daimieleña ha ido siempre por delante de la ciencia oficial. Otro tanto puede decirse del “regüeldo” (cuando te viene a la boca una especie de eructo líquido) definido actualmente como ERGE o enfermedad por reflujo gastroesofágico y que se cura con omeprazol.

De siempre han sido conocidas enfermedades como el “salampión” (el sarampión), síntomas como la “tericia” (la ictericia) o el “tembleque” (temblor del cuerpo causado por la fiebre), o afecciones de la piel como el “sarpullío” (reacción alérgica de la piel) o el “escema” (eccema).

En el campo de la psiquiatría, el estrés ya era definido hace muchos años en Daimiel como “desacarreo” (“tengo un desacarreo mu grande”) que indicaba esa sensación de estrés que a veces acababa convirtiéndose en “murria” una especie de tristeza y cargazón de cabeza que hace andar cabizbajo y melancólico al que la padece y que la psiquiatría moderna lo único que ha hecho ha sido cambiarle el nombre y llamarla: depresión.

Y ya, si nos ponemos en lo peor, tendríamos que hablar de “cólico miserere” que es la causa de muerte a la que se asigna un fallecimiento cuando no se sabe cuál ha sido la causa del mismo. Pues bien, la medicina oficial lo único que ha hecho ha sido sustituir esta expresión por la de “parada cardiaca” o “parada cardiorrespiratoria” para que parezca que saben de qué hablan cuando en realidad no tienen ni idea de la causa real de la citada muerte.

El caso es que antes lo arreglaban todo con “papelillos” (medicamento en polvo que se dispensaba envuelto en un papel doblado varias veces), “depositorios” o “pusitorios” (supositorios), “ablativas” ó “lavativas” (peras de goma para introducir por el ano un líquido) o “cataplasmas” (paño húmedo con hierbas o líquidos medicinales que se colocaban sobre la parte afectada del cuerpo). Ahora, en cambio, como te descuides te mandan al cirujano para que te “saje”, es decir, te corte con un bisturí, eso sí, esperemos que sea con “anastesia”, o sea, anestesia y no quede luego un “costurón” (cicatriz grande).

En fin, lo mejor será que estemos sanos o como mucho “repuntaos”, es decir, con algún leve síntoma, y que se demore todo lo posible el día que tengan que hacernos la “utosia”, o sea, la autopsia.

Y es que por mucho que se conozca la anatomía del cuerpo humano (“napias” = nariz; “cogote” = cuello; “corcusilla” = coxis; etc.), si uno va a Daimiel tendrá que conocer el idioma daimieleño para saber de qué le están hablando. Por ejemplo, si uno se queja de la “barriga” es que tiene algún problema estomacal, claro que si quien acude alarmada ante el volumen que está adquiriendo su “barriga” es una joven, habrá que preguntarle antes si su pareja ha usado “conservativos” (preservativos) porque si no, es posible hasta que tenga “medios” (es decir: gemelos o mellizos). Si así fuera, habrá que darle la noticia “apoquitos” (poco a poco) no vaya a ser que se “añulgue” (o sea, que se atragante), y recetarle alguna cosa si acaso le diera por “degolver” o “gomitar” (vamos, que tuviera náuseas). Y cuando tenga a su hijo... o a sus “medietes” (gemelos o mellizos) habrá que recomendarle que los alimente con las “manolas” (que así es como se llama en daimieleño a las... eso, lo que se utiliza para la lactancia materna).

En cambio, si quien acude al “Embulatorio” (Ambulatorio) es una señora mayor, diciendo que tiene “calorás”, no pensemos que ha cogido “refrialdá” (resfriado), ni le miremos el “gaznate” (la garganta) o le preguntemos si tiene “garraspera” (carraspera)... porque lo más probable es que las “calorás” sean los sofocos propios de la menopausia. Ante esta situación, el “meidico” (médico) no tiene que perder los “niervos” (uséase: los nervios) ni mandar por sistema un “nalis” (o sea, análisis); basta con que la mande a la “botica” (farmacia) a que le dispensen unas “cláusulas” (cápsulas) de algún preparado específico y con eso estará todo “aviao” (esto es: resuelto), sobre todo si entre los “achaques” (síntomas) la paciente ha citado la “galbana” (pereza, desidia) o si nos dice que está “aparranada” (sin ganas de hacer nada), lo cual indicaría un cierto grado de astenia.

Pero la vida en Daimiel es dura y la traumatología está a la orden del día, y no porque haya muchos “güesos” rotos (fracturas de huesos) sino porque el trabajo en el campo o los juegos de niños dan pie a muchas “escalabrauras” (heridas en la cabeza o “sesera”), “chinchones” (los populares chichones) y “desollones”, es decir, heridas con erosión de la piel, la cual puede también “inritarse” (irritarse) o “forrincharse” (inflamarse). Sin embargo, todos estos percances suelen resolverse fácilmente con “mercurocromo” (mercromina o cualquier otro desinfectante tópico) y un poco de “esparatrapo” (o sea, esparadrapo o las populares tiritas); lo importante es que si hay una herida esta no se “encone” o “incone” (infecte) y si es preciso, bastará con mandar un “emplasto” o “pomá” (pomada o crema antiinflamatoria).

En cualquier caso, el “meidico” cuenta con “güenos paratos” (alta tecnología) para explorar a los pacientes, saber que si está “herniao” es que está simplemente cansado, si tiene “garbana” es que sólo se trata de una borrachera, si no tiene “gana” es que está inapetente y habrá que mandarle un tónico reconstituyente, si se queja de un ojo quizás es que tenga un “ahíto” (orzuelo), si se queja del ano puede que tenga “almorranas” (hemorroides), pero si tiene “tortículis” el problema no está abajo sino arriba, en el cuello (tortícolis) y sólo muy de tarde en tarde se descubre algún caso de “pendicitis” (apendicitis) o de “paralís” (parálisis) o de algún “telele” (enfermedad grave) que Dios no lo quiera no lleve a “diñar” (fallecer) al paciente y tengan que llevarlo a las “siete cuerdas y media” (cementerio).

En fin, para “boticarios” (farmacéuticos), “meidicos” (médicos) y “platicantes” (profesionales de enfermería) será bueno recordarles que si van a ejercer su profesión en Daimiel no se “encisquen” (es decir: no se pongan nerviosos) porque hay una solución muy sencilla: aprender el idioma daimieleño. ¿Y cómo se prende eso? Pues muy sencillo, sólo hay que comprar y leer el “Diccionario Daimieleño-Español” del que hay disponible tanto una edición digital (eBook) como una edición impresa que se puede adquirir a través de Amazon (www.amazon.es).

lunes, 11 de mayo de 2020

Este es el país del "to, cucha y arrea"


Bajo este título y con unas buenas dosis de humor, queremos recordar y comentar algunas palabras del idioma daimieleño. Muchos de estos términos y vocablos, van poco a poco cayendo en desuso, pero forman parte de nuestra historia y de nuestra cultura y por ello merecen este pequeño homenaje.

Para empezar, ámonos (o sea, vámonos) a la letra “A” de asombro, porque el asombro en Daimiel se dice “¡Arrea!”, tal como un gamberro –aunque con sentido del humor- reflejó en una pintada que decía “Daimiel, la tierra del to, cucha y arrea”, tres expresiones netamente típicas de nuestra ciudad. “Arrea” es una palabra que define perfectamente nuestro asombro, incredulidad o incluso miedo: “¡Arrea, lo que ha pasao...!”.

Y si lo que ha pasao es una “amoto” puedes deducir con lógica que estamos hablando de una moto, pero si la palabra que escuchas es “amotillo” ¿cuál sería su traducción correcta? Pues: motocicleta. En cualquier caso, vayas en amoto o en amotillo, no olvides “apejcarte” bien. ¿Apejcarte? Justo esa es otra palabra típica que significa agarrarse bien, sujetarse bien a algo para no caerse.

En esa misma línea estarían las palabras “arradio”, aparato de radio, y “arradiejo”, o sea, transistor. Y si te has propuesto “aviar” l’arradiejo, es decir, reparar el transistor, conviene que tengas a mano todos los “apechusques” necesarios. Que ¿qué son los apechusques? Pues las herramientas. Que ¿qué herramientas? Pues las que sean, así en general, que tampoco hace falta ser más precisos, que lo que cuenta es que quede “reparao”.

Antes de salir de casa conviene “atalajarse” bien, es decir, colocarse bien la ropa. Y si eres hombre, “arremétete” la camisa no te quede fuera el “aldón”, es decir, la parte inferior de la camisa.

Desde luego nuestra forma de hablar es muy gráfica, muy descriptiva. Si queremos indicar que algo está arriba del todo, decimos “arribota” y si por el contrario queremos indicar que está muy abajo decimos “abajote”. Al igual que son típicas algunas medidas muy poco precisas, pero lo que cuenta es la intención. Cuando decimos “antigüismo” nos referimos al pasado, el que sea; total si ya ha pasado es que es antiguo y más con los tiempos que corren.

En fin, después de esta primera lección de daimieleño, creo que podemos descansar y hacer honor a una expresión típica y exclusiva de Daimiel: “aparranarse”. Así que si decidimos “quedarnos aparranaos en el sofá, sin ganas de hacer ” o decidimos quedarnos un rato “asobinaos”, es decir, tumbados con pereza, es que ya hemos tenido bastante con la lección de hoy. Ahora te toca a ti seguir buscando palabras para incluirlas en frases corrientes, de esas que decimos todos los días.


"Diccionario Daimieleño - Español”, de Vicente Fisac. Disponible en Amazon, en ediciones digital e impresa: 
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viernes, 17 de abril de 2020

Diccionario Daimieleño: Agradecimientos


El "Diccionario Daimieleño – Español”, del que se ha concedido la exclusiva de publicación a Amazon, es un mérito compartido de todos aquellos que han contribuido a la recopilación de las palabras incluyéndolas en distintos foros de Internet a través de los cuales yo he podido rescatarlas. Son muchos, desde luego, quienes han contribuido a la pervivencia de estas palabras, aunque no me ha sido posible acceder a las sugerencias de todos ellos y por tanto la relación de personas citadas en la siguiente relación es incompleta. Vaya a todos ellos, a los que están y a todos los que también deberían estar en esta lista, mi más sincero agradecimiento:

Alberto Sánchez Camacho;
Almudena López Cejudo;
Ana Isabel García Consuegra;
Ana Moro;
Ángel Fisac;
Antonio José García Moreno;
Antonio Prado Jiménez;
Antonio Redondo Velázquez;
Antonio Romero Vallbona;
Bárbara González de Murillo;
Carlos Herreros;
Carlos Rodríguez de Guzmán;
Carlos Sanroma;
Carlos Truji;
Carmen Díaz;
Carmen Espinosa;
Carmen Pili Ramos;
Carol Rodríguez de Guzmán;
Chelo García Muñoz;
Chelo González;
David Box;
David Cejudo;
David García Pliego;
Encarni Rodríguez;
Enrique Núñez de Arenas;
Fernando Aguirre;
Francisco Javier Antequera Negrete;
Gema García Consuegra;
Isabel López de la Nieta;
Ismael Terriza;
Javier G. Carpintero;
Javier Gómez del Pulgar;
Javier Pérez Campos;
Jesús García;
Jesús Miguel García Moreno;
Jesús Pozuelo;
José Luis López;
José Rodríguez;
Juan Antonio Vaquera Durán;
Juanjo Sánchez Camacho;
Juan Luis Loro Gallego;
Juan Manuel Casado;
Lourdes Pinilla;
Luis Manuel Córdoba Paredes;
Luis Miguel Hernández Villegas;
Luis Sánchez-Valdepeñas;
Luz Fernández Bermejo;
Manuel Fernández Calvillo;
María Dolores Martín Consuegra;
Mari Carmen Fisac;
Mari Cruces Martín de la Sierra;
Mari Cruces Rodríguez Aparicio;
Mari Nieves Villegas;
María Negrete;
Maria José Negrete;
Marta Molina Negrete;
Martina Negrete;
Melania Berdún;
Miguel Angel García Muñoz;
Miguel Dna;
Miguel López Astilleros;
Miriam Arcís Carmona;
Montse García Consuegra;
Nazarét Aranda;
Nieves Loop;
Nieves López;
Oscar López de la Nieta;
Pablo Carmona Rodríguez;
Pablo Ortega Rodríguez-Madridejos;
Paki Nokakedoki;
Patricia Largo;
Pedro García-Moreno Rodríguez-Barbero;
Pedro Garzas;
Prado Garzas;
Raquel Fisac;
Raquel Jiménez;
Raúl Escuderos;
Rocío Baeza Morales;
Rufino Gr;
Teresa Cejudo;
Teresa Moro;
Tófol González;
Toni Romer;
Verónica Rodríguez de Guzmán;
Verónica Rodríguez García;
Vicente Astillero Ballesteros;
Vicente Moreno;
Vicente Núñez;
Vichu Gpla;
Víctor Casero;
Virgi Espinosa

Y vaya también mi agradecimiento a todas las personas que de forma directa o indirecta han contribuido a la recopilación de palabras, expresiones y datos para este diccionario. De igual forma hay que agradecer también su contribución al “Diccionario Torralbeño-Español”, del que se han tomado algunas palabras al tratarse de idiomas hermanos.


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