Aunque este libro soy yo quien lo firma, no tengo más
mérito que el de haber traído a la luz, rescatándolos del olvido, los versos de
una santa desconocida. Porque si bien los altares, las iglesias, los libros
religiosos… están llenos de santos… hay que decir que santos hubo y habrá
muchos, la mayor parte de ellos desconocidos. Pero en este caso concreto, y
aparte del parentesco que me unió con ella, hay un valor añadido y es el de sus
poemas, bellas obras de arte que forman un delicado compendio de poesía
religiosa.
Pero ¿quién era Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad
Real, 1889-1981)? Daremos unos breves apuntes biográficos de ella que, por
fuerza, han de ser breves, puesto que su vida transcurrió en la sencillez, la
humildad y el anonimato. Ella fue la primogénita del matrimonio compuesto por
el médico, periodista y poeta Gaspar Fisac Orovio y Concepción Clemente
Pozuelo. De su polifacético padre (médico, periodista, poeta, epidemiólogo,
ecologista, inventor, autor, actor y director teatral, etc.) ya di buena cuenta
de su biografía en el libro “Médico, periodista y poeta”, subtitulado “Una
lágrima es un beso”, y publicado en Amazon.
Sus padres, Gaspar y Concepción, tuvieron seis hijos.
Mercedes era la mayor, después vino Rafael (quien ejerció de profesor de
enseñanza media en Madrid), Carmen (murió a los tres años de edad), Domingo
(catedrático en Ciudad Real), Concha (a causa de su minusvalía y siendo
sordomuda hubo de quedar al cuidado de sus padres, primero, y de su hermana
mayor después), y el más pequeño Gaspar (farmacéutico, primero en Daimiel y más
tarde en Madrid).
El tener una hija con minusvalía se convirtió en un
poderoso incentivo para estudiar y defender a este colectivo, llegando a ser
Gaspar un destacado sordomudista que editó diversos libros y folletos de
divulgación y apoyo, luchando de forma infatigable con objeto de recabar ayudas
públicas para los discapacitados.
Pero ¿qué habría de ser de esa hija cuando sus padres
faltaran? Mercedes quería se monja pero su padre pensó si ella quería de verdad
cuidar a otras personas debía empezar por quien tenía más cerca, por su propia
hermana. Así las cosas, y con la obediencia y respeto que se debía a los
padres, Mercedes aceptó cuidar de su hermana durante toda su vida, renunciando
–a medias- a su vocación religiosa. Estudió piano y fue profesora de música en
las Escuelas Normales de Ciudad Real y, para compaginar el deseo de su padre
con el de su vocación religiosa, se hizo terciara franciscana, vistiendo toda
su vida un sayal pardo que le llegaba hasta los tobillos y viviendo –en
cumplimiento de sus votos- en la pobreza. De su salario descontaba lo
estrictamente necesario para el sustento diario y el resto lo destinaba a obras
benéficas. A la entrada de su casa tenía una reproducción de la imagen de la
Virgen de Lourdes, rodeada de unos corchos que simulaban la gruta donde se
apareció e iluminada por unas velas; cada vez que alguien iba a visitarla, era
costumbre rezarle algo a la Virgen o si se terciaba, entonar algún cántico en
cuyo caso ella se ponía con entusiasmo al piano.
En realidad poco hay que contar de su vida puesto que más
allá de los paseos que daba con su hermana por el campo cuando salían en su
tartana por los alrededores, o de sus clases de música, o de sus colaboraciones
con las parroquias o las congregaciones religiosas en Daimiel y otros pueblos
cercanos. Su hermana Concha murió antes que ella, por lo que nunca quedó
desatendida, y ella, al igual que sus hermanos, fue bastante longeva, muriendo
finalmente a los 92 años de edad.
De una vida así de humilde y sencilla, de una mujer de
pueblo, ¿qué más se podría contar? Quizás sí, quizás sí hay algo más. No en
términos de acción pero sí en términos de sentimiento, y es ese sentimiento el
que ha quedado reflejado en sus poemas, en todos esos poemas que hemos
rescatado en este libro.
Se puede estar más o menos de acuerdo con su forma de
pensar (hay que tener en cuenta que todos los poemas están escritos en la
primera mitad del siglo XX), pero yo invitaría al lector (sobre todo al que no
sea muy devoto) a no quedarse en el trasfondo religioso de los poemas sino a
disfrutar del ritmo, musicalidad y belleza de los poemas.
Los hay de todo tipo: algunos son descriptivos de las
costumbres de un pueblo agrícola como es Daimiel y de la época en que fueron
escritos, otros nos cuentan historias y, en muchos casos, dialogadas como si se
tratase de una representación teatral.
A nivel literario, Mercedes no se limitó a escribir
poesía sino también diversos artículos que publicaba en revistas de ámbito
local y/o religioso. Por desgracia apenas sin queda constancia de aquellos
escritos, salvo lo que hemos podido rescatar en este libro.
En el año 1959 Mercedes reunió una amplia selección de
sus poemas en un pequeño librito que tituló “Romances recreativos, religiosos e
instructivos”, pues aunque muchos de esos poemas –como veremos a continuación-
mostraban la vida cotidiana de las gentes de aquél pueblo, siempre añadía al
final alguna enseñanza cristiana.
En el presente libro, dichos poemas se han agrupado de la
siguiente forma:
1.- Poemas costumbristas.- Se recogen aquí una serie de
poemas –algunos de ellos extensos romances- que nos muestran cómo eran la vida
y las gentes en Daimiel durante la primera mitad del siglo XX y, aunque como
decimos, siempre incluía sus recomendaciones de vida cristiana, esta colección
de poemas forma un mosaico descriptivo de la sociedad de aquella época, al
tiempo que nos sorprende con diálogos e historias humanas donde el amor y la
comprensión siempre son protagonistas.
2.- Poemas para los niños.- Algunos poemas estaban
dedicados especialmente a los niños, eligiendo para ello los motivos y
acontecimientos más señalados para la corta experiencia de los mismos.
3.- Páginas de la historia.- En este apartado hemos
agrupado algunos poemas dedicados a distintos episodios de la historia sagrada,
de tal forma que, a través de los versos, nos da su particular y poética visión
de acontecimientos históricos que han quedado reflejados en las Sagradas
Escrituras.
4.- Poesía religiosa.- Finalmente incluimos un apartado
lleno de cánticos y poemas a Dios, a Jesucristo, a la Virgen y a los santos,
muchos de los cuales fueron acompañados de música y cantados en ceremonias
religiosas.
Ya, sin más, os dejo con la protagonista de este libro,
con sus poemas llenos de ritmo, música y originalidad. Y aunque su fe la llevó
a centrar toda su vida en el amor a Dios y en el apostolado, y aunque todos sus
poemas quepan catalogarse como “Poesía religiosa”, no por ello impiden el
disfrute a todo aquél que sea capaz de sentir que tú y yo, que todos nosotros
somos algo más que unos simples cuerpos.
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viernes, 22 de julio de 2022
martes, 21 de agosto de 2018
Poesía religiosa (20)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
Y ya para terminar este ciclo de poesía religiosa de Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) lo completo a título personal con esta poesía que me dedicó en el día de mi Primera Comunión (año 1957):
Por vez primera, Señor,
hoy me acerco a comulgar.
Haz de mi alma un altar
donde yo te rinda honor.
Que sea fiel a tu amor
te suplico en este día,
y que esta santa alegría
que hoy siento en mi corazón,
conserve mi devoción
a la santa Eucaristía.
lunes, 20 de agosto de 2018
Poesía religiosa (19)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
¡La cruz! ¿Por qué nos asusta?
¿Por qué no molesta o cansa?
¿Por qué murmuramos de ella,
o no queremos llevarla?
La cruz es... el sufrimiento,
las penas inesperadas,
el abandono, el olvido,
las enfermedades largas,
y tantas tribulaciones.
Como en el valle de lágrimas
de esta vida, nos rodean
y torturan nuestra alma.
La cruz no es la que se admira
como una preciosa alhaja
en la que se hallan brillantes
mezclados con esmeraldas;
no es un adorno que sirve
para ostentaciones vanas;
la cruz no es como un objeto
de calidad estimada:
¡Es... un recuerdo precioso!
¡Es... un tesoro de gracias!
¡Es... un venero de dones!
¡Es... un signo de esperanza!
En la cruz vemos a Cristo,
y su amorosa mirada
es una lección sublime
que nos enseña a llevarla.
Caminemos a su lado,
sigamos tras sus pisadas,
que en la cruz está la vida...
¡Esa vida que no acaba!
Así sintieron los santos,
así sintieron las santas,
como un Francisco de Asís
que por la cruz suspiraba,
y una santa Teresita
que con la cruz se abrazaba;
el amor da fortaleza,
el amor conforta el alma.
Llevar con amor la cruz,
moradores de Torralba,
¡ya que el Cristo del Consuelo
es vuestro Padre que os ama!
es vuestro Padre que os ama!
domingo, 19 de agosto de 2018
Poesía religiosa (18)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
Aquí, junto a tu Ermita,
se aviva la esperanza;
aquí, junto a tu imagen
se escucha el corazón;
mirando tu semblante
que inspira confianza,
¡leyendo entre tus labios
palabras de perdón!
De espinas coronada,
tu frente venerable
se inclina hacia nosotros
moviendo a compasión;
tus ojos nos ofrecen
amor incomparable,
y tu costado abierto
dulcísima mansión.
Porque, Señor, ¿quién duda
que al verte en la cruz clavado,
del alma arrepentida
no brote esta expresión?
¿Y quién, también, no espera
el verse perdonado
con la palabra tierna
que diste al buen ladrón?
A Ti, con fe sincera
y confiado anhelo,
en horas de alegría
y en horas de dolor,
acudiremos siempre
-¡oh, Cristo del Consuelo!-
pidiendo ante tus plantas
¡el beso de tu amor!
¡el beso de tu amor!
sábado, 18 de agosto de 2018
Poesía religiosa (17)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
Los pensamientos, los corazones
y las ofrendas son para Vos;
y los consuelos, y los favores,
y las caricias, son para nos;
para nosotros, que os adoramos
y en Vos tenemos nuestro Patrón;
para nosotros, que recordamos
los sufrimientos de tu Pasión.
En cada pena sois el consuelo,
en cada lucha fuerte sostén,
en la victoria cumplido anhelo...
¡Fuente bendita de todo bien!
Ante tu imagen se postra el niño,
al que se inculca tu devoción,
y Tú le miras con gran cariño
y le prometes tu protección.
¡Gloria a tu nombre, Cristo sagrado!
La llama viva de adoración
nos tenga siempre junto a tu lado,
¡que es nuestra dicha y aspiración!
¡que es nuestra dicha y aspiración!
viernes, 17 de agosto de 2018
Poesía religiosa (16)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
Cinco llagas, cinco rosas,
cinco rosas encarnadas,
que en pies, manos y costado
tu amor santo nos declaran;
clavado en la cruz nos muestras
esas joyas de tus llagas
con que invitas a quererte
y a seguir por tus pisadas.
¡Cinco llagas, cinco rosas
que en el Calvario brotaran
para ser el dulce encanto
y atractivo de las almas!
Aromas de sacrificio
aspiramos al besarlas,
en el corazón nos dejan
de tu amor divino fragancia,
a la contrición conducen
tan solo con contemplarlas...
¡Rosas de Pasión benditas
que nos redimen y salvan!
En el día de tu fiesta,
cuando tu pueblo te aclama,
yo también, humildemente,
quisiera orar a tus plantas.
¡Santo Cristo del Consuelo!
Tu devoción me inspiraban
mis padres y antepasados
en los días de mi infancia.
¡Por eso envío a tu trono
las flores de mi plegaria,
uniéndome al entusiasmo
de tus hijos de Torralba!
de tus hijos de Torralba!
jueves, 16 de agosto de 2018
Poesía religiosa (15)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
No se agota el manantial
de tus divinos favores,
recibes los pecadores
con amor paternal,
para trocarlos mejores.
Desde tu trono, escuchando
las súplicas y oraciones
que a Ti se van elevando,
vas las almas conquistando
y atraes los corazones.
Celeste imán, la ternura
con que nos miras y llamas;
¡que en medio de tu amargura
experimentas dulzura
por lo mucho que nos ama!
Corresponder a tu amor
constituye nuestro anhelo,
¡si te causamos dolor,
borremos con fervor
tu profundo desconsuelo!
Nazca del alma el albor
de sana y santa alegría,
pues en memorable día
quedaste oculto, Señor,
en la santa Eucaristía.
¡Redentor... y Salvador...
y pan divino del cielo...!
¡Todos te damos honor
y te ofrecemos amor,
Santo Cristo del Consuelo!
Santo Cristo del Consuelo!
miércoles, 15 de agosto de 2018
Poesía religiosa (14)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
Maestro celestial, Jesús divino,
tu cátedra es la cruz,
allí muestras al hombre su destino
por senderos de luz.
Antorcha es tu palabra que ilumina
la vida terrenal;
el alma que hacia el bien siempre camina
aspira a lo inmortal.
Predicas con tu ejemplo el heroísmo,
divino redentor;
uniéndonos, Señor, contigo mismo,
a impulsos de tu amor.
La fe nos lleva a Ti, de la esperanza
el dulce resplandor
inunda el corazón de confianza
en nuestro Salvador.
A Ti, mi buen Jesús, honor y gloria;
¡que bajo tu dosel
de Torralba se escriba la memoria,
guía de un pueblo generoso y fiel!
guía de un pueblo generoso y fiel!
martes, 14 de agosto de 2018
Poesía religiosa (13)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
NUESTRA ESPERANZA ESTA EN TI
En Ti, Señor, está nuestra esperanza,
en Ti, que por nosotros padeciste,
en Ti, que con tu cruz nos redimiste,
en Ti, cuyo poder favor alcanza.
“Venid a Mi”, dijiste con ternura,
y a Ti acudimos con fervor cristiano;
eres nuestro alimento cotidiano
al comulgar, Señor, con alma pura.
Para el alma en el mundo combatida,
para todo el que siente desventura,
pronunciaste esta frase con dulzura:
“Soy el camino, la verdad, la vida”.
Por eso alienta a todos tu doctrina,
y acudimos a Ti con confianza,
llenos de fe, de amor y de esperanza,
creyendo en tu palabra, que es divina.
Gratitud te debemos, y hoy te damos
esa prueba de amor, noble y sincera.
¡Santo Cristo! ¡Torralba te venera!
¡Oh Cristo del Consuelo, en Ti esperamos!
¡Oh Cristo del Consuelo, en Ti esperamos!
lunes, 13 de agosto de 2018
Poesía religiosa (12)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
En tu fiesta, Señor, ante tu imagen,
tus hijos con sentida devoción,
hoy cumplen sus promesas y le elevan
su férvida oración.
Recuerdos, esperanzas, alegrías,
como flores del alma, ante tu altar;
hoy, el día de tu fiesta, Jesús mío,
te vienen a ofrendar.
Tú recibes sus votos, sus plegarias,
sus penas y sus lágrimas también,
y tu dulce mirada es como prenda
del gozo del Edén.
De los niños, te ofrezco la inocencia;
de los atribulados, el dolor;
de tus hijos ausentes, el recuerdo;
de todos, ¡el amor!
Que este amor, santo Cristo del Consuelo,
jamás puedan los tiempos extinguir.
¡Que este amor tuyo es el imán del cielo
donde anhelamos ir!
Y siendo Tú, Señor, el Padre amante
del pueblo que te tiene por patrón,
tendrás, más que tu Ermita, un santuario
¡en cada corazón!
¡en cada corazón!
domingo, 12 de agosto de 2018
Poesía religiosa (11)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
Santísimo Cristo,
Patrón de Torralba,
recibe en este día
mi tierna plegaria;
tu imagen bendita
adoro postrada,
rezando por todos
aquellas palabras
que un día mis padres
con fe me enseñaban;
el Credo, el compendio
de la fe cristiana,
en el que se ofrece
vida que no acaba,
vida perdurable,
vida eterna y santa,
a los que cumplieren
con sus enseñanzas.
Cristo del Consuelo:
¡Cuántos hijos faltan
de los que en tu fiesta
el cirio llevaban,
y sobre el pecho
brillante medalla!
Hacia aquellos tiempos
vuelvo la mirada
y veo los hombres
en filas muy largas,
con sus trajes negros
y pecheras blancas,
siguiendo a su Cristo
por calles y plazas.
¡Qué impresión más honda
a mi me causaban
los que de rodillas
la carrera andaban,
de cara a tu imagen
y al mundo de espaldas!
¡Los que al santo Cristo
auxilio imploraban!
¡Los que desde niños,
al ver tu medalla
puesta en tus cofrades,
iban a besarla!
¡Aquellos soldados
que cuando marchaban,
iban a la Ermita
y un suspiro daban,
que era como un rezo
del que no rezaba!
¡Cristo del Consuelo,
Patrón de Torralba!
¡Vuelve hacia tu pueblo
tu dulce mirada!
Inspira a las madres
valor y esperanza;
inspira a los padres
la fe, demostrada,
llevando a sus hijos
a orar a tus plantas;
que sepan y entiendan
que lo que hace falta
es dar a los niños
cristiana enseñanza,
es dar buen ejemplo,
es... ir a tu casa.
No es solo en tu fiesta
cuando las campanas
con sones alegres
avisan tu entrada,
sino en tantos días...
en las horas largas
en que los esperas
en cruz y los llamas,
para que te pidan
perdón por sus faltas,
para que comulguen
en florida Pascua,
como el catecismo
lo ordena y lo manda.
La cruz es la vida,
del cielo es escala,
y no es buen cristiano
quien la cruz no ama,
por eso, Dios mío,
las siete palabras
que en la cruz dijiste,
consuelan tus almas.
¡Santo Cristo,
Patrón de Torralba!
¡Consuela a los tristes!
¡Redime las almas!
¡Redime las almas!
sábado, 11 de agosto de 2018
Poesía religiosa (10)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
Surge como luz viva en mi memoria
el recuerdo del Cristo del Consuelo,
y a su Ermita mi espíritu en su anhelo
acude en fe de su remota historia;
la vida sobre el mundo es transitoria,
mas la vida inmortal está en el cielo:
Seguir a Cristo, despreciar el suelo,
es señal evidente de victoria.
Haz que tu pueblo piense al aclamarte
que, para dignamente venerarte,
ha de ser su fe pura, genuina,
ha de ser su creencia cristalina...
es mezclar con las flores una espina...
rezar ante tu imagen, recordarte...
viernes, 10 de agosto de 2018
Poesía religiosa (9)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
La flor de mi devoción,
con delicada emoción,
os ofrezco en este día
en que os habla el alma mía
en una dulce canción.
Canción vibrante en ternura,
que se eleva hacia la altura
para ofrecerte mi ser
y gustar de tu querer
la incomparable dulzura.
¡Costado del Redentor!
¡Nido del divino amor
que al corazón nos conduce,
y que en el nuestro produce
latidos de contrición!
¡Que esa contrición ferviente,
que al mirarte el alma siente,
produzca en nosotros llanto
y busquemos tu amor santo
viviendo cristianamente!
Así te canto, Señor,
con pulsaciones de amor
y exclamando con anhelo:
¡Viva el Cristo del Consuelo,
de Torralba protector!
de Torralba protector!
jueves, 9 de agosto de 2018
Poesía religiosa (8)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
Tu augusta mirada de dulce clemencia,
tus sienes rasgadas por duras espinas,
son vivos reflejos de amor y paciencia,
son como destellos de gracias divinas.
Las siete palabras (flores del Calvario
de suave perfume jamás conocido),
parecen sentirse en tu santuario
como eco lejano que no se ha extinguido.
Tú inspiras, Tú llamas, Tú calmas las penas,
Tú ofreces consuelo, amparo y perdón.
¡Llevas nuestro nombre escrito en las venas
con sangre preciosa de Tu corazón!
No sólo en tu fiesta, en esa visita,
cuando todo es gozo y magno esplendor,
el pueblo te aclame, llenando tu Ermita;
tu nombre invocando con santo fervor.
Aquí, ante tu trono, te honren cada día
con una plegaria, con una oración
salida del alma, como melodía
del arpa armoniosa de su devoción
del arpa armoniosa de su devoción
miércoles, 8 de agosto de 2018
Poesía religiosa (7)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
Si en el luchar continuado de esta vida
me siento fatigada,
me conforta y alienta en el camino
la luz de tu mirada.
Si me agobia el penar, o la tristeza
llega a acercarse a mi,
encuentro paz, consuelo y alegría,
acogiéndome a Ti.
En Ti, Señor, mi fe, mi confianza,
mi dicha, mi valor,
en Ti, Señor, cuanto anhelar pudiera
de un rico bienhechor.
De mis antepasados heredada
la devoción a Ti,
como en los años de mi edad primera,
Señor, la siento así.
Y presente, o ausente, en esta fiesta,
te aclamo con fervor.
¡A tu pueblo y a mi danos piadosos
los consuelos divinos de tu amor!
los consuelos divinos de tu amor!
martes, 7 de agosto de 2018
Poesía religiosa (6)
Ejemplo de poesía religiosa, escrito por Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) a quien dedicamos en este blog un ciclo en homenaje y recuerdo.
Unida por simpatía
a este pueblo que te aclama,
yo también en este día
te invoco con alegría,
te llamo como él te llama.
¡Santo Cristo del Consuelo!
Tú eres faro en el camino
que conduce desde el suelo
a las alturas del Cielo,
nuestro precioso destino.
Tienen espinas las flores
que no quitan su belleza;
así pasa en los dolores:
Con ellos van los favores
que prodiga tu grandeza.
Gloria a Ti, por Ti llevamos
la cruz que indica victoria.
¡Haz que siempre te invoquemos!
¡Haz que siempre proclamemos:
A Ti siempre honor y gloria!
A Ti siempre honor y gloria!
lunes, 6 de agosto de 2018
Poesía religiosa (5)
El cinco de septiembre de 2015 se celebró en Torralba de Calatrava, con motivo de sus fiestas, un “Recital poético musical y homenaje póstumo a la devota Mercedes Fisac Clemente” (1889-1981) en el patio de la Ermita, en el cual se dio lectura –con acompañamiento musical- a una selección de poemas religiosos escritos por ella.
Con el presente post –“Poesía religiosa (5)”- comenzamos a publicar los 15 poemas que dieron forma a este recital poético musical y con el que también desde aquí queremos rendir homenaje a su legado humano, inolvidable para todos aquellos que tuvieron la suerte de conocerla.
Quisiera yo compendiar
cuanto he escrito para Ti
en un humilde cantar,
y en él poder alabar
tus finezas para mi.
Me das salud, me das vida,
y fuerzas con que servirte;
amor para estar unida
a tu voluntad querida;
fervor para recibirte.
¿Qué más puedo desear
ni qué más puedo sentir,
cuando me acerco al altar,
que saber por Ti sufrir,
que saber por Ti gozar?
que saber por Ti gozar?
domingo, 5 de agosto de 2018
Poesía religiosa (4)
El 15 de octubre de 1923 se celebró en Daimiel una velada artístico literaria con motivo de la fundación de la asociación de “Caballeros de santa Teresa” en el transcurso de la cual se leyó este poema de Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) dedicada a la santa. El poema fue leído por su hermano Rafael y todo el contenido de esta gran velada artístico literaria quedó reflejado en un libro publicado en Ávila, en 1924, como recuerdo del centenario (1622-1922) de la canonización de santa Teresa de Jesús. En la introducción de dicho libro podía leerse:
“¡Santa Teresa de Jesús! A ti y sólo a ti va dedicado este libro. Tú, que eras tan agradecida, que, según frase tuya, tan graciosa como profunda, ‘te dejabas sobornar por una sardina’ compensa la buena voluntad de cuantas personas han intervenido en esta Asociación y homenaje, y otórgales tu protección que con ello ya está dicho cuanto desearse pudiera”.
Vaya, pues, sin más dilación, el recuerdo del poema dedicado por Mercedes Fisac Clemente a santa Teresa:
SANTA TERESA, MAESTRA
Euntes ergo docete omnes gentes
(Id, pues, y enseñad a todas las gentes)
¿Hay acto más grande,
hay obra más alta
que la que en el mundo
se ejerce enseñando
la fe que nos salva?
¿Hay empleo más digno de encomio,
hay destino que más satisfaga
el deseo de todos los seres
que aquél cuyo objeto
es formar para el cielo las almas?
Las naciones se agitan buscando
la paz que les falta,
las familias no encuentran apoyo
de un amor superior alejadas,
y los hombres que a Dios han buscado
no han hallado otra fuente más clara
donde ver las virtudes o vicios
que tienen las almas,
que la sabia doctrina de Cristo,
que el Asilo o Escuela cristiana...
¡Que esa fuente que mana del cielo...!
¡Que esa luz que se llama Enseñanza!
¡Enseñanza! ¡Palabra bendita
que el Maestro Jesús pronunciara
al pisar los senderos del mundo
buscando las almas!
¡Enseñanza! ¡Palabra de gloria
que hace tiempo en Belén resonara
anunciando la paz a los hombres
si al Dios humanado
seguían y amaban!
Y a la par que los reyes de Oriente
pedían a Cristo
el pan de enseñanza,
¡Lucifer en el alma de Herodes
a la escuela de Cristo infamaba!
¡Y han seguido las huellas de Cristo
penitentes y vírgenes santas...!
¡Y han seguido torcidos senderos
las conciencias por culpa manchadas!
¿Qué hace falta ante el cuadro penoso
que ofrecen las almas
que han seguido a Luzbel, renegando
de la escuela que Cristo fundara?
Escuchad un momento a Teresa,
oíd a la santa,
que en la escuela más grande, en el mundo,
a todos, con gusto, oía y hablaba.
Es la monja que funda Conventos
y allí lleva a sus hijas amadas,
la que admira a los hombres más sabios,
la que al hombre más rudo le encanta,
es Teresa, la monja andariega,
-por su celo ejemplar motejada-
la que sufre por Dios y nos dice
que “¡Sólo Dios basta!”.
¡Es Teresa, la madre Teresa,
la que a todos atrae y halaga,
conquistando a Jesús corazones,
cautivando a la vez con su gracia!
¡Ah! ¡Teresa es maestra! ¿Y qué enseña?
¡Nos enseña la ciencia más alta!
Y por eso después de su muerte
la veis exaltada,
ostentando su libro y su pluma,
elevando al Señor su mirada
y escuchando al Espíritu Santo
¡el Maestro que ilustra su alma!
Imitad a Teresa, maestros,
su consejo es preciosa enseñanza;
imitad a Teresa, letrados,
sus conceptos las dudas aclaran,
imitadla también, sacerdotes,
procurando la paz de las almas.
¡Oh Teresa, bendice la pluma
de quien llena de amores te canta!
Y tú que eres la flor del Carmelo,
y tú que eres la gloria de España,
haz que aleje tu luz los errores
que contienen doctrinas nefandas
y resurja en los centros docentes
la doctrina que Cristo fundara,
siendo tú desde el cielo la antorcha
que ilumine la escuela primaria,
siendo el faro que brille en el mundo
difundiendo cristiana enseñanza...
¡Siendo el sol que en sus rayos candentes
abrase las almas!
abrase las almas!
sábado, 4 de agosto de 2018
Poesía religiosa (3)
Como profesora de música, además de poeta, no es de extrañar que Mercedes Fisac Clemente (Daimiel, Ciudad Real, 1889-1981) compusiera letra y música de algunos himnos religiosos. A modo de ejemplo reproducimos a continuación el “Himno a santa Teresa”, compuesto en 1923:
HIMNO A SANTA TERESA
Teresa bendita,
bello serafín,
de Cristo la esposa
más bella y gentil,
España te aclama
con gran devoción.
Recibe las flores
de nuestra oración,
Tu amor incesante
queremos sentir,
diciendo en las penas
“sufrir o morir”.
Aleja los males
de nuestra nación,
que pide el consuelo
de tu protección.
Tus hijos celebran
tus gracias sin par,
tus santas virtudes
anhelan copiar.
Rendidas plegarias
te ofrece Daimiel,
no olvides pusiste
tus plantas en él (*).
(*) Alude a que es tradición que a su paso del Convento de Malagón, paró Santa Teresa en Daimiel, ocupando una habitación en la casa que era propiedad del Subdelegado de Farmacia, César Cruz Periconi, en cuya fachada se fijó una lápida conmemorativa de ese hecho y cuya habitación se conservó en la misma forma en que se encontraba en aquella época, a pesar de las sucesivas remodelaciones que se fueron haciendo de la misma en el transcurso de los años.
viernes, 3 de agosto de 2018
Poesía religiosa (2)
“Cada vez se va como generalizando la idea de crear a la mujer un porvenir, separándola del hogar (su centro), estudiando las profesiones propias del hombre (que es el llamado para ejercerlas), y mezclándola en la sociedad en un orden de asuntos impropios de su sexo. La mujer invade no ya solo los talleres, sino las cátedras; no se limita a las faenas de su sexo, sino que antepone a ellas los deberes de oficina; no circunscribe su círculo de acción al seno de la familia, sino que deja el hogar para vestir la toga... y así no es extraño que descentrada la rueda principal del eje... todo se desconcierte y venga a tierra.
De hecho y de derecho, en todos los órdenes de la naturaleza la mujer debe dominar, no por la inteligencia, sino por la voluntad; no por la elocuencia, sino por la prudencia; no en las tribunas públicas, sino rodeada de los suyos; no en los cargos públicos, sino en la ciencia de la economía y buen gobierno de la casa.
No niego, antes al contrario, que honra a nuestro sexo el número de mujeres célebres que se han distinguido por su talento, virtud y heroísmo. Y pasarán siempre a la historia, nimbados de gloria, los nombres de Teresa de Jesús y Catalina de Sena (doctoras de la Iglesia); los de Agustina de Aragón y Juana de Arco, defensoras de la Patria; el de Concepción Arenal y otras escritoras, como modelo de literatas; el de madame Curie, como científica (descubridora del radio); el de María Montesori como pedagoga; el de la doctora Arroyo, como oculista en nuestros días, etc. Pero todo esto no quiere decir que la mujer deba ejercer las profesiones del hombre, no; el que haya habido y haya mujeres célebres, indica que pueden ser tan aptas como el hombre para esos cargos, pero no que deben desempeñarlos.
Aceptemos la idea de su capacidad, pero elevemos sobre ella los fines de su misión en el mundo, y vendremos entonces a convencernos de que está mejor en su casa que fuera de ella; que se hace más digna de aplausos cumplimentando debidamente obligaciones familiares, que conversando en oficinas, comercios, institutos y universidades... En una palabra, únicamente los oficios y empleos y profesiones que más se relacionan con su sexo, son los que debe desempeñar y ejercer.
En consonancia con la voz de la naturaleza parece haber escrito el poeta de nuestros días, Fernando de Larra, unos notables versos de los cuales copio lo siguiente:
‘Pero tú, mujercita
de la tierra española,
que tienes en tu espíritu
la mejor aureola,
nunca imites al hombre
por pueril vanidad.
Deja al hombre la fuerza,
déjale lo que brilla,
quédate la clemencia,
sé siempre la semilla
que un día y otro día
va en el surco a caer:
Si el hombre es la justicia,
sé tú la tolerancia;
si el hombre es el impulso,
tú serás la constancia;
si el hombre ha de ser hombre,
mujer, sé tu mujer’
¡Y ahora, distinguidas lectoras, dispensad que el presente artículo vaya suscrito por mí... Pero no me arrepiento de lo dicho... Lo oí, hace varios años: ‘arrancar a la mujer del hogar, es despojarla del cetro y quitarle la corona’”.
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