(Estábamos
los dos como siempre, hablándonos y mirándonos. Yo estaba distraído y una gran
multitud de escenas venían a mi mente. Me era difícil seguir el hilo de la
conversación).
Estaba
pensando en una frase de una poesía mía.
MUSA.-
¿Cuál?
POETA.- No
me acuerdo exactamente, pero decía algo así como “Y es dura la lucha, saber si
es que vivimos o vamos muriendo poco a poco”.
MUSA.- ¿Y
eso te preocupa?
POETA.- Sí.
¿Acaso no tiene importancia?
MUSA.- De
todo hay en el mundo. Hay gente que va viviendo día a día y otra que va
muriendo poco a poco, como tú dices.
POETA.- ¿Y
yo, voy viviendo o muriendo?
MUSA.- Vas
muriendo poco a poco.
POETA.-
¿Cómo puedes decir eso, tan segura, si ni siquiera yo mismo lo sé?
MUSA.-
Porque te conozco mejor que tú.
POETA.- ¿Y
no hay solución?
MUSA.- ¡Hay
que ver la manía que tienes por encontrar soluciones a todo!
POETA.- Es
que me gusta tener atados todos los cabos.
MUSA.- ¿Y no
comprendes que esa es una tarea imposible? Aunque creas tener todo organizado y
planificado, luego la vida –en un momento dado- echa por tierra todo lo que
construiste.
POETA.- Sí,
claro, es cierto, pero... yo creo que vale la pena intentarlo aunque sepas que
sólo es eso, un simple intento.
MUSA.- ¿Y
quieres que yo te ayude?
POETA.- Eso
es.
MUSA.-
...pues no. Al menos por ahora debes aprender a abrirte camino por la vida tú
solo. Quizás si te viese desesperado acudiría en tu ayuda, pero ahora estás
sereno y con una chispita de luz en tus ojos.
POETA.- ¿Te
has dado cuenta? ¿Puedes distinguirla?
MUSA.- Sí,
yo lo veo todo.
POETA.-
¿Cómo Dios?
MUSA.- Por
favor, no hagas esas comparaciones.
POETA.-
Pensándolo bien, no hay que buscar complicaciones. Si todo va bien, hay que
dejarlo estar y disfrutarlo. Tienes razón, hoy estoy contento.
MUSA.- ¿Lo
ves? Cuando estás triste te desahogas conmigo y yo te ayudo a descargarte del
peso para que vuelvas cuanto antes a la normalidad. Pero cuando estás contento,
como ahora, todo es más complicado porque me transmites tu alegría y al
recibirla yo, aumenta de nuevo tu propia alegría en una espiral sin freno.
POETA.- Lo
cierto es que hoy estoy contento y además es un día muy especial. ¿Sabes qué
día es hoy?
MUSA.- Siete
de enero de 1.968.
POETA.- ¡Mi
cumpleaños!
MUSA.-
¡Cielos, ya eres un viejo!
POETA.-
Venga, no bromees, que mi alegría es una cosa muy seria. Y además tengo que
irme, que ya es muy tarde. ¡Hasta luego!
Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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