Luego, después de ahora, nada;
y sentirás deshacerme por tus dedos,
la sangre negra del tiempo muerto,
las esencias no medibles de las cosas,
los sufridos pentagramas
del gorjeo de los pájaros.
Mis lágrimas y el silencio
me quedan sola,
y el ruido del pasado, del ayer,
que hacen viejos los recuerdos
anteriores.
El ruido de tus pasos, de tu hablar
y tu sonrisa, me acompañan.
Luego, tú serás en mi memoria
un secreto de ideales desgastados,
un torrente abandonado de amor,
un suspiro, un deseo.
Ordeno y quiero que seas “luego”.
Fdo: Marisa
Un millón de miradas en el refugio de las “Palabras inefables”
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*Desde 2008, entrada a entrada, semana a semana, año a año. Sin más
estrategia que escribir lo que merecía ser escrito y sin más objetivo que
encontrar a...
Hace 2 días
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