Ni
un Toyota, ni un Tesla, ni un Ferrari… el mejor vehículo que existe para
desplazarse de un sitio a otro es la conciencia y, por suerte, todos tenemos
este vehículo. La pena, es que la mayoría lo tiene aparcado en el garaje y no
lo usa casi nunca.
Para
usar la conciencia hay que pensar, hay que plantearse preguntas fundamentales,
de esas que la humanidad siempre se ha planteado (¿existe Dios? ¿Qué hay al
otro lado de la barrera de la muerte? ¿Qué es el infinito?...) y que a duras
penas ha sido capaz de encontrar respuesta a las mismas. Pero el secreto no
está en encontrar respuestas (esas ya las encontraremos cuando hayamos muerto)
sino en el hecho de ejercitarnos, de tener la valentía de hacernos preguntas
para las que no tenemos respuesta, y de pensar y razonar tratando de alcanzar
la luz en esos temas. Lo que importa no es la meta, es el camino.
La
conciencia es el vehículo que nos permite “viajar” a otros mundos, a otras
dimensiones. Podemos imaginar, podemos crear… y la creación artística (de la clase
de arte que sea) es el ejemplo más claro de que estamos “trascendiendo” de que estamos
interactuando con otras dimensiones, con otros niveles de conciencia. Por eso
la Inteligencia Artificial (IA) no puede “crear”, sólo repetir patrones que le
hemos enseñado y combinarlos de infinitas formas –que para eso son supercomputadoras-
pero nunca “crear” que significa “sacar algo de la nada”… o más exactamente: “Traer
a este nivel terrenal cosas que hemos encontrado en otros niveles espirituales
cuando nuestra conciencia se sintonizó y encontró el dial de esas otras
dimensiones, eso a lo que llamamos ‘la inspiración artística’”.
Como
dice el Dr. Michael Pravica, catedrático de Física de la Universidad de Nevada
(Las Vegas, Estados Unidos), todos tenemos el potencial de interactuar con
dimensiones superiores cuando nuestro cerebro actúa de determinadas maneras,
como cuando creamos arte, practicamos la ciencia, reflexionamos sobre grandes
cuestiones filosóficas o viajamos a todo tipo de lugares lejanos en nuestros
sueños. En esos momentos, nuestra conciencia traspasa el velo del mundo físico
y se sincroniza con las dimensiones superiores, que a su vez la inundan con corrientes
de creatividad: "El mero hecho de que podamos concebir dimensiones
superiores es un don... es algo que trasciende la biología".
Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
“Una santa desconocida”: https://amzn.eu/d/14iWhYy
Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
“Una santa desconocida”: https://amzn.eu/d/14iWhYy
No hay comentarios:
Publicar un comentario