Se ha ido Vicente Ferrer y ha dejado a la gente de bien y a los que intentamos serlo, un poco huérfanos. El nos recordó con su vida y con su ejemplo que la verdadera solidaridad no está en la limosna, sino en ayudar a quien lo necesita a que sepa valerse por sí mismo. Pero nos deja su obra y un ejemplo a seguir. ¿Cómo sería el mundo si todos fuésemos así?
Tres millones de gracias: el viaje persistente del “Diario AZprensa”
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*(AZprensa)* Hay cifras que, cuando se pronuncian en frío, parecen meros
datos estadísticos flotando en la gran autopista de internet. Pero detrás
de cada...
Hace 1 día
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