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martes, 17 de noviembre de 2015

Una vida o muchas

El principal atributo del alma es “la consciencia que tiene de sí misma” y esto se manifiesta en nuestra personalidad, de ahí que esto de lugar a lo que llamamos “alma-personalidad”.

La personalidad del alma progresa de una encarnación a otra, comenzando siempre en el punto en donde quedó en la última fase de su evolución en su última encarnación.

Normalmente serán necesarias muchas encarnaciones para recorrer este camino de evolución y dicho camino no tendrá la misma duración para todos. De cada uno de nosotros depende acelerarlo o ralentizarlo.

lunes, 16 de noviembre de 2015

La liturgia

Aunque yo no he sido nunca partidario de la liturgia, es decir, de la parafernalia, del adorno, de los símbolos, sino que he preferido del fondo a las formas, debo reconocer que para muchas personas la liturgia resulta muy útil. Esos rituales y ceremonias están hechos para que la parte física del ser humano pueda entender o al meno percibir algo de lo que se le está transmitiendo, ya que el ser físico hay que hablarse en un lenguaje físico.

Para muchas personas, toda esa parafernalia resulta útil para la evolución de sus almas, al permitirles morar en un mundo de realidades simbólicas y recibir de esa manera mensajes inspiradores que aumentan su percepción de Dios.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Nuestro propósito

Como hemos dicho, una parte de Dios está dentro de nosotros pero unida a su vez a la materia. Según vamos aumentando el conocimiento que tenemos de Dios y de nosotros mismos, se generan pensamientos elevados que alimentan nuestra alma-personalidad.

El alma-personalidad del ser humano irá evolucionando hasta que nos volvamos totalmente conscientes de la consciencia de Dios y entonces volveremos a ser uno. Ese es nuestro propósito en esta vida y en las que tengamos después.

Es una ley cósmica que la parte espiritual del ser humano vuelva a formar parte integral -otra vez- de Dios. De no ser así, es decir, si no fuese que tienen que volver a su origen, no tendría sentido que la misma se hubiera insuflado a la materia.

Cuando la esencia de Dios se extiende dentro de la materia, se convierte en nuestra alma. Por eso el ser humano es consciente de poseer una parte espiritual, porque Dios es consciente de sí mismo y esa consciencia de si mismo es la que tiene el ser humano respecto a su propia esencia espiritual.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Somos hijos de Dios (literalmente)

Si decimos que Dios concibió al hombre a su imagen y semejanza, debemos entenderlo en el sentido de que su esencia se derramó dentro de los seres creados. De esta forma, si tenemos en nuestro ser la esencia de Dios esto debe significar que también tenemos algún poder.

En nuestro interior reside lo que algunos llaman el “maestro interno”, un principio o poder que puede “hacer cosas”que nuestro ser físico es incapaz de hacer.

Nuestro ser físico, racional, puede sugerir a ese ser interno que reside en nosotros, que haga ciertas cosas, pero mientras no haya confianza entre nuestro ser interno y nuestro ser externo, no podremos conseguirlo.

Nuestro ser interno, nuestra alma, forma parte de esa mente suprema que llamamos Dios. Como hijos suyos tenemos poder para conseguir muchas cosas que el rudimentario ser físico en el que habitamos pueda siquiera imaginar; pero, eso sí, está claro que todo aquello que pidamos ha de ser bueno por naturaleza y provechoso para nosotros y los demás.

viernes, 13 de noviembre de 2015

El nirvana nuestro de cada día

En las escrituras budistas se habla del nirvana como la cesación del egoísmo. El nirvana, del que hemos oído hablar alguna vez, es un estado que se alcanza mediante la meditación al conseguir aislarse de los sentidos físicos, dejando dormida la razón. Se alcanza entonces una gran paz interior, una sensación de exaltación interior que nos revitaliza física y espiritualmente.

Pero llegar a ese estado no es tan difícil como pudiera parecer, si bien exige estudio y práctica (las palabras inefables, especialmente aquellas que venimos escribiendo en este blog desde el pasado 24 de septiembre de 2015, pueden ayudar a ello).

Tampoco es necesario dedicar largas horas para entrar y mantenerse en ese estado. En realidad –y una vez que con la práctica hemos conseguido aislarnos del mundo material- sólo bastan unos pocos minutos al día para dar a nuestra vida un soplo de plenitud. No se trata de escapar del mundo ni de nuestras obligaciones, sino de dar a nuestra alma-personalidad la oportunidad de desarrollarse.