domingo, 15 de mayo de 2022

Otra mirada sobre el deporte

A lo largo de toda mi vida he practicado más de 60 deportes aunque –claro está- a mi manera. Mi objetivo nunca fue ganar (sólo si acaso, superarme a mí mismo), mi verdadero objetivo siempre fue: divertirme. Por eso, para que tú también te diviertas, a partir de ahora irás leyendo en este blog mis peripecias en la práctica de 60 deportes. Conocerás cosas sobre su práctica normal, y te divertirás con la forma y circunstancias en que yo los practiqué.
 
Aunque no lo creas, todos los deportes sobre los que iré escribiendo están considerados como “deporte”; bueno, todos menos uno –el “Toreo”- pero es que ese me apetecía incluirlo por razones cómicas obvias.
 
Disponte, pues, a hacer el más placentero de los ejercicios: la sonrisa y el entretenimiento. No te tomes la vida tan en serio, y el deporte... mucho menos.
 

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sábado, 14 de mayo de 2022

Más de 8.000 artículos publicados

Fue un 3 de marzo de 2008 cuando inauguré y publiqué mi primera entrada a un blog al que bauticé como “Palabras inefables”, un auténtico contrasentido porque si “inefable” es algo que no se puede explicar con palabras, “palabras inefables” vendría a significar algo así como “palabras que no se pueden explicar con palabras”. Y sin embargo el título es muy acertado porque el ser humano es una auténtica y perenne contradicción y cada poco tiempo la ciencia nos demuestra que aquello que creíamos como verdadero e irrefutable es falso a la luz de los últimos descubrimientos. Somos, pues, una genuina contradicción, diminuta e ignorante.
 
Se atribuye a Sócrates (470-399 a.C.) la frase “sólo sé que no sé nada” y quienes somos conscientes de esto podemos añadir al menos: “luego ya sé algo”. Y eso es lo único que sabemos: que no sabemos nada. Aunque la mayoría ni siquiera sabe que no sabe nada.
 
De cualquier forma, a lo largo de estos más de 14 años de ejercicio como bloguero, he ido compartiendo conocimientos, opiniones, reflexiones, entretenimiento, sonrisas, sorpresas, etc. a través de más de 8.000 artículos publicados en mis blogs. En el más antiguo, que es “Palabras inefables”, ya llevo más de 3.300; en el segundo, titulado “Diario AZprensa” y dedicado al mundo de las noticias y la comunicación, más de 4.700; y en un tercero, titulado "La luz horizontal" y dedicado monográficamente a los países nórdicos, más de 600.
 
Todo esto hace un total de más de 8.000 artículos publicados en mis blogs a lo largo de los últimos 14 años, y así he compartido cuanto sé y cuanto siento, pero con dos premisas muy claras: (1) Nunca he pretendido convencer a nadie de nada, simplemente expongo cosas y animo a que cada cual utilice su capacidad de razonamiento y llegue a sus propias conclusiones; y (2) no estoy en posesión de la verdad… y tú tampoco, porque como dijo Ángela Channing en “Falcon Crest”: “La verdad sólo es un punto de vista”.
 
PD.- Y como podéis ver por la foto que ilustra este artículo: Ya estoy de vuelta de todo.
 

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Lo que de verdad importa en el deporte

Lo que hoy llamamos “deportes” son unas actividades que implican ejercicio físico y una motricidad compleja, y que sin embargo nacieron –todos ellos- como un simple juego cuya única finalidad era la diversión y el puro entretenimiento. El constante crecimiento en el número de aficionados para la práctica de estos juegos, encendió el espíritu de competición, ese deseo de vencer al adversario. Y esto condujo a la creación de unas reglas codificadas y estandarizadas. Pero alguien debía tomar el control de todo aquello y así surgieron las instituciones oficiales (Federaciones, etc.) que se convirtieron en los máximos organismos con poder absoluto para dictar sus propias reglas, cambiarlas a su antojo, hacer negocio, obtener más poder, etc.
 
Yo quiero mirar el deporte con los ojos de antaño, con la mente limpia e inocente que sólo busca el entretenimiento, y si esa diversión supone un ejercicio físico y mental beneficioso para el cuerpo, mejor aún. Así lo he entendido siempre. Mi único rival –aunque haya competido en muchos deportes- he sido yo mismo, tratando de superarme cada día como en todas las facetas de la vida. Otra cosa muy diferente es que lo haya conseguido; pero lo que cuenta es el hecho de intentarlo, una y otra vez, siempre.
 
Vamos ya a dejar de ponernos serios. En las competiciones deportivas todos buscan ganar. “Las finales son para ganarlas”, dicen los entrenadores actuales. “Ganar, ganar y ganar”, que repetía el recordado Luis Aragonés. Luego vienen esos que dicen que “lo importante no es ganar, sino participar” (suelen decirlo siempre los perdedores), tratando de dar al deporte un tono menos dramático, más benévolo, más de actividad lúdica. Pero yo tengo mi propia frase: “En el deporte, lo importante no es ganar... sino divertirse”. 

Piénsalo. Si te diviertes, habrás triunfado, cualquiera que haya sido el resultado final. Si no te diviertes, habrás perdido aunque hayas ganado.
 

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viernes, 13 de mayo de 2022

La “Biblioteca Fisac” en la Feria del Libro



















Con motivo de la “Feria del Libro” que se está celebrando en numerosas ciudades, la “Biblioteca Fisac” se asoma a la caseta digital para mostrar todos los libros que lleva publicados sobre los más diversos géneros, de los cuales está disponible en Amazon tanto una edición digital como una edición impresa.
 
Libros sobre Espiritualidad: “No son coincidencias”

Novelas de ficción: “Castidad & Rock and Roll”, “La Biblia de Falcon Crest”

Novelas históricas: “La Olimpiada”

Diccionarios: “Diccionario Daimieleño – Español”, “Diccionario Político”

Biografías: “Médico, periodista y poeta”, “La edad de oro de la industria farmacéutica”, “Una santa desconocida”

Periodismo, Comunicación e Industria Farmacéutica: “La industria farmacéutica por dentro”, “El legado farmacéutico de Alfred Nobel”, “La Comunicación en la industria farmacéutica”, “La Comunicación en Medicina”, “Memorias de un Dircom”, “Cómo dar bien las malas noticias”, “Internet y Salud”, “Editoriales diferentes”, “Lecturas diferentes”

Divulgación científica: “Curiosidades del sistema solar”

Viajes: “Cosas de Noruega”, “Reflejos de Islandia”

Opinión: “Diario del caos”, “La verdad sólo es un punto de vista”

Formación literaria: “Asignatura: La vida”, “Los primeros pasos de un escritor”.

Teatro: “Sigue esperando”

Humor: “El mejor deporte es la sonrisa”, “Humormicina”

Poesía: “Todo Poesía”, “Arquitecto de emociones”, “Yo soy Alma & Algo así”, “Palabras de despedida”
 
Más información: “Biblioteca Fisac”: https://amzn.to/3sOO1Yq

La verdad sólo es un punto de vista

“La verdad sólo es un punto de vista”, así de rotundo es el título de este peculiar libro de pensamientos, opiniones y comentarios variados. En honor a la verdad hay que decir que la frase no es mía sino que los guionistas la pusieron en boca de Ángela Channing, la principal protagonista de aquella mítica serie de televisión llamada “Falcon Crest”.
 
Esa premisa, la de huir de eso tan común entre los humanos que es creerse siempre en posesión de la verdad, me inspiró en el año 2007 la idea de adentrarme en el mundo de los blogs. Mi amiga de juventud, Blanca Escudero,  me mostró el camino con un blog que tenía ella y cuyo título era igualmente inspirador: “Utopía existe”. Pero yo debía dar un título igual de original al mío y la inspiración me llegó de la mano de otra amiga, Violeta Rodrigo. Esta me contó un día que había visto una web donde se podían apadrinar palabras (www.reservadepalabras.org); ella eligió la palabra “inefable” y cuando tuvo que explicar los motivos que le llevaban a apadrinar esa palabra, expuso que lo hacía “por razones que no pueden explicarse con palabras”.
 
Fue así como bauticé a mi blog como “Palabras inefables”, es decir, palabras que no se pueden explicar con palabras. “Inefable” viene del latín “innefabilis”, es decir, “indecible, que no se puede expresar con palabras”; por consiguiente “Palabras inefables” son “palabras que no pueden expresarse con palabras”. Todo un contrasentido ¿verdad? Igual que la vida misma: Lamamos vida a ese pequeño lapso de tiempo que estamos aquí y llamamos muerte al resto de nuestra vida.
 
En este libro he recogido una selección de comentarios, opiniones personales, sobre los más variados aspectos de la vida (en general temas esenciales) y de la actualidad (en general temas polémicos) escritos a lo largo de estos últimos años. Cuando cualquier persona emite su opinión suele creerse en posesión de la verdad más absoluta, siempre cree estar en lo cierto mientras que los demás están equivocados. No es así en mi caso. Al revés. Yo creo que nadie está en lo cierto (y si lo estuviese sería por pura casualidad) y la prueba de ello es que constantemente vemos ejemplos de cómo nuestros sentidos nos engañan. “Es que lo he visto con mis propios ojos”, decimos con frecuencia para dar carta de certeza a algo; pero eso no quiere decir que lo que hemos visto sea lo que de verdad era. Hay infinidad de ejemplos que nos demuestran cómo nuestra vista nos engaña. ¿Quién no recuerda una de esas ilustraciones donde percibimos movimiento cuando en realidad es un simple dibujo? Y lo mismo sucede con el resto de nuestros sentidos y, por supuesto con nuestro conocimiento del mundo que nos rodea. Constantemente, a lo largo de la historia, se han afirmado determinadas cosas que, pasado el tiempo, se demostraba que eran falsas y se ponían en su lugar otras consideradas como verdaderas… hasta que al cabo del tiempo se demostraba que también eran falsas…
 
Pues a pesar de esto, el ser humano no escarmienta y sigue convencido, tanto a nivel colectivo como a nivel individual, que la verdad sólo es una y es –precisamente- la que él cree. Y si así se quedase la cosa, no estaría mal, pero lo malo es que “esa verdad” que tiene cada uno la quiere imponer a los demás y estigmatiza e incluso ataca, persigue, denigra, critica… a quienes opinan de manera diferente.
 
En los tiempos actuales estamos viviendo una vuelta al absolutismo, al poder absoluto, al pensamiento único. Desde los poderes políticos y económicos se nos impone no ya sólo una manera de vivir, sino también una manera de pensar, y a quien no piensa igual se le ataca sin piedad y si llega el caso se le sanciona e incluso se le encarcela. Todo aquél que no piense como los poderes públicos ordenan, es apartado e incluso aplastado (según sea su grado de influencia en la sociedad).
 
Contra todo eso me he rebelado siempre. La libertad de expresión es permitir que cada uno exprese sus ideas aunque estas sean contrarias a la norma establecida. Y está claro que la libertad de expresión no existe. En las dictaduras, todo aquél que manifiesta opiniones contra el gobierno, es represaliado; todo aquél que pide democracia y libertad de expresión es castigado. En las democracias, todo aquél que defiende las dictaduras es igualmente represaliado; todo aquél que defiende públicamente el pensamiento único y que no exista libertad de expresión, es sancionado. Por consiguiente, ni en dictadura ni en democracia hay libertad de expresión.
 
Por otra parte todos –o casi todos- nos debemos a alguien y eso frena nuestra libre opinión. Aquellos que trabajan no pueden decir libremente y públicamente aquellas cosas que vayan en contra de su empresa o de los intereses de su empresa; de hacerlo estarían perdiendo su prestigio profesional y puede que hasta su puesto de trabajo. Incluso si no se está en el mercado laboral, hay opiniones que van en contra de “lo establecido”, que “se salen de madre”, que “no son políticamente correctas”, que son “ofensivas”... porque esta sociedad está instalada en la mentira y la hipocresía como baluartes de convivencia. Y así nos va. Decir la verdad de lo que uno piensa suele resultar muchas veces provocador, irritante... lo cual frena constantemente nuestra libertad, esa de la que tanto alardeamos.
 
Llegada la jubilación se adquiere, no obstante, algo de esa libertad que tanto añorábamos. Sin ataduras ni compromisos laborales, con la condescendencia ganada por la edad, un viejo puede decir las cosas que piensa más libremente, con voz suave, sin estridencias... y no por ello menos afiladas. 
 
Por eso yo opino en libertad sobre todo lo que me apetece, pero quede bien claro que no pretendo con ello “sentar cátedra” ni convencer a nadie; antes al contrario, a lo máximo que aspiro es a que mis “palabras inefables” sean como el picotazo de un mosquito que te lleven a ti también a pensar y a emitir tu propia opinión sobre ese tema. Ten por seguro que mis opiniones están equivocadas... y las tuyas también.
 
¿Y entonces qué hacer? Pues eso, seguir en esta vida trabajando, aprendiendo, descubriendo, equivocándonos una y otra vez y volviendo a empezar una y otra vez... ese es nuestro destino. Se nos dieron unos talentos (la inteligencia) para trabajarlos. Unos han tenido más, otros hemos tenido menos, pero no se nos exige por lo que tengamos sino por la forma en que lo administremos. Si somos productivos, si trabajamos con esfuerzo y procuramos –gota a gota de sudor- ser cada día mejores... estaremos en el camino correcto. No veo otra alternativa.
 
Te invito, pues, a adentrarte en este variopinto mosaico de opiniones “inefables” para que allí –desde tu confortable distancia- rebatas mis opiniones, me digas lo equivocado que estoy y qué es lo correcto en cada caso. Ese es el juego, sabiendo ambos que ninguno está en lo cierto... aunque lo cierto es que todos debemos jugar el juego que estamos viviendo y que algunos llaman “vida”. Y eso sí, he procurado que estas opiniones y comentarios tengan “chispa”, sean originales, a veces divertidos, con frecuencia sorprendentes y siempre, siempre... entretenidos, para que pases un buen rato al leerlos.


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