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miércoles, 8 de julio de 2026

Johnny Rivers – Memphis: El feliz descuido que encendió el guateque

(El maravilloso mundo del vinilo)
 
FICHA TÉCNICA:
 
Artista: Johnny Rivers
 
Título: Memphis
 
Sello y Nº: Gamma (México) / Imperial - Vol. 4 / GX 07-062
 
Año de esta edición: 1964
 
Detalles: EP a 45 RPM. 4 canciones. Edición especial mexicana de importación.
 
El comentario de la aguja: De las noches de Los Ángeles al prensado mexicano
 
A mediados de los años 60, Johnny Rivers se convirtió en el rey absoluto del ritmo nocturno estadounidense gracias a sus magnéticas actuaciones en el club Whisky a Go Go. Su fórmula era imbatible: coger clásicos del rock and roll y del rhythm and blues primitivo y acelerarles el pulso con una guitarra eléctrica afilada, una batería contundente y un dinamismo contagioso. El sello mexicano Gamma, muy avispado, licenció en 1964 este cuarto volumen en formato EP para el mercado hispanohablante, convirtiéndose en un codiciado objeto de deseo para los jóvenes melómanos de la época.
 
El corte que da título al disco, «Memphis» (la inmortal composición de Chuck Berry), suena en este vinilo con una frescura indómita. Al ser un formato EP de cuatro pistas, la aguja extrae un sonido con un relieve analógico fantástico: la sección de ritmo empuja con una fuerza tremenda y la voz de Rivers rasga el ambiente con la cercanía típica de los directos de la época. Un plástico diseñado para ser exprimido al máximo en cualquier tocadiscos portátil.
 
Mi experiencia de surco
 
Nos adentramos por fin en el nostálgico universo de los formatos cortos. Este disco es el ejemplo perfecto de aquellos maravillosos EP de cuatro canciones que viajaban constantemente metidos en fundas de guateque en guateque para el disfrute absoluto de todos los jóvenes de la época.
 
En el caso particular de este ejemplar, el destino quiso que, de manera totalmente fortuita, alguien lo traspapelase al final de una fiesta y acabase mezclándose entre los discos de mi propia colección. Mirando atrás, la verdad es que no puedo más que agradecer aquel dichoso descuido, porque es un plástico que me encanta y que atesoro con un cariño enorme.
 
Escucharlo es conectar directamente con la intrahistoria de las reuniones juveniles de los sesenta. Un vinilo que llegó por accidente para quedarse para siempre gracias a su ritmo contagioso y a su innegable encanto analógico.
 

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