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sábado, 4 de julio de 2026

Matt Monro – Alguien cantó: El chófer londinense que susurraba en español

(El maravilloso mundo del vinilo)

FICHA TÉCNICA:
 
Artista: Matt Monro
 
Título: Alguien cantó
 
Sello y Nº: Capitol / EMI - ST-19006
 
Año de esta edición: 1969
 
Detalles: LP. 12 románticas composiciones cantadas íntegramente en español.
 
El comentario de la aguja: La fonética del amor a baja revolución
 
A finales de los años 60, la discográfica Capitol tuvo una idea que resultó ser una mina de oro: coger a Matt Monro, una de las voces ("crooners") más excelsas y elegantes de Inglaterra, y hacerle grabar un disco entero cantando en español para el mercado hispanohablante. Monro, que no hablaba una sola palabra de nuestro idioma, aceptó el reto con una profesionalidad admirable, grabando las pistas repitiendo los textos de forma fonética, guiándose únicamente por el oído. El resultado fue Alguien cantó (1969), un álbum que desbancó a los artistas locales y se convirtió en un pilar sentimental en España.
 
El disco, que contiene joyas imperecederas como su propia versión de «No puedo quitar mis ojos de ti» o «Qué tiempo tan feliz», destaca por la asombrosa calidez de la voz de Monro, capaz de empastar con unas orquestaciones suntuosas que EMI mimó al detalle. El sutil y encantador acento británico del cantante, lejos de ser un obstáculo, dotó a las canciones de una personalidad única y un aire exótico muy tierno que derretía las listas de éxitos.
 
Mi experiencia de surco
 
Nos encontramos ante el que probablemente fuera el disco favorito de todos los enamorados de aquella irrepetible época. Como Matt Monro no era lo que hoy llamaríamos un hombre muy guapo, la discográfica anduvo muy lista y decidió colocar en la carátula la evocadora imagen de una bella chica bailando muy pegada a su pareja.
 
Y es que todas estas canciones resultaban ideales no solo para escucharlas, sino para bailarlas muy, pero que muy juntito a la chica que querías. Al estar cantadas en español, no hacía falta mediar palabra; bastaba con dejarse llevar por la música y escuchar los latidos del corazón de tu amada.
 
Como anécdota divertida, siempre recordamos que, al cantar en español sin dominar el idioma, había palabras que no pronunciaba del todo bien. Nos reíamos mucho en las reuniones porque en el tema principal, en lugar de decir de forma clara “silencios sin hablar”, parecía que decía “silencios sin balar”, momento en el que siempre salía el gracioso del grupo imitando el “beee” de las ovejas.
 
Hacer girar este vinilo de Capitol de 1969 es encender la máquina de la nostalgia colectiva. Un disco que, entre aciertos fonéticos y bailes agarrados, se grabó a fuego en la memoria de toda una generación y demostró que para hablar de amor, a veces, un hilo de voz británico es más que suficiente.
 

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