(El maravilloso
mundo del vinilo)
FICHA TÉCNICA:
Artista:
Matt Monro
Título:
Alguien cantó
Sello
y Nº: Capitol / EMI - ST-19006
Año
de esta edición: 1969
Detalles:
LP. 12 románticas composiciones cantadas íntegramente en español.
El comentario de
la aguja: La fonética del amor a baja revolución
A
finales de los años 60, la discográfica Capitol tuvo una idea que resultó ser
una mina de oro: coger a Matt Monro, una de las voces ("crooners")
más excelsas y elegantes de Inglaterra, y hacerle grabar un disco entero
cantando en español para el mercado hispanohablante. Monro, que no hablaba una
sola palabra de nuestro idioma, aceptó el reto con una profesionalidad
admirable, grabando las pistas repitiendo los textos de forma fonética,
guiándose únicamente por el oído. El resultado fue Alguien cantó (1969), un álbum
que desbancó a los artistas locales y se convirtió en un pilar sentimental en
España.
El
disco, que contiene joyas imperecederas como su propia versión de «No puedo
quitar mis ojos de ti» o «Qué tiempo tan feliz», destaca por la asombrosa
calidez de la voz de Monro, capaz de empastar con unas orquestaciones suntuosas
que EMI mimó al detalle. El sutil y encantador acento británico del cantante,
lejos de ser un obstáculo, dotó a las canciones de una personalidad única y un
aire exótico muy tierno que derretía las listas de éxitos.
Mi experiencia
de surco
Nos
encontramos ante el que probablemente fuera el disco favorito de todos los
enamorados de aquella irrepetible época. Como Matt Monro no era lo que hoy
llamaríamos un hombre muy guapo, la discográfica anduvo muy lista y decidió
colocar en la carátula la evocadora imagen de una bella chica bailando muy
pegada a su pareja.
Y
es que todas estas canciones resultaban ideales no solo para escucharlas, sino
para bailarlas muy, pero que muy juntito a la chica que querías. Al estar
cantadas en español, no hacía falta mediar palabra; bastaba con dejarse llevar
por la música y escuchar los latidos del corazón de tu amada.
Como
anécdota divertida, siempre recordamos que, al cantar en español sin dominar el
idioma, había palabras que no pronunciaba del todo bien. Nos reíamos mucho en
las reuniones porque en el tema principal, en lugar de decir de forma clara
“silencios sin hablar”, parecía que decía “silencios sin balar”, momento en el
que siempre salía el gracioso del grupo imitando el “beee” de las ovejas.
Hacer
girar este vinilo de Capitol de 1969 es encender la máquina de la nostalgia
colectiva. Un disco que, entre aciertos fonéticos y bailes agarrados, se grabó
a fuego en la memoria de toda una generación y demostró que para hablar de
amor, a veces, un hilo de voz británico es más que suficiente.
Biblioteca Fisac
https://bibliotecafisac.blogspot.com/
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