Pero ¿y ahora? Todos los recintos estaban rodeados de una valla en la que constantemente se repetía este letrero “Atención, valla electrificada. No tocar” y delante de ella una segunda valla para que bajo ningún concepto pudiese existir el más mínimo contacto entre un visitante y un animal. Y esto no era exclusivo de los animales peligrosos, la valla electrificada también estaba en las cabras, los cervatillos, las llamas, los lemures… Por eso llegué a la conclusión de que tanta protección no era para protegernos de los animales (no creo que un pato pueda tener mucho peligro) sino para proteger a los animales de los visitantes que cada día se muestran más salvajes, más incivilizados…
Tres verdades incómodas sobre lo que te haces a ti mismo
-
*El odio solo te quema a ti. Lo negativo atrae más negativo. Y la queja es
un bumerán. Tres ideas sencillas, respaldadas por la experiencia y el
sentido ...
Hace 4 días
No hay comentarios:
Publicar un comentario