Pero ¿y ahora? Todos los recintos estaban rodeados de una valla en la que constantemente se repetía este letrero “Atención, valla electrificada. No tocar” y delante de ella una segunda valla para que bajo ningún concepto pudiese existir el más mínimo contacto entre un visitante y un animal. Y esto no era exclusivo de los animales peligrosos, la valla electrificada también estaba en las cabras, los cervatillos, las llamas, los lemures… Por eso llegué a la conclusión de que tanta protección no era para protegernos de los animales (no creo que un pato pueda tener mucho peligro) sino para proteger a los animales de los visitantes que cada día se muestran más salvajes, más incivilizados…
El día que las residencias de ancianos quemaron la pista de baile
-
*(AZprensa)* Hace años cayó en mis manos un estudio científico realizado
con personas de la tercera edad que demostraba de forma empírica cómo su
salud me...
Hace 6 horas
No hay comentarios:
Publicar un comentario