Hoy en "El eco de Fisac" puedes leer...

jueves, 31 de octubre de 2013

Rybak viene a España

Del 9 al 16 de noviembre se celebran en Alfaz del Pi (Alicante), un pueblo en el que viven más de 6.000 noruegos, las “Jornadas Hispano-Noruegas” (Spansk-Norge dager”) en su undécima edición. Este año la estrella invitada es el cantante Alexander Rybak, quien saltó a la fama hace cuatro años al ganar el festival de Eurovisión con su canción “Fairy tale”, pero también habrá muchos otros artistas noruegos, así como diversas actividades recreativas y culturales.

Con todo, lo mejor es que... ¡yo estaré allí!

miércoles, 30 de octubre de 2013

La que manda es ella, la Naturaleza

Circulando por aquellas carreteras, comprendieron la utilidad de los todoterrenos y de la tracción en las cuatro ruedas. Todas las carreteras son de doble sentido y sin arcén. Además suelen tener gravilla en los laterales, por lo que no se puede ir demasiado deprisa so riesgo de salirse de la calzada. En los puntos ciegos y en los puentes, donde la carretera es de un solo sentido, hay señales indicadoras para que se toque el claxon por si acaso viniese otro coche en sentido contrario. Los límites de velocidad indicados, es mejor cumplirlos, no por las multas sino por la propia seguridad de cada uno. De cualquier forma, los atascos no existen y tan sólo de vez en cuando se cruzan dos coches, así que –tomándose las cosas con tranquilidad, tal como allí se hace- la conducción nunca resulta estresante.

Es tan grande la fuerza de la naturaleza, y te sientes tan vulnerable ante la misma, que la humildad te lleva a comprender que no somos sino una minúscula y débil parte del planeta. Por otra parte, al viajar por el país, cada rincón depara una nueva sorpresa. Sólo hace falta caminar por esta tierra para encontrar a cada paso un paisaje diferente y mil motivos para fotografiar.

De la novela "La luz horizontal", de Vicente Fisac.

martes, 29 de octubre de 2013

La forja de un poeta

Comprendí que la belleza de la poesía estaba en la traslación sencilla de los sentimientos, que no eran necesarias la métrica y la rima, pero sí el ritmo y el corazón. De esta forma, aunque continuaba escribiendo algunos poemas con métrica y rima, al estilo clásico, comencé a adentrarme en la poesía moderna y más aún cuando él me enseñó sus propios poemas y cuando me hizo descubrir a grandes poetas como Pedro Salinas o Pablo Neruda... De igual forma me animó para que me atreviese con todo tipo de composiciones puesto que no se puede lograr mejorar en nada si no es con esfuerzo.

Como ejemplos de algunos de los ejercicios que me ponía para que yo se los entregase en la siguiente clase, recuerdo que iniciaba un diálogo entre dos personas sobre cualquier tema y lo cortaba de improviso; yo debía continuar ese diálogo de la forma que mejor me pareciese. Otras veces escribía una serie de palabras y después yo debía escribir cualquier tipo de narración con la única condición de que estuviesen contenidas en la misma todas esas palabras. Más común era cuando comenzaba un relato que yo debía continuar o cuando me encargaba que utilizase un montón de sinónimos o antónimos en cualquier composición escrita.

Del libro "La primavera y los cerezos", de Vicente Fisac.

lunes, 28 de octubre de 2013

El milagro lo han hecho los islandeses

Por eso, ahora tocaba entrar de lleno en la vida islandesa, visitar a un amigo y realizar una ceremonia de pleitesía a la naturaleza. No lejos de allí había un desvío hacia una zona de pequeñas casas de madera, bastante separadas unas de otras. Una de ellas pertenecía a Magnus, un policía jubilado que disfrutaba en aquél paraje de sus momentos de ocio. La bandera de Islandia, izada, nos daba cuenta de que su morador se encontraba dentro. A diferencia de España, donde los gobiernos socialistas han renegado de la bandera nacional y han inducido a la población a relacionar dicho símbolo con el fascismo, en Islandia como en todos los demás países europeos, la gente se siente orgullosa de su bandera como símbolo de su país.

Les sorprendió el sonido que hizo el coche al entrar en su terreno: las ruedas oprimían las numerosas piedras de lava roja, de color granate intenso, que formaban el camino de acceso a la vivienda. Aquello era mejor que cualquier timbre o perro guardián. El sonido alertó a Magnus que salió a recibirlos. Le alegró ver a sus amigos y a los amigos de sus amigos, para quienes había preparado algo muy especial: la plantación de cuatro árboles.

Siglos atrás, Islandia tenía árboles, no muchos (por el clima) pero bastantes. Sin embargo, cuando no fueron los incendios, fueron los hombres quienes los talaron para construir sus casas y sus barcos. Llegó un momento en que encontrar un árbol era un milagro, pero el milagro auténtico ha venido después de la mano de los propios islandeses quienes han emprendido con ferviente dedicación la reforestación de la isla y se han valido para ello de los manantiales de agua caliente que dirigen no solo a sus casas sino también a sus invernaderos.

El clima (frío, nieve, hielo, viento) no puede ser más desfavorable; sin embargo –aunque nunca lleguen a alcanzar un gran porte- los árboles van poco a poco saliendo de los invernaderos y haciendo acto de presencia en numerosos lugares de la geografía. Uno de estos lugares era aquella zona y, en concreto, la amplia parcela de Magnus que contaba con un buen número de ellos, como claro ejemplo de que actualmente en Islandia se plantan más árboles por persona que en ninguna otra parte del mundo.

De la novela "La luz horizontal", de Vicente Fisac

domingo, 27 de octubre de 2013

Espasmos chopédicos

Toribio, con la tráquea llena de chopped no podía articular palabra y empezó a gesticular y hacer movimientos espasmódicos mientras salía al exterior al tiempo que David, el repartidor de pizza llegaba a la misma.
- Hey, Tori -saludó David (a lo cual no pudo contestar Toribio en medio de unos extraños gruñidos y estertores), aquí te traigo la cuatro estaciones que me habías pedido de postre.
Viendo como Toribio se le abalanzaba, David se puso eufórico y dijo:
-         Ole, Tori, qué bien embistes.
Toribio seguía dando bandazos y moviendo las manos, tanto que David no pudo menos que sentarse, dar palmas y cantar unas sevillanas, después una soleá (y eso que ya era casi de noche) y finalmente un fandango.
- Venga, Tori, un poquito de zapateado -le animó David.

En esto se presentó una pareja de la Guardia Civil que estaba casada por la Iglesia. Ellos eran Manuela y Enrique, dos jóvenes Guardias Civiles (de estado civil casados) que llegaban con cara de pocos amigos:
- ¿Así que ha sido este payaso, el Toribio, el que nos ha dado una falsa alarma? Pues te vas a enterar, te vienes al cuartelillo y mañana nos lo cuentas. Y lo esposaron (a pesar de que Toribio no conocía mujer ni había tenido noviazgo alguno).

De la novela de humor "El dulce gorjeo del buitre en celo", de Ana Moro, Teresa Moro, César Almodóvar y Vicente Fisac.