esa cálida luz que se desprende
más allá de las fronteras de tu piel,
inundando el espacio, generosa,
confortando mi alma tan sedienta
de sentir tu amor entre los labios
y el latir del corazón acompasado.
Rosa es el calor con que me abrigas
cuando apoyo mi cabeza en tu recuerdo,
y los brazos silenciosos de la noche
nos descubren lo que somos,
dos quimeras, pensamientos
viajando en la galaxia del deseo,
el calor de ese amor que es compañero
y el brillo de la luz en el destierro.
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