domingo, 22 de mayo de 2016

Fútbol es fútbol... ya no

¡Qué equivocado estaba Vujadin Boskov cuando pronunció aquella famosa frase de “Fútbol es fútbol”. Hoy en día el fútbol lo ha contaminado la política. Así podemos ver cómo la próxima Final de Copa no será un partido de fútbol sino un partido de tendencias políticas.

A un estadio de fútbol sólo deberían entrar banderas de apoyo al club al que se anima, y nada más. Lucir allí banderas de un país o una Comunidad Autónoma o de cualquier otra cosa, no viene a cuento. Un equipo de fútbol no representa a ninguna ciudad ni región, sólo representa a una Sociedad Anónima Deportiva, formada por jugadores de todos los países del mundo, con seguidores afines a dicho club. Esos seguidores ni siquiera son todos de la ciudad sede del referido club, sino que los hay de todas partes del mundo; y para más INRI muchos ciudadanos de esa misma ciudad son enemigos acérrimos de ese club y lo que más desean es que pierdan. Por ejemplo: los seguidores del Betis quieren que pierda en Sevilla, por muy sevillanos y andaluces que sean los dos; y los seguidores del Español quieren que pierda el Barcelona, por muy barceloneses y catalanes que sean los dos.

Ahora, sin embargo, se pita al himno de España (aunque todos los clubes participan en las competiciones que organiza este país; ninguno dice “como no me siento español no juego en vuestra Liga ni en vuestra Copa”) y se pita al rey que, de momento, sigue siendo rey. Ambos pitidos son una falta de educación mayúscula y una manifestación de libertad de expresión completamente fuera de contexto. En cambio sí me parece bien que en algunos estadios se pite cuando suena el himno de la UEFA, porque eso sí está en contexto, porque se está manifestando un desacuerdo con las decisiones del órgano deportivo que organiza esa competición.

Y de igual forma me parece absurdo que se sancione por gritar “negro” a un jugador de ese color de piel, y no se sancione cuando a ese mismo jugador le llaman “hijo de puta”. Si yo tuviese la piel así de oscura, preferiría que me llamasen negro a que me llamasen hijo de puta (entre otras cosas porque lo primero sería verdad y lo segundo una calumnia). También se sanciona hacer el grito “uh, uh, uh” imitando a un mono para dar a entender que llamamos mono a ese jugador, y en cambio no se sanciona que le llamemos burro, o que imitemos el sonido de un león o de un caballo o de cualquier otro animal. Y de igual forma me indigna que se sancione por tirar un plátano y no se sancione por tirar una naranja o una manzana (que permiten afinar más la puntería y hacen más daño si te dan).

¡Qué pena, el fútbol ya no es lo que era; hoy día es de todo menos fútbol!

2 comentarios:

Lashistoriasdelbuho dijo...

Ya hace muchos años que no sigo el fútbol, porque el fútbol ya no existe, ahora es un expresión de la más baja política e intereses de casas publicitarias y económicos, además de que hasta los periodistas deportivos están manipulados, los árbitros (algunos) se venden, las casas de apuestas sobornan a quien haga falta y aquí no pasa nada.
Además de la violencia que genera, solamente hay que ir a un partido de infantiles, no te cansa de oír cosas como "¡Rómpele una pierna! ¡Hijo de p! ¡árbitro c!Etc.
Hace unos años, cuando vivía el dictador, se decía: Nos ponen fútbol en la tele para que no hablemos de política. Y a lo peor veíamos un partido a la semana, ahora nos ponen fútbol cada día y a veces más de un partido. ¿De qué quieren que no hablemos? ¿Dónde están los animalistas cuando insultan y vejan a los animales comparándolos con futbolistas y directivos?

Palabras Inefables dijo...

Has dado en el clavo: Cuanto más se hable de fútbol menos se habla de corrupción, esto, de política (¿en qué estaría pensando?
Sin embargo, los que llevamos sangre rojiblanca en nuestras venas tenemos que seguir yendo al estadio, porque aunque no nos guste el mundo del fútbol sí que nos sigue gustando "el juego" (me refiero al buen juego que hacen los buenos futbolistas y los buenos equipos).