miércoles, 31 de diciembre de 2014

¿Podemos mejorar?

Para los indignados, los oprimidos, los desencantados, los resignados, los aburridos, los irritados, los pasotas, los desempleados, los desahuciados, los incrédulos, los despedidos, los arruinados, los humillados, los conformistas, los honrados... Se acabaron las palabras (sean estas inefables o no), ya es hora de pasar a la acción.
Recuerda que nos han prohibido todo (manifestarse, hacer fotos, gritar en el fútbol...) todo menos una cosa: VOTAR.

¿Podemos mejorar las cosas? Sí...

martes, 30 de diciembre de 2014

lunes, 29 de diciembre de 2014

Frases: Inefable dixit

He aquí algunas frases mías que puedes utilizar cuando quieras en tus presentaciones, artículos, etc., aunque –eso sí- deberías citar que yo soy el autor de las mismas. Claro que si haces caso a la primera que cito, no necesitarás nada más.

"Cuando des una conferencia no cites a ningún autor famoso, cítate a ti mismo. ¿O es que tú no eres importante?"

"El humor es la mejor manera de tomar en serio los problemas"

"No debe preocuparte cometer errores; lo que sí debe preocuparte es no aprender de ellos"

"La prohibición es el mejor estímulo que se puede tener para desarrollar la imaginación"

"Lo que digan los políticos no tiene ningún interés, porque luego siempre hacen otra cosa distinta... y con frecuencia la contraria"

"La inspiración es una amante caprichosa; pero el sudor del trabajo... la enamora"


Autor de estas frases: Vicente Fisac

domingo, 28 de diciembre de 2014

La casualidad imposible (y 4)

Llamar “casualidad” a esto resulta ridículo. Hay que darle otro nombre aunque no soy capaz de encontrarlo. Este hecho es igual que cuando te dan una voz para que espabiles si te has quedado embobado con algo o “se te ha ido el santo al cielo” como comúnmente se dice. Es algo así como un “¡Eh, despierta, que estamos aquí”. Y ¿quiénes están aquí? ¿Quiénes son esos que nos dan esa bofetada imaginaria para “despertarnos”? Como no los vemos ni los tocamos, es evidente que están en otra dimensión y utilizan estas cosas para –haciendo gala de una gran sentido del humor- avisarnos de la futilidad de nuestro mundo y nuestro modo de vida actual. Hay algo más, algo que está fuera de este mundo material... hay vida espiritual más allá de esta corta estación de tránsito que es nuestro paso por esta vida. Porque la vida no es esto que vivimos ahora, la vida es lo que nos espera cuando “muramos”.

Es bueno saberlo, y lo que más me reconforta es que ahí, al otro lado... tienen mucho sentido del humor.

sábado, 27 de diciembre de 2014

La casualidad imposible (3)

Si compras un décimo de lotería tienes una posibilidad entre 99.000 de conseguir el primer premio. Si haces una quiniela tienes una entre millón y pico de posibilidades de acertar 14. Pero en este caso que he comentado... ¿Cuál es el porcentaje de posibilidades?... uno entre millones y millones...

Ya sé que muchos pensaréis –yo también lo pensé- que algunas veces hemos visto una película en donde aparecía en alguna escena una televisión proyectando otra película que habíamos visto, pero... que habíamos visto hacía tiempo, no justo la noche anterior; y es que aquí, los condicionantes que se daban eran extraordinarios:
-         Era justo la película que había visto la noche anterior.
-         Eran unas escenas del principio (recordad que me quedé dormido a mitad de película). Si hubiesen sido de otro momento de la película no hubieran significado nada para mí.
-         En el DVD venían tres películas y opté por ver esta y no otra que, además, venía en tercer lugar.
-         Tenía una semana para devolverlas y podía haberla visto cualquier otro día, pero algo me impulsó a verla ese primer día, justo la víspera de ir al cine a ver la película de Bill Murray.
-         Nunca había cogido películas tan antiguas, esta fue la primera vez.
-         En el mostrador había miles de películas y cientos también de estas tan antiguas, pero tuvo que ser esta película y no otra la que –sin saber por qué- eligiese.
-         Podía haber ido a la biblioteca cualquier otro día, pero tuvo que ser ese día y no otro, justo en la víspera de ir a ver la película de Bill Murray.
-         Como he dicho, al día siguiente no fui al cine a ver una película cualquiera, sino una de mi actor favorito y eso no era “ir al cine” sino algo con una importancia mucho mayor para mí puesto que soy “devoto” de él.
-         La película nos demuestra (no voy a destripar su final ni sus sorpresas) que los santos son personas normales, con múltiples defectos, y que debemos mirar no sólo a las apariencias sino a lo que hay en el interior de las personas.
-         Y hasta el título de la película por la que conocí que había una actriz que se llamaba Naomí Watts, era el de “Lo imposible”.

Considerando, pues, todo esto... ¿a cuánto asciende ahora el porcentaje de posibilidades para que se produzca un hecho así? No es imposible, pero sí muy cercano a lo imposible. Todo lo cual nos lleva a una conclusión final... (Continuará)