sábado, 15 de junio de 2013

El secreto de la piedra Kanne (Kannesteinen)

Esta que veis aquí es Kannesteinen (“la piedra Kanne”) y se encuentra en la isla de Maaloey (“Møley” en noruego y “moley” en español). Se trata de una curiosa formación geológica a la que el viento, la lluvia, el hielo, las olas del mar y miles de años, han dado esta singular forma. Los turistas que la ven no pueden resistir la tentación de fotografiarla o cuando menos compartir con ella sus sueños. Se ha convertido en algo así como un “cofre del tesoro” de ese tesoro que son los sentimientos. Una piedra tan singular no podía reflejar mejor la singularidad del libro de poemas “Yo soy Alma & Algo así”, de Vicente Fisac, que está disponible (tanto en edición digital como en edición impresa) en Amazon.

Normalmente, cuando uno revisa un libro de poesía, simplemente disfruta con los poemas que allí se recogen, es decir, los puede leer todos seguidos, o salteados, o repartiendo su lectura a lo largo de los días, o leyendo tan solo algunos poemas sueltos y guardando después el libro en la estantería. ¿Por qué? Porque se trata de poemas sueltos sin más nexo de unión –en el mejor de los casos- que una temática general (la más frecuente es el amor, pero también hay libros de poemas dedicados a la naturaleza, a los animales, a la muerte, a la ciudad...).

Lo singular es encontrar un libro de poemas cuyas piezas vayan adentrándonos paso a paso en una historia (con planteamiento, nudo y desenlace) como si de una novela se tratara. Además –y salvo la excepción de las “antologías poéticas”- los libros de poesía suelen ser muy cortos, de apenas unas pocas decenas de poemas.

Por todo ello resulta singular, como la propia piedra Kanne, este libro de poesía titulado “Yo soy Alma & Algo así” que habla de un sentimiento del que su autor dice “no se puede explicar, sino sentir”. A través de 102 poemas, divididos en 13 secuencias poéticas (cada una de ellas precedida de unos párrafos explicativos) conoceremos esta singular historia, tan diferente como esa misma piedra que aún guarda escondidos los secretos que con ella compartieron.

La fotografía que encabeza este artículo la realizó Terje Rakke (Nordic Life AS, FjordNorway), y fue cedida por la Oficina de Turismo de Noruega (www.visitnorway.com) para ilustrar la primera edición de este libro que ya se puede adquirir (tanto en edición digital como en papel) a través de Amazon.

viernes, 14 de junio de 2013

“Algo así”: la poesía explosiona

De repente, la chispa de la inspiración explosiona en el interior del poeta y le hace recobrar esas sensaciones poéticas con un sentimiento nuevo e indescriptible que no es capaz de definir. A través de 102 poemas –su mayor libro de poesía con contenido argumental- el poeta se da cuenta de cómo los sueños pueden hacerse realidad cuando se viven con tanta intensidad, pero descubre que los sueños... sueños son y, por lo tanto, se desvanecen como la niebla en cuanto la luz de la razón los alumbra. Como dice el autor, “algo así no se puede razonar, sino sentir”... y ese sentimiento quizás sea, simple y llanamente, la sensibilidad poética que vuelve a renacer en él y le hace ver y sentir las cosas de otro modo.

Más información sobre este libro en Amazon.

jueves, 13 de junio de 2013

La Poesía como deporte

La primera edición de los Juegos Olímpicos consistió tan solo en una carrera de velocidad sobre una distancia de 192,27 metros cuyo vencedor fue Coroebo, de Élide, y su nombre grabado figura desde entonces en el estadio. La tendencia fue la de ir introduciendo cada vez carreras más largas, así como ir introduciendo cada vez mayor número de pruebas atléticas diferentes, aunque no siempre se repetían las mismas de una edición a otra.

Unos Juegos Olímpicos podía durar podían hasta seis días y no sólo constaban de competiciones deportivas sino que también se incluían representaciones artísticas, certámenes musicales y... ¡concursos de poesía!

La deportividad estaba a la orden del día y el reglamento era muy estricto, estableciendo la prohibición de cualquier intento de soborno, empujar al adversario salvo en las pruebas en donde estuviese permitido, o expresar públicamente el desacuerdo con alguna medida tomada por los jueces de los Juegos.

Desde sus orígenes y hasta hace 2.600 años, las competiciones eran “deportivas” incluso en el caso de la lucha, ya que la misma exigía fuerza, técnica y habilidad puesto que consistía en lanzar al adversario tres veces al suelo para proclamarse vencedor del combate. No había entonces ni sangre ni muerte, ya que esa degeneración vino después y se extendió y popularizó mucho después con el imperio romano. Quizás los precursores de aquellas salvajes prácticas fueran, primero el Pugilato (en donde se golpeaban unos a otros con los puños sin ningún tipo de reglas) y después el Pankration (auténtica lucha a muerte).

Pero yo me quedo con los primeros Juegos, con aquellos que se disputaron hace más de 2.600 años y en donde la Poesía formaba parte con frecuencia de la competición... ¡Qué gran atleta poético hubiera sido yo de vivir en aquella época!

Estas y otras cosas de la vida cotidiana en la Grecia clásica de hace 2.600 años se cuentan en la novela de amor, aventura, amistad y honor "Deuda de vida"

miércoles, 12 de junio de 2013

A los atléticos les baja la gasolina

Tendré que aclarar este titular (pero es que me apetecía ponerlo así). No me refiero a las personas atléticas (fuertes) sino a las personas seguidoras del Atlético de Madrid. A ellas, a muchas de ellas, la gasolina les cuesta más barata a partir de ahora; concretamente un 3 por ciento más barata. Ese es el descuento directo que obtienen al enseñar esta tarjeta cuando van a pagar tras el correspondiente repostaje en cualquier gasolinera BP.

Pero es que, además, este descuento automático es acumulativo a otras ventajas; por ejemplo, es acumulativo al 3 por ciento de descuento que concede Carrefour a quienes asocian su tarjeta BP y su tarjeta Carrefour; y también es acumulativo a la suma de puntos BP que se obtienen con la tarjeta BP en cada repostaje, y con cuyos puntos se pueden conseguir regalos, vales descuento, etc.

Como se ve, ser del Atleti tiene sus privilegios, aunque el mayor de ellos sigue siendo ese sentimiento tan difícil de explicar...

martes, 11 de junio de 2013

Olimpiada no es lo mismo que Juegos Olímpicos

La gente suele confundir estos términos y llamar “Olimpiada” a la celebración de unos Juegos Olímpicos. Sin embargo el término “Olimpiada” es el espacio de cuatro años que va desde la celebración de unos Juegos Olímpicos a la celebración de los siguientes; y tanto es así, que en la Grecia clásica el término “Olimpiada” se utilizaba como medida de tiempo: “Eso sucedió hace cuatro Olimpiadas” significa “Eso sucedió hace 16 años”.

Por otra parte, los Juegos Olímpicos en honor de Zeus, aun siendo los más populares, no eran los únicos, puesto que también se celebraban los Juegos Nemeos, también en honor de Zeus; los Juegos Ístmicos, en honor a Poseidón, hermano de Zeus; y los Juegos Píticos, en la ciudad de Delfos, en honor a Apolo, hijo de Zeus. Estos eran los cuatro grandes juegos, aunque los principales eran los Olímpicos y ninguno de ellos se superponía en fechas con otro, sino que iban celebrándose sucesivamente para que de esta forma los atletas siempre tuviesen algunos Juegos en los que competir y para asegurar al pueblo la distracción.

Tanta era la importancia que los griegos daban a los Juegos Olímpicos (fuesen Olímpicos, Nemeos, Ístmicos o Píticos) que durante su celebración se hacía una tregua en todas las guerras... e incluso se paralizaba la fabricación de armas.

Había cuatro agones (tipos diferentes de certámenes) de Juegos, según las disciplinas que abarcasen. Estaban, por ejemplo, los Luctarios que incluían deportes de contacto físico como la lucha; los Hípicos, para diferentes carreras en donde intervenían los caballos bien fuera montados por jinetes o tirando de cuadrigas u otro tipo de carros; los Atléticos, donde destacaban el salto de longitud y el lanzamiento de disco y jabalina; y por supuesto el Pentatlon (cinco disciplinas como la carrera de velocidad, lanzamiento de jabalina, lanzamiento de disco, salto de longitud y lucha), que durante mucho tiempo fue la estrella de los Juegos.

No todos los Juegos Olímpicos tenían las mismas pruebas ni el mismo número de ellas, sino que a lo largo de los años se fueron añadiendo más disciplinas y no siempre se repetían las mismas de una edición a otra.

Estas y otras cosas de la vida cotidiana en la Grecia clásica de hace 2.600 años se cuentan en la novela de amor, aventura, amistad y honor: "Deuda de vida"