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viernes, 19 de septiembre de 2025

Tu nombre en muchos idiomas

¿Alguna vez te has preguntado cómo se dice tu nombre en otros idiomas? Ahora es muy fácil, sólo tienes que preguntárselo a la Inteligencia Artificial (Grok en X ó ChatGPT en Google) y te lo responderán en segundos.
 
Como ejemplo, aquí tenéis cómo se dice mi nombre en algunos idiomas…
 
Español y Portugués: Vicente
Catalán: Vicent
Italiano: Vicenzo
Alemán: Vinzent o Vincent
Islandés: Vinsent
Inglés, Noruego, Sueco y Francés: Vincent
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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martes, 24 de mayo de 2022

¿Por qué hay satélites que no tienen nombre?

Cuando se descubre un satélite no se le pone nombre sino que se le asigna una referencia, de la siguiente forma:

1.- Se pone una “S” de satélite.
2.- A continuación una barra y el año de su descubrimiento.
3.- Después se pone la inicial del planeta en torno al cual orbita.
4.- Y finalmente se le añade el número de orden en que se descubrió ese año.

Así, por ejemplo, S/2003 J3 quiere decir que es el tercer satélite de Júpiter que se descubrió ese año. Para que tenga un nombre como es debido, hay que esperar a que se digne a ello la Unión Astrofísica Internacional.


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viernes, 26 de junio de 2020

Gerona, Lérida, La Coruña… así están bien escritos


Esto va dedicado a todos esos que dicen, mientras están hablando en español, “Girona” en vez de “Gerona”, o “Lleida” en vez de “Lérida”, o “A Coruña” en vez de “La Coruña”, y así sucesivamente; porque está de moda cambiar la denominación española de los pueblos y ciudades para ponerla en el idioma propio de cada región.

Pero ¡ojo! Que yo digo que si tú estás hablando en catalán, lo correcto es decir “Girona” y “Lleida”, pero si estás hablando en español, lo correcto es decir “Gerona” y “Lérida”.

Cuando el nombre de una ciudad se ha adaptado a otro idioma (el que sea), lo correcto es decir el nombre de esa ciudad adaptado a dicho idioma. Si hablo en español digo “Gerona”.

Por eso, a todos esos que insisten en “respetar el nombre original de cada ciudad en el idioma de dicha ciudad”, les pediría que fuesen consecuentes y aplicasen el sentido común. Si –según ellos- hay que respetar ese nombre original, que no vuelvan a decir “Londres” sino que digan “London”, salvo que estén hablando en inglés. Y que no vuelvan a decir Copenhague o Estocolmo, sino que digan “København” (salvo que estén hablando en danés) o “Stockholm” (salvo que estén hablando en sueco).

Así que ya lo sabéis, no seáis estúpidos. Si decís “Copenhague” (porque no sabéis hablar danés) dejadnos a los demás que digamos y escribamos “Lérida” y “La Coruña” porque no sabemos ni catalán ni gallego. Y si os empeñáis en que todos digamos y escribamos “Lleida”, “Girona”, “A Coruña”, etc.,  no volváis vosotros a decir “Londres” ¡Se dice “London”! ¡Ni volváis a decir “Copenhague” porque se dice “København”!

martes, 5 de abril de 2016

Una cuestión de acento

Cuando los Departamentos de Comunicación eran importantes en los grandes laboratorios farmacéuticos, generándose una corriente continua de comunicación con la sociedad en una política de transparencia informativa, dichos departamentos trasladaban a los ciudadanos en un lenguaje común qué eran y hacían estas compañías.

Una de las labores de estos departamentos de Comunicación era, a veces, hacer fácilmente pronunciable el nombre del laboratorio. Compañías como “Pfizer” (peficer), GlaxoSmithKline (glaxosmicline), Merck Sharp and Dohme (mersarandome), etc., lo ponían realmente difícil. En otras, como el ejemplo que me tocó vivir en Zéneca, primero, y AstraZéneca, después, también entrañó una dificultad, y es que esto era una cuestión de acento.

El nombre registrado de la compañía era “Zeneca” y “AstraZeneca”, pero si estos nombres los leemos en español, los leeremos así: “Zenéca” y “AstraZenéca”, es decir, con una acentuación diferente a como deben pronunciarse. Por consiguiente trasladé esta consideración al departamento de Corporate Affairs de la central en Londres de dicha compañía y acordamos que, si bien la imagen de marca no debía tocarse, sin embargo cuando el nombre de la compañía se escribiese en español (formando parte de una carta, un folleto, una nota de prensa, un artículo, etc.) debería acentuarse en la primera sílaba para que al ser visible dicho acento la gente lo pronunciase bien. De esta forma, el nombre de la compañía pasó a escribirse “Zéneca” y “AstraZéneca”.

Pero años más tarde, al caer en picado la importancia de los departamentos de Comunicación, el pensar en el ciudadano, el lector, etc, pasó a un segundo lugar, ocupando toda su atención el producto. En consecuencia, aquello se olvidó y nunca más volvió a ponerse el acento. Hoy día, pues, la gente pronuncia mal el nombre de estas y otras muchas compañías, porque sus directivos sólo tienen ojos para sí mismos no para sus verdaderos destinatarios: todos nosotros.

No obstante, yo seguiré escribiendo “AstraZéneca” con acento, porque así lo entendió esta compañía cuando la Comunicación era importante.


La historia de AstraZéneca escrita por alguien que estuvo dentro, pero la escribió cuando ya estaba fuera...

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