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sábado, 24 de mayo de 2025

¿Caprichos del destino?

“¡Qué casualidad!” “¡Qué coincidencia!” Seguro que muchas veces te has dicho esto al comprobar eso que defines como “casualidad” o “coincidencia”. Unos lo llaman “caprichos del destino”, otros “casualidades o coincidencias”, otros ni siquiera saben cómo llamarlo porque se quedan mudos de asombro. Son esos pequeños detalles que de cuando en cuando sacuden nuestra adormecida percepción del mundo, como si nos estuviesen gritando: “¡Hay algo más ahí fuera!”.
 
Es como si alguien nos hubiese hecho un guiño diciendo: “Sí, te estamos viendo, hay otra realidad paralela”.
 
Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
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viernes, 19 de enero de 2024

Sueños

Al volver a leer esta poesía que escribí cuando tenía 13 o 14 años, no he podido menos que estremecerme… sobre todo al llegar a los dos últimos versos: “…pues sabemos dónde vamos, desde nuestro nacimiento”.
 
Por entonces no podía saber que nuestro ser inmortal es quien decide dónde reencarnarse y qué destino elegir, y así lo hace –lo hacemos- porque nuestra misión es aprender y perfeccionarnos y cada uno busca el modo más adecuado a su personalidad para lograrlo.
 
Pero entonces yo era un niño y no sabía estas cosas… y sin embargo las intuía… tal como quedó plasmado en este poema:
 
SUEÑOS
 
Elévese mi alma
al infinito cielo,
buscando incesante
el deseado sueño.
No pretenda mi alma
recrear su existencia
en cosas vanas
por naturaleza;
sino más bien busque
un futuro venidero
que me permita realizar
lo que yo más deseo.
 
Si veinte veces he caído,
no caiga veintiuna;
si me engañó la fortuna,
no me haga caer de  nuevo.
No llenemos la existencia
de los placeres del mundo,
ni veamos nuestra vida
como un caminar incierto;
pues sabemos donde vamos
desde nuestro nacimiento.
 

Ningún poeta ha conservado y publicado en un libro toda su obra poética, incluyendo las primeras poesías que escribió cuando era niño. En “Todo Poesía” sí. Aquí puedes ver la verdadera evolución de un poeta a lo largo de más de seis décadas…
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lunes, 16 de octubre de 2023

Reencarnarse ¿para qué?

El alma humana, aunque procede de Dios, no tiene consciencia de su perfección y es por esto que se reencarna muchas veces para ir adquiriendo esa necesaria consciencia de sí misma. Se trata de un ciclo de “prueba y error” para ir avanzando por el camino de la perfección. Se trata de ir adquiriendo consciencia de uno mismo, del camino de esfuerzo y superación que debemos recorrer, y de la meta –de integración final con Dios- a la que debemos llegar.
 
Por eso nuestra alma, aunque esté encarnada ahora en este cuerpo, sigue manteniendo un lazo de comunicación con su fuente original, con esa “alma universal” de la que procede, y de ella obtiene la inspiración y el conocimiento.
 

De lo más humilde a lo más sagrado…
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miércoles, 23 de agosto de 2023

¿Qué pasa con los suicidas?

Hoy voy a hacer un punto y aparte para tratar un tema muy concreto y es el de los suicidas. Está claro que el suicidio atenta contra la Ley Natural, ya que todos los seres vivos llevamos la impronta de la supervivencia; por lo tanto, matarnos a nosotros mismos va en contra de lo natural.
 
En algunas experiencias cercanas a la muerte, esas en que las personas han sido declaradas clínicamente muertas y sin embargo han vuelto poco después a la vida, se cuenta que –cuando se trataba de un suicida- dicha experiencia no era placentera (como sí lo es en todos aquellos que han sido declarados clínicamente muertos por enfermedad o accidente y luego han vuelto a la vida y han podido contar su experiencia). Esos suicidas que han tenido una segunda oportunidad para seguir viviendo, coinciden en señalar cómo pasan a un mundo parecido a eso que conocemos como “infierno”. Pero ¿quiere eso decir que existe el infierno?
 
La fuerza de nuestras creencias es tal que somos capaces (de forma involuntaria) de crear ese ambiente en el que creemos. Ya se dice, y con razón, eso de “ten cuidado con lo que piensas, porque puede hacerse realidad”. Y es que la fuerza del pensamiento es capaz de “mover montañas”, como decía Jesús, y esto aplica tanto para lo bueno como para lo malo.
 
Los suicidas llevan consigo una enorme carga de negativismo, de pesadumbre, de desesperación… y lo que encuentran es ese mismo ambiente en el que ellos mismos se han visto envueltos. Pero ¿quiere esto decir que van a ser castigados eternamente por ello? ¿Van a permanecer en ese mundo lúgubre toda la eternidad?
 
Al llegar al otro lado, los suicidas son tratados como cualquier otra persona, recibidos y acompañados por maestros, guías, antiguos familiares ya amigos que lo reconfortarán y le ayudarán a reconducir su trayectoria vital espiritual, pero… al haberse quitado la vida y al haber atentado contra la ley natural han cosechado un suspenso. Y ¿qué pasa cuando nos dan un suspenso en nuestros estudios? Pues que tenemos que repetir curso, tenemos que volver a estudiar la asignatura y hasta que no nos la sepamos y aprobemos el examen no pasaremos de curso.
 
Está muy claro: Cualquier problema no enfrentado en esta vida, debe ser enfrentado en otra vida. Por eso, el castigo es repetir curso, volver a estudiar para que aprendamos la asignatura y seamos capaces de aprobarla y pasar de curso.
 
Como, afortunadamente espero, ninguno de los que estáis leyendo esto tenéis pensamientos suicidas, quiero aprovechar para aplicar estas reflexiones a la práctica cotidiana: Tenemos que afrontar la vida como una lucha y superación constante, debemos ser rivales de nosotros mismos para intentar mejorarnos a nosotros mismos cada día, y si no lo hacemos, es posible que saquemos malas notas, cosechemos algún suspenso a final de curso y tengamos que estudiar todo el verano para aprobar en septiembre… todo antes que tener que repetir curso.
 

Todos deberíamos aprender a dar bien las malas noticias… también por nuestro propio bien:
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