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lunes, 24 de marzo de 2025

Un poeta nace, no se hace

Hablando del libro de poemas “Resurrección” (incluido en “Todo Poesía”, Vicente Fisac, Amazon, eBook y edición impresa) decía poco después de terminarlo, lo siguiente:
 
“Un poeta no se hace, nace. Sin embargo, con nacer no basta, debe perfeccionarse, trabajar, seguir y superar a diario un camino.
 
Nací poeta, hace de esto 32 años. Y me sentí diferente, gloriosamente diferente. Pronto llamé la atención de mis profesores de literatura, primero uno y luego otro. Me animaron, me corrigieron, me guiaron. Inicié un camino ascendente y mi cuerpo adolescente vibraba, recibía todas las emociones de la vida, se nutría ávidamente de ellas y nuevas sensaciones emitía.   La vida, una normal, se tornaba así en algo inmenso, cuajado de matices. Zarandeado por mil vientos, soportando mil golpes y saciándome en el placer de la vida en cada instante.
 
Era sensitivo; el simple hecho de coger un puñado de tierra con la mano me hacía sentirme parte de Dios, notaba la vida de la tierra palpitar y transmitirme una energía extraña a través de las venas y la piel. El simple hecho de una respiración profunda, de mirarme reflejado en otros ojos, me aportaba una riqueza indescriptible –incluso para mí que algo sé de escribir- de emociones.
 
Amaba la vida, el descubrir todo lo que las apariencias ocultan. Era trascendente y, al tiempo, mi fecunda imaginación me llevaba a comenzar cualquier empresa. Me gustaba reír, organizar, animar, dirigir. Buscaba una mujer que completase mi cuerpo, que soportase mi alma. Y no la encontraba. Me marqué una fecha, emprendí el programa y la encontré. Sin embargo algo no previsto sucedió.
 
Mi vida emocional, antes inestable (cazando nuevas sensaciones a cada instante, buscando nuevas hembras, nuevos ambientes), se volvió poco a poco rutinaria; tenía una mujer en casa, ya no debía buscarla fuera.
 
Mi vida profesional había comenzado, tenía un trabajo, una responsabilidad, un hogar propio; ya no podía vivir a mi antojo y poner simplemente la mano para recibir mi alimento. Ahora era yo quien debía buscarlo, luchar por él.
 
Y con todas estas cosas, el caso fue que dejé de escribir. Y así estuve... ocho años”.
 
Pero como ya dije al principio, un poeta no se hace, sino que nace… y hasta “renace”.
 

A chance encounter will take him far away, on a thrilling adventure full of action and emotion that will change his life... but also the lives of everyone around him…
“Fleeing into silence”: https://a.co/d/7SUfVb3 

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