viernes, 28 de febrero de 2025

A ti te escribo, mujer

Los dos jóvenes poetas, Marisa y Vicente, compartieron unos días muy especiales que al menos él nunca olvidaría. Intercambiaron sus poemas y fundieron sus sentimientos. Después pasó el tiempo, pasaron muchos años… pero aquellos poemas que juntos fundieron en una tarde olvidada de juventud, siempre permanecieron vivos, tan vivos que hoy mismo saltan de nuevo al mundo…
 
IV
 
Sentado escribo con la esperanza de ser leído.
Gotas de lo más hondo de mi ser, construyen
unos conceptos sobre el papel.
Alguien leerá estas frases de sentimientos impalpables
y los recogerá en su alma.
 
A ti te escribo, mujer, en esta tarde.
A veces podrá parecerte torpe mi manera de expresar.
¡Hay tantas cosas agolpadas, impacientes por salir...!
Quiero tributarte un pequeño homenaje de lo que tu ser merece.
 
Hoy tendrás un año más que añadir a tu vida.
Y yo, que apenas he tenido tiempo de conocerte,
he intuido hasta dónde puede llegar... tu ausencia.
Eres noche... eres dolencia... pero no eres ausencia en mi recuerdo.
 
Fueron cortos nuestros instantes de contacto,
y sin embargo parecen haber llenado por completo mi memoria.
Quisiera ahora brindarte por entero
lo poco o mucho que valga mi vida.
 
Tú necesitas alguien que te hable,
yo necesito alguien que me escuche.
En un instante pueden inventarse tantas cosas...!
Sin embargo todas las cosas requieren nuestro constante esfuerzo.
 
Escúchame, mujer, y acoge estas palabras,
estos poemas que de mi alma has de ir desgranando.
Has de ser la tierra donde fecunden
mis más bellos deseos.
Has estado abandonada y sola frente a la vida
y frente a las inclemencias del tiempo muerto.
Tu piel no pudo acoger todos los sentimientos
que sobre ella depositaban.
 
Te faltaba la mano generosa que te labrara.
Mi mano irá abriendo los surcos donde arraiguen
los más fuertes árboles de esperanza
y las más humildes y sencillas hierbas.
Después, si la vida tratase de nuevo
de quitarte aquello que merecías,
no estarás sola.
Tendrás fuerza para luchar.
Aquellos árboles que un día plantamos, serán grandes,
capaces de soportar el viento de los años.
Y aquellas pequeñas hierbas que hace tiempo sembramos,
se ofrecerán en almohada cada noche esperando
acoger tus alas cansadas.
 
Ofrécete íntegra, entera.
La vida se hace en los recuerdos
de aquello que tuvimos.
Estás al comienzo de un nuevo camino
que habrá de conducirte
a donde quieras.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
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