Hoy en "El eco de Fisac" puedes leer...

viernes, 13 de agosto de 2021

Diferentes formas de contar la historia

Hace ya muchos años que la prensa diaria descubrió las obras por entregas para ganar y fidelizar lectores. Se “construyeron” así numerosos ejemplares de todo tipo (enciclopedias, novelas, monográficos, etc.) de indudable interés pero imposible de encontrar en las librerías; sólo –en todo caso- visitando las hemerotecas y con infinita paciencia revisar uno por uno todos los ejemplares publicados durante las semanas o meses que duró aquella promoción cultural.
 
En esta ocasión nos vamos a referir a una del año 1967 que el diario “El Alcázar” (Madrid) publicó durante 69 días en cada uno de los cuales ofreció a sus lectores un díptico referido cada uno a los acontecimientos más destacados sucedidos en cada año, empezando con un prólogo del año 1898 y finalizando en el año 1967. Llevaba por título “Apasionante siglo XX” y cada díptico resumía las noticias más importantes de ese año, tanto a nivel nacional como internacional. Después, cada lector se las componía como podía para buscar un taller de encuadernación que convirtiera aquellos dípticos de papel de periódico en un libro de consulta.
 
Como toda nuestra vida está politizada y, según sea el Gobierno que esté en el poder así se cuenta la historia, es muy útil tener a mano ejemplares como estos y comprobar la diferente forma que tenían de contar los acontecimientos políticos en el siglo pasado respecto a cómo nos los cuentan ahora. Y ¡ojo! ¡Tanto aquella versión como la que ahora nos cuentan, están igual de manipuladas! Por eso resulta de tanta utilidad una obra como esta: nos permite comparar dos versiones de un mismo acontecimiento político y sacar nosotros nuestras propias conclusiones. Claro que eso supone “pensar y razonar” algo que tratan de impedirnos nuestros actuales gobernantes, empeñados como están en que aceptemos el “pensamiento único” que es el que ellos quieren que aceptemos sin rechistar.
 
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viernes, 6 de agosto de 2021

El milagro de la transformación del secano en regadío

El Grupo de Gestión Catastral y Cooperación Tributaria y la Editorial Tabapress editaron en 1993 el libro: “Daimiel 1752, según las respuestas generales del catastro de Ensenada”
 
Muy pocos ejemplares del mismo se imprimieron y muy pocas personas habrán podido leerlo y conocer cómo era la vida en un pequeño pueblo agrícola en el año 1.752 y cuáles fueron sus vaivenes demográficos. Un ejemplar del mismo se conserva en esta “Biblioteca Fisac” y, habiendo pasado aquí mi infancia y siendo de aquí mis raíces, no puedo menos que compartir estas frases que aparecen en el mismo:
 
“Daimiel es un oasis en la estepa de La mancha. El viajero que se desvía en Puerto Lápice –nombre de sonoridad cervantina- de la carretera de Andalucía para ir a Ciudad Real, o el que pasa en tren desde la capital de la provincia hacia Manzanares, se sorprende al llegar, por uno u otro lado, a las proximidades de Daimiel: casitas minúsculas, grupos de árboles aislados, rectángulos de verdor entre el amarillo de las mieses y el ocre de las tierras, centenares de pozos y de norias y una sensación de humedad y frescura en la sequedad del estío, constituyen las notas características del paisaje en torno a Daimiel, bien distintas d ela aridez monótona que observamos al atravesar La Mancha.
 
Es el milagro del agua. Es el tesoro soterrado y sacado a la superficie en una labor de años, de lustros, quizá de siglos. Milagro de Daimiel, maravilla de transformación del secano en regadío, que se repite en otras zonas manchegas aunque con menor intensidad, porque la fertilidad de la estepa está condicionada a la existencia del agua”.
 
Estas palabras, con las que se inaugura este libro, en realidad fueron extraídas de otro libro: “Daimiel, geografía de un pueblecito manchego”, de Francisco Pérez Fernández, editado por el Instituto de Estudios Manchegos.
 
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viernes, 30 de julio de 2021

Colón visto por su hijo

Todos sabemos quién fue Cristóbal Colón y cómo en el año 1492 zarpó con tres carabelas, descubrió el Caribe y en pocos años sentó las bases del primero y más duradero de los imperios europeos. Más allá de esto, tal como se enseña en los libros de texto, quedan en el aire multitud de interrogantes: ¿Cuál era su linaje? ¿Cuáles fueron sus verdaderos motivos? ¿Cómo era realmente?
 
Bueno, sólo hay que acudir a cualquiera de las muchas biografías que se han escrito sobre él para dar cierta luz parcial a dichas preguntas. Pero… ¿no sería mejor conocer todo esto por alguien cercano a él en vez de recurrir a escritores contemporáneos? Y de ser así ¿a quién elegiríamos? Pues, puestos a elegir… ¿qué os parece su hijo Hernando (o Fernando) el cual le acompañó en su cuarto viaje?
 
En el año 2006, con motivo del quinto centenario de su muerte, la Editorial Planeta publicó un lujoso volumen titulado “Colón, historia del almirante” según el manuscrito que Hernando Colón dejó escrito en torno al año 1530.
 
Descubrimos así un nuevo mundo, el de la biografía de un personaje histórico escrita por alguien cercano a él en la misma época en que ambos compartieron vida y aventura.



 















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