Tu cara lavada por la lluvia
se desliza caliente por mi rostro.
La vida nace sin palabras,
como el amor callado entre nosotros.
La lluvia me la traes en tus mejillas
y la bebo despacio, eres tú,
es agua pura enriquecida.
Y ese calor que me transmites
es el rescoldo palpitante de la vida.
La lluvia nos une en esta tarde
y disuelve nuestros cuerpos y los funde
en un abrazo eterno de dos almas
que quieren ser una, indivisible.
Tú y o unidos por la lluvia.
Algo nuevo germina y se alza desde dentro.
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