sábado, 10 de abril de 2010

La lluvia


Tu cara lavada por la lluvia
se desliza caliente por mi rostro.
La vida nace sin palabras,
como el amor callado entre nosotros.

La lluvia me la traes en tus mejillas
y la bebo despacio, eres tú,
es agua pura enriquecida.
Y ese calor que me transmites
es el rescoldo palpitante de la vida.

La lluvia nos une en esta tarde
y disuelve nuestros cuerpos y los funde
en un abrazo eterno de dos almas
que quieren ser una, indivisible.

Tú y o unidos por la lluvia.
Algo nuevo germina y se alza desde dentro.

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