Esa el la duda que me queda tras contemplar el caso de Aminatu Haidar. Después de un mes de “huelga de hambre” la pillaron pesándose y –a pesar de sus esfuerzos- conseguir ver lo que indicaba la báscula: 57 kilos. ¿Hay alguien que después de un mes de huelga de hambre (bebiendo sólo líquidos) presente tan buen aspecto y un peso de 57 kilos?
No discuto su noble propósito de reclamar la independencia del Sáhara, pero me parece una tomadura de pelo fingir una huelga de hambre cuando en realidad sólo está siguiendo un régimen de adelgazamiento (bastante ineficaz, por cierto; de ahí sus esfuerzos porque nadie viera lo que indicaba la báscula). Así que después de esto, la única duda que me queda es saber de qué serán los bocadillos que se zampa cuando nadie la ve (¿de chorizo? ¿de lomo? ¿pepito de ternera? ¿empanada gallega?...)
Y ya más en serio: está atentando contra su salud... y también contra la inteligencia de todos.
Cómo se hace un lector
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*¿Alguna vez te has preguntado cómo se hace un lector, es decir, cómo se
consigue que un niño se aficione a la lectura y ya de mayor siga leyendo
libros ...
Hace 2 días
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