En uno de nuestros paseos con Kimi nos fuimos al Puerto de Canencia (Madrid). Allí en lo alto hay una gran explanada verde que conduce a una gran cortada desde donde se divisa un inmenso paisaje. Pues bien, en un momento dado de aquél paseo, Kimi comenzó a ladrar como un loco e intentaba salir corriendo al encuentro de aquello a quien ladraba (afortunadamente lo teníamos atado). Sin embargo su ladrido no era de furia, tampoco parecía de miedo (porque no hacía mas que mover la cola) sino más bien de ganas de jugar. ¿Qué provocó todo aquello? La respuesta está en este vídeo:
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Hace 1 día
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