Caminando por Islandia me dije “¡Qué bonito, mira esas gaviotas!”. Pero de eso nada, monada. Esas gaviotas venían con muy malas intenciones (vamos, como “Los pájaros” de Hitchcock). Al principio pensé “van de farol, no se atreverán a atacarme”, pero estaba equivocado; ¡atacaron! Sin darme cuenta me había metido en su área de nidificación y en cuestión de segundos pasaron de las amenazas al más duro ataque. Menos mal que llevaba mi gorro contra la lluvia y los picotazos solo se quedaron ahí. Mira el vídeo de aquél momento:
El eco de un periodismo rural ancestral
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El antiguo periódico *El Eco de Daimiel *representa uno de los capítulos
más destacados en la historia del periodismo local de Castilla-La Mancha,
específ...
Hace 21 horas
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