Caminando por Islandia me dije “¡Qué bonito, mira esas gaviotas!”. Pero de eso nada, monada. Esas gaviotas venían con muy malas intenciones (vamos, como “Los pájaros” de Hitchcock). Al principio pensé “van de farol, no se atreverán a atacarme”, pero estaba equivocado; ¡atacaron! Sin darme cuenta me había metido en su área de nidificación y en cuestión de segundos pasaron de las amenazas al más duro ataque. Menos mal que llevaba mi gorro contra la lluvia y los picotazos solo se quedaron ahí. Mira el vídeo de aquél momento:
El "Efecto Vampiro": Cuando la estrella se come al producto
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*¿Es rentable la publicidad con famosos? Conectar una marca a una
celebridad de masas genera lo que los psicólogos publicitarios llaman "el
efecto vampir...
Hace 16 horas
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