Caminando por Islandia me dije “¡Qué bonito, mira esas gaviotas!”. Pero de eso nada, monada. Esas gaviotas venían con muy malas intenciones (vamos, como “Los pájaros” de Hitchcock). Al principio pensé “van de farol, no se atreverán a atacarme”, pero estaba equivocado; ¡atacaron! Sin darme cuenta me había metido en su área de nidificación y en cuestión de segundos pasaron de las amenazas al más duro ataque. Menos mal que llevaba mi gorro contra la lluvia y los picotazos solo se quedaron ahí. Mira el vídeo de aquél momento:
La liturgia del sol en el norte
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*(Sunday Poetry Corner)* En los países del norte de Europa el sol es un
bien preciado que no se puede disfrutar todos los días. Por eso no es de
extrañar ...
Hace 4 horas
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