lunes, 19 de enero de 2026

Vive, esperanza

(AZprensa) Siendo niños, apenas un adolescente, escribí un libro titulado “Siempre vive la esperanza” (1) en donde relataba un amor juvenil con esa inocencia y sensibilidad que aún conservamos de niños hasta la vida nos la arrebata. Por esa época había leído un libro de poesías escogidas de Antonio Machado y, por encima de todas ellas, una me impactó sobremanera porque reflejaba mis sentimientos. Era esta.
 
Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
 
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!...
Vive esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
 
Y es que en esos primeros amores juveniles, el simple roce de la mano de la persona amada, su voz susurrando a tu oído o el paseo por el campo junto a ella, te trasladaba a un universo de felicidad. Por eso, cuando después de aquello paseaba por los campos de Daimiel y miraba al horizonte, allí estaban frente a mí esas “montañas azules” que citaba Machado y que me demostraban cómo la fuerza del pensamiento (y el no desfallecer nunca en la batalla por conseguir cuanto anhelamos) es capaz de materializar nuestros más fervientes deseos.
 

(1) Aquella novela juvenil titulada “Siempre vive la esperanza” se ha incluido en el libro “Los primeros pasos de un escritor” (Vicente Fisac. Amazon).
 
“Los primeros pasos de un escritor”:
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domingo, 18 de enero de 2026

¡Mira tú, por dónde!

Eso te diría: “¡Mira tú por dónde, me ha dado por cambiar el subtítulo de mis blogs!”. Y sí, eso es lo que hecho, poniendo en cada uno de ellos lo siguiente:
 
Vicente Fisac (1949 - ?) El escritor inefable de Amazon
 
¿Es una broma macabra? Nooo. Es simplemente mostrar el sentido del humor que todos debemos conservar por encima de cualquier corrección política que quieran imponernos. Hay que desdramatizar la muerte, porque la muerte es lo más natural del mundo. Fíjate si será natural que todos los seres vivos (personas, animales y plantas) morimos. Pero la “muerte” es un concepto mal definido en el Diccionario de la RAE, porque lo que realmente significa la palabra “muerte” es “vida”. Por lo tanto la muerte no es el fin sino el comienzo de algo nuevo y, por supuesto, mucho mejor que esto.
 
Cuando yo atraviese esa puerta, aquí quedarán –al menos durante bastantes años- estos blogs que he mantenido activos tantos años; y cuando alguien entre y lea algo de ellos, podrá ver en el encabezamiento esa frase que pone fecha de inicio a mi vida pero sólo un signo de interrogación al final, porque el final no es tal.
 
Aquí has podido leer, al fin y al cabo, unas cuantas palabras inefables de este autor inefable que ha recopilado su obra literaria en Amazon. 
Ineffabilis dixit.
 

Novelas escogidas
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sábado, 17 de enero de 2026

Los amigos muertos

Un buen día te paras a pensar y resulta que ya te has hecho mayor, y te das cuenta porque muchos de tus ya han muerto. 

Así lo expresó el poeta José Luis Hidalgo (1919-1947) en su libro de poemas “Los muertos”…
 
LOS AMIGOS MUERTOS


He adelantado mi esperanza
como una mano, largamente;
os he tocado en este mundo
que ahora os tiene para siempre.
 
Pero estáis muertos, y no puedo
elevarme hasta vuestra muerte,
porque soy tierra, soy materia,
y vosotros luces celestes.
 
Aunque me hunda, aunque me arranque
y hasta la sangre me golpee,
no he de encontraros ya, viejos amigos:
os habéis ido para siempre.
 
Solo, en la noche, yo os recuerdo,
y hasta el recuerdo se desvanece.
Ya nada sois: vaga amargura,
que se deshace tristemente.
 
Y me avergüenzo de este cuerpo
que entre los vivos me sostiene.
Muertos estáis, y con mi vida
no he de encontraros en la muerte.
 

Novelas con corazón
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viernes, 16 de enero de 2026

Continuar la lectura

Durante los últimos días he compartido el comienzo de mi novela "Caminos de fuego" a través de una serie de post con el encabezamiento "Por encima del fuego", pero que en realidad corresponden a mi novela "Caminos de fuego", la cual está incluida en el libro "Novelas con corazón". 

El libro "Novelas con corazón" está disponible en Amazon, tanto en edición digital como en edición impresa. Aquí te dejo el enlace:

Novelas con corazón

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jueves, 15 de enero de 2026

Por encima del fuego (8)

El primer día fue suave: crampones, cuerdas fijas, fotos para Instagram. El segundo, la tormenta. El viento aullaba como un lobo herido; la visibilidad, cero. Elena iba en cabeza, tanteando el terreno con el piolet.
-¡Cuerda tensa! -gritó. 
Detrás, el banquero resbaló. Cayó de rodillas, jadeando.
-No puedo… -balbuceó. 
Elena se agachó a su lado.
-Mírame. Respira. Ahora ponte de pie. -Él obedeció, temblando. Ella le ajustó el arnés con dedos rápidos, precisos-. Esto no es una reunión de consejo -le dijo-. Aquí no hay PowerPoint que te salve. Solo tú y el hielo. 
El hombre tragó saliva. Asintió. Siguieron.  Al tercer día, el grupo estaba roto: ampollas, lágrimas, algún grito ahogado. Pero también risas. El banquero, que al principio se quejaba de todo, ahora caminaba en silencio, concentrado. Cuando llegaron al borde de una grieta azul turquesa, él se detuvo. 
-Es… precioso -murmuró.  Elena sonrió.
-Bienvenido al mundo real. Este es el planeta en el que vives, no tu oficina.
 
De regreso al hotel, cuando el confort del coche les despertó de su éxtasis, se podía ver en sus caras una expresión distinta, unos rostros transformados con una mirada más inocente, más humilde.
-Volveré a la oficina renovado –dijo Marco, expresando fielmente el sentir de todos sus compañeros.
Y es que en Islandia, la aventura no es solo un viaje; es un despertar. Y Vatnajökull, con su soledad estremecedora te recuerda que allí la fantasía es solo el comienzo de lo real.
 
 
De vuelta en Madrid, cinco días después, Elena abrió la puerta de su apartamento. Olía a cerrado. Dejó la mochila en el suelo, se descalzó y se tiró en el sofá. El móvil vibraba: mensajes de los ejecutivos.  “Gracias, Elena. He aprendido más en cuatro días que en cuatro años de MBA.”  “¿Cuándo es la próxima?”.  Ella respondió con un emoji de montaña y se fue a la ducha. El agua caliente le quitó el frío de los huesos.  En la cocina, abrió el portátil. Tenía un artículo pendiente para la revista “Aventura Extrema”. Tecleó rápido, como siempre: “El miedo no es el enemigo. El enemigo es creerte invencible. En el glaciar, vi a un hombre de traje caro descubrir que sus límites no estaban en los números, sino en las suelas de sus botas. Y cuando cruzó la grieta, no lo hizo por mí. Lo hizo por él.”  Guardó el borrador. Miró por la ventana: Madrid, con sus luces y su ruido.
 
Y al día siguiente tendría que volar a la selva del Darién. Se acostó vestida. Soñó con raíces que se enredaban en sus tobillos y con un río que cantaba su nombre.  A las cuatro de la mañana, sonó el despertador. Se levantó, se puso las botas, cerró la puerta sin hacer ruido.  En el aeropuerto, una niña la miró con asombro al ver su atuendo:
-¿Tú eres exploradora? -preguntó. 
Elena se agachó.
-Soy guía. Pero sí, exploro.
-¿Y no tienes miedo?
-Claro que sí. El miedo es mi brújula.
La niña sonrió. Elena le guiñó un ojo y se perdió entre la multitud. 
 
En el avión, cerró los ojos. Pensó en su pequeño pueblo perdido entre las montañas de Cantabria, en las vacas que pastaban entre niebla en inmensas laderas verdes, en su madre Isabel contando historias de lobos, en su padre Agustín enseñándole a leer mapas y descubrir senderos en las montañas. Pensó en su hermana mayor, Sandra, que ahora firmaba contratos en un despacho de abogados con vistas a la Gran Vía.  Sonrió.  “Cada uno elige su selva”, pensó, y ella ya había elegido la suya.
 

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