Hoy en "El eco de Fisac" puedes leer...
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Una valiosa puerta de acceso al pasado
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*(AZprensa)* En un tiempo en el que el acceso al conocimiento parece
inmediato e ilimitado, las ediciones facsímiles se han consolidado como una
valiosa p...
Hace 1 hora
En el número siguiente de la revista, nos sacó de dudas
respecto al desenlace final del campeonato, con esta crónica sobre “La final de
consolación”. Decía así:
“Llegada la final por el tercer o cuarto puesto, y
animados por nuestra brillante trayectoria, volvimos a presentarnos. Esta vez
el rival era el equipo de MSD, al que ya habíamos apeado de la competición el
año pasado. Dado que este sí representaba a un competidor directo en el mercado
farmacéutico, estábamos convencidos de mantener
nuestra racha victoriosa. Pero ellos sí se presentaron y, por el miedo
que nos tenían, llenaron su equipo de fichajes externos al laboratorio (sólo
uno de ellos trabajaba en MSD) y, claro, ya os imagináis qué nos pasó: perdimos
de nuevo, pero sólo por 3 a 6 (impresionante el hat-trick de nuestro nueve José
Paniagua). ¡Ah! Y además compraron al árbitro, cosa que nuestro Código Ético no
nos permite.
Quedamos clasificados en el cuarto lugar y obtuvimos
además el prestigioso trofeo a la deportividad y el juego limpio, por no
acumular ni siquiera una mísera tarjeta amarilla. No tuvieron en cuenta lo
difícil que es que te saquen una tarjeta en los partidos en los que el rival no
se presenta.
El año que viene volveremos a intentarlo. Intentaremos
ganar el torneo, mantener el premio a la deportividad y el juego limpio y nos
hemos marcado el objetivo de optar al premio también de equipo más elegante si
conseguimos antes que ‘Información al Día’ nos patrocine con un equipaje
unificado: este año cada uno con su camiseta, fuimos nuevamente los últimos de
esta categoría”.
Ya retirado como empresario futbolístico, hoy me siento
orgulloso de haber conseguido al menos un título “Premio a la deportividad”
(hay muchos empresarios y entrenadores de fútbol que después de una larga
carrera profesional no consiguieron ninguno) y una infinidad de record, tantos
que fíjate todas las páginas que ha ocupado este capítulo. Ni Messi ha batido
tantos record.
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los libros de este autor.
El otro campeonato en el que participé en labores
organizativas, y que es digno de mención como el anterior, tuvo lugar en el año
2003 y, al igual que en el caso anterior, hice luego mención del mismo en la
revista “Información al Día”, explicando que “en la edición de este año 2003
del campeonato de fútbol interempresas, el equipo de AstraZéneca ha quedado
clasificado en cuarto lugar; sin embargo lo más destacable, y dados los tiempos
de violencia que corren por el deporte nacional, es que se ha alzado con el
‘Premio a la deportividad’. Enhorabuena a todo el equipo por su saber hacer y
saber estar. Reproducimos a continuación la crónica del torneo que ha preparado
José Francés, y esperamos que sea del disfrute de todos nuestros lectores”.
Y como la vez anterior, José Francés nos deleitó con una
de sus peculiares crónicas a la que puse como titular “Resultados de
AstraZéneca en fútbol: para el Guinness de los récord”. Decía así:
“El equipo de fútbol que recientemente ha presentado
AstraZéneca en un campeonato de fútbol
de la industria farmacéutica en Madrid ha sido propuesto para figurar en
el libro Guinness de los récord, en el capítulo de máxima rentabilidad. Hasta
ahora se consideraba de lo más rentable aquél equipo que, marcando un solo gol
en cada partido, era capaz de convertirlo siempre en una victoria. Nuestros
chicos lo han superado; en una fase previa que constaba de tres encuentros,
consiguió, con el balance de 0 goles a favor y 6 en contra, clasificarse como
segundo de grupo y jugar así el partido por el tercer y cuarto puesto.
¿Imposible? No. Veamos. En el primer partido, contra el
equipo de Andrómaco, conseguimos una merecida victoria, gracias a que nuestros
rivales no se presentaron. Luego ganamos el primer partido con toda justicia y
merecimiento: el mérito de desplazarse hasta Orcasitas, barrio de las afueras
de Madrid, para jugar un partido a las nueve de la noche, no es un mérito
menor.
En el segundo partido tuvimos más suerte, o menos (según
lo queráis interpretar). Más suerte porque el rival, un equipo que no
representaba a un laboratorio sino a una agencia de coches, sí se presentó y
pudimos jugar. Menos suerte, porque el resultado fue 6-0 (el seis es el de
ellos, por si os quedaban dudas).
No íbamos del todo mal hasta aquí; si echáis cuentas, un
partido ganado y uno perdido. Nos jugábamos el pase a la final de consolación
en el último partido del grupo. Y ahí salió de nuevo la raza de este equipo:
nos presentamos a la hora y en el lugar convenido y... el equipo contrario no.
Partido ganado y pase a la disputa del tercer o cuarto puesto. ¿Qué no tiene
mérito? Pues debéis saber que el contrincante era Aventis, organizador del
torneo, y que corre el rumor que su espantada tuvo que ver con el miedo que les
infundíamos.
Echad cuentas de nuevo: 0 goles a favor, 6 en contra, 2
partidos ganados y sólo 1 perdido. ¡Brillante! ¡Unos fenómenos! Otro dato de importancia:
ganamos a todos los laboratorios farmacéuticos con quienes nos enfrentamos
(fueron dos y ninguno se presentó) y sólo perdimos con quienes no eran nuestra
competencia real (concesionario de coches). Este es un dato muy importante a
tener en cuenta para nuestro orgullo competitivo”.
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Y en el número siguiente de la revista “Información al
Día” publicó un nuevo reportaje dando cuenta del desenlace final de este
campeonato, bajo un titular tan bonito como este:
“Un bronce que sabe a oro:
En el partido de la final de consolación, el contrincante
era Roche. La mayoría de los jugadores de nuestro equipo no encontraba
suficiente consuelo en una final de consolación y se buscaron las más variadas
disculpas para no asistir; véase un ejemplo: uno de los componentes de nuestra
escuadra (aclaremos que, como todos los demás, es del sexo masculino), alegó
que ese día, a esa misma hora, tenía un ¡curso de preparación al parto! No
diremos aquí quien era el jugador en cuestión, pero si algún lector está muy
interesado en saber de quién se trata, estamos dispuestos a contarlo
confidencialmente.
Pero a pesar de que fuimos los justitos para un partido
de fútbol, y aunque no pudimos hacer cambios, todo buen aficionado sabe que en
esto del deporte la clase se acaba imponiendo... Y ganamos 6-5. Fue un partido
de esos épicos, en el que tuvimos que remontar repetidas veces resultados
adversos; vamos, como el mismísimo Deportivo de A Coruña en plena Champions
League.
Para quien quiera información más detallada sobre los
pormenores de la final de consolación, está disponible un video del partido del
que se pueden ofertar copias a un precio módico en la web de
‘jetasdelequipodefútbol.com’.
El caso es que nos dieron un precioso trofeo y, tal vez
porque leyeron el número anterior de ‘Información al Día’, nos entregaron
también eso que tanto necesitábamos: camisetas y un balón.
Resumiendo, quedamos terceros, con un balance de tres
victorias, un empate y ninguna derrota. Balance, por cierto, superior al de los
segundos clasificados (ellos perdieron un partido) e idéntico al de los primeros.
Por eso no ha parecido acertada la frase ‘Un bronce... que sabe a oro’ como
titular del presente reportaje”.
Es lógico que, como homenaje de respeto y admiración ante
tan notables y esforzados atletas, ofrezcamos aquí la relación completa de los
mismos (por orden alfabético de apellidos): Alberto Ceniza; Armando Chaya; José
Francés; Fernando García Zalve; Alfredo Garrido; Joaquín González; Zhaid
Nakuda; José Antonio Paniagua; Paco Lires; Juan Luis Roldán; Paco Morales;
Joaquín Rodrigo; Hugo Tamasiro; Alejandro Villapalos; y José Luis Zalve.
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