Hoy en "El eco de Fisac" puedes leer...
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Una valiosa puerta de acceso al pasado
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*(AZprensa)* En un tiempo en el que el acceso al conocimiento parece
inmediato e ilimitado, las ediciones facsímiles se han consolidado como una
valiosa p...
Hace 2 horas
Bueno, amig@s, voy a hacer caso al Gobierno. Como la mejor forma de que pase la crisis es no hacer nada; esto es, dejarla que pase ella sola, yo voy a dejarla a su aire, que haga lo que quiera, que yo me voy un mes de vacaciones y además hasta el próximo día 7 me olvidaré incluso de Internet.
Desde aquí, paseando por las cumbres de los Alpes suizos, trataré de relajarme y tomar nuevas energías para seguir opinando en libertad a partir del 7 de Agosto.
La crisis que padecemos ha afectado también a la inteligencia de alguno de nuestros gobernantes lo que les ha llevado a proponer reducir un 20% la velocidad de circulación en las entradas y circunvalaciones de las ciudades. Según ellos esta conducción más lenta permitirá un importante ahorro de combustible.
Sin embargo ese pretendido ahorro es mentira. Más aún: esa reducción causará el efecto contrario: un aumento en el consumo de combustible, y como propina un aumento del nivel de crispación de los ciudadanos y un descenso en la productividad laboral.
Es muy sencillo. Es cierto que si en vez de circular a 90 circulamos a 70, consumimos bastante menos combustible. Sin embargo esto es así cuando “circulamos”, esto es, cuando el coche se desplaza a esa velocidad porque no encuentra obstáculos a su paso ni se encuentra inmerso en atascos. Cuando los coches están en un atasco, con continuos arranques y paradas del vehículo es cuando más gasolina se gasta, más aún que circulando a 120 kms. por hora. Y encima la gente llega tarde al trabajo y de mal humor.
La consecuencia de reducir el límite de velocidad hasta esos extremos no es el ahorro de combustible, sino ¡el aumento en el tiempo de permanencia de los vehículos en la vía pública! ya que se tarda más en llegar al destino. ¿O no? Esto es impepinable. Si todos tardamos más en nuestros desplazamientos, el número de cohes que coincidirán en las vías públicas será mayor y aumentará, por tanto, el nivel de congestión de tráfico y no se podrá circular a los pretendidos 70 kms. hora, sino en un plan acordeón de atasco de arranques y paradas continuas, y en consecuencia el consumo de gasolina aumentará.
La lógica es aplastante, y por lo que se ve, la lógica está ausente en la cabeza hueca de nuestros dirigentes. Será que como ellos van en coches oficiales, con motoristas abriéndoles el paso, no se dan cuenta de la realidad. O son tontos o son unos demagogos que además nos toman por tontos a los demás. No veo otra explicación.
Como recordaréis, el enfrentamiento entre Juan Carlos y Chávez dio la vuelta al mundo e hizo popular la frase “¿Por qué no te callas?”. Aquella tontería pudo haber dado paso a un serio conflicto internacional entre ambos países, sin embargo el buen humor ha vuelto a demostrar que es la mejor herramienta tanto diplomática como de convivencia.
Si no nos tomásemos las cosas tan en serio, si no nos tomásemos tan en serio a nosotros mismos… todo iría mucho mejor. Nada hay más sano que la risa y nada hay más sano que saber reírse de uno mismo.
Por eso, me alegra que el humor haya triunfado en este caso y lo traigo aquí de ejemplo para que todos aprendamos a reírnos un poco. ¿Sabéis cuál es la mejor portada de revista de humor que jamás se haya hecho? ¿Qué no sabéis cuál es? ¡Pero si la tenéis delante de vosotros cada vez que os miráis al espejo!