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sábado, 3 de febrero de 2024

Ajedrez (y 3)

Pues hablando de mi relación con el deporte del Ajedrez y mi contribución al mismo a través de una exitosa campaña de Publicidad Médica, habría que destacar que los folletos que realicé. Porque normalmente los folletos de Visita Médica, tan pronto el Visitador Médico ha salido de la consulta una vez realizado su trabajo, van a parar a... la papelera. Por eso yo quería que esos folletos aguantasen un poco más, que el médico no los tirase de inmediato como hacía con los demás, que al menos los conservase por un tiempo e incluso los comentase con sus colegas o amigos. ¿Qué fue lo que se me ocurrió? Pues me documenté sobre el deporte del Ajedrez y las partidas más sobresalientes de su historia, y dediqué la contraportada de los folletos a reproducir allí algunas “jugadas memorables” en la historia de este deporte, porque, a fin de cuentas, recetar “B12 Latino Depot” a una embarazada anémica era también una “jugada memorable”.
 
Reproducía la situación del tablero en el momento crítico de la partida, hacía una introducción y ponía después el desarrollo de la misma hasta la jugada memorable que suponía la victoria sobre el rival. Así explicaba, en la contraportada del primer folleto de la campaña, esa jugada:
“Una de las jugadas más audaces y espectaculares que se ha visto ha sido, sin duda, la protagonizada por Frank James Marshall. Se trataba de un hombre tremendamente impulsivo al que poco le importaban los problemas de técnica o la teoría del juego posicional. Amaba el riesgo, la acción trepidante, los sacrificios de piezas clave; era en todo un intuitivo que vivía profundamente cada partida y más aún cada movimiento. De esta forma, junto a resonantes éxitos, también cosechó a veces estrepitosas derrotas.
Sin embargo no era Marshall hombre que buscase la victoria en sus partidas, sino que su verdadera pasión y finalidad era adentrarse en lo desconocido, en lo desconcertante, en todo aquello que en definitiva significase temor y aventura”.
¿Por qué será que me sigo sintiendo tan identificado con él? Pareciera que en vez de hablar de Marshall estuviese hablando de mí mismo.
 
Esa partida, de Marshall frente a Levitzky, fue la primera que ofrecí. Después vinieron otras de Mieses frente a Reggio; de Hakansson frente a Nimzowitsch; de Teichman frente  a Beratende; de Tarrasch frente a Scghlechter; de Unzicker frente a Taimanov; de... Y así un montón de folletos con los que nuestros Visitadores Médicos estuvieron casi dos años promocionando nuestra vitamina “B12 Latino Depot” a los médicos y a los farmacéuticos; debo decir que con muy buena acogida, notable éxito de ventas y, creo que también, despertando el interés por este deporte en muchas personas. Esa fue mi pequeña contribución al Ajedrez.
 
Para finalizar este capítulo, os dejo otro de aquellos textos que encabezaban las jugadas memorables:
“La jugada maestra que aquí les ofrecemos fue protagonizada por Mieses, gran jugador de fino estilo y elegancia que reflejaba en su juego, siendo su rival Reggio. Sin embargo, como todos los maestros, tenía sus manías, y estas eran la terquedad y obstinación, no pudiendo someterse jamás a unas normas de las que brindan victorias vulgares. De esta forma muchos de sus movimientos daban la impresión de ser producto de un loco y cuyo desenlace definitivo apenas se podía esperar”.
Espero que algo de Mieses también os transmita en este libro para que así sea capaz de sorprenderos en cada página.
 

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viernes, 2 de febrero de 2024

Ajedrez (2)

Si hablamos de mi relación con el deporte del Ajedrez, habría que destacar la contribución que hice para la divulgación del mismo entre los médicos y farmacéuticos durante los años 1973 y 1974. Llevaba aún poco tiempo trabajando como Jefe de Promoción en el laboratorio Latino-Syntex y tuve que preparar una campaña para nuestra vitamina “B12 Latino Depot”, cuya principal indicación eran las anemias del embarazo y lactancia. El producto se administraba mediante una inyección intramuscular –que era indolora- al mes, y no tenía efectos secundarios ni contraindicaciones. Pero había que pensar en algo atractivo para llamar la atención del médico, algo que se saliese de lo común para que el médico se acordase siempre de nuestro producto a la hora de recetar algún preparado de vitamina B12.
 
He dicho antes que su principal indicación eran las anemias del embarazo y lactancia porque en esas ocasiones la mujer necesita más protección. “¿La mujer?”, me dije. Y pensé: “¿Acaso no nos referimos a la ‘mujer’ como ‘dama’ y no se llama ‘dama’ esa pieza tan importante del Ajedrez?”. Esa idea fue el punto de partida para desarrollar con Félix García Guillomía y Luis Díaz Ricote, los dos artistas gráficos que trabajaban conmigo en el laboratorio, tan atractiva e inusual campaña.
 
Siguiendo mis indicaciones se dedicaron a buscar distintos tipos de Ajedrez y a “embarazar” a sus damas. Es decir, cogían plastilina y ponían –con mucho arte- una barriga a la dama, retocándolo todo para que no se notase que era un añadido sino que pareciese algo natural. De esta forma se fotografiaron numerosos tableros de Ajedrez con sus correspondientes piezas simulando una partida, y entre ellas destacaba una ‘dama embarazada’. Además, para no caer en la monotonía, cada modelo de figuras de Ajedrez era diferente, mostrándose claras diferencias visuales entre unos folletos y otros. De esta forma se editaron numerosos folletos en cuya portada se veía a una dama de Ajedrez embarazada con un texto que decía “Hay ocasiones en que la dama necesita más protección”. Era la llamada ideal para que el Visitador Médico centrase la atención del médico, dejándole por unos instantes sorprendido e intrigado, y así pasar a continuación a explicarle que nos referíamos a las mujeres embarazadas y a la necesidad de recuperarlas tras las habituales anemias.
 
Pero aquí no acaba la cosa, porque…
 

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jueves, 1 de febrero de 2024

Ajedrez (1)

A pesar de definirse el Ajedrez como un juego entre dos personas, las cuales se sientan cómodamente a ambos lados de un tablero para mover unas fichas (todos conocemos lo que es un Ajedrez), este juego está considerado como un deporte ya que en el mismo se ejercita (¡y de qué manera!) la mente. Además tiene su solera, ya que surgió en Europa en el siglo XV (a raíz de un juego que se practicaba en la India en el siglo VI) y a partir del siglo XVI comenzaron a organizarse competiciones, si bien el primer Campeonato del Mundo (con carácter oficial) se celebró en 1886. También yo he practicado desde la juventud este deporte al que hice una pequeña contribución.
 
Creo que fue entre los 10 o 12 años cuando empecé a jugar al Ajedrez, aunque siempre lo hacía con los amigos y las únicas competiciones eran entre nosotros. Este deporte requiere mucha tranquilidad y paciencia, virtudes poco frecuentes en la juventud, así que sólo de vez en cuando me dedicaba a ello con los amigos, prefiriendo otros muchos juegos y deportes como estoy narrando en este libro. Más adelante, alrededor de los 20 años, retomé este deporte jugando al mismo bastantes partidas con mi amigo Juan José Sánchez Coronado, las cuales solían acontecer en mi casa después de habernos preparado una suculenta merienda: un bizcocho tamaño tarta familiar, relleno de un helado tipo Camy 500, que nos zampábamos entre los dos. Y ya después de aquello, tan solo muy de tarde en tarde, jugué alguna partida sin haber superado nunca un nivel muy elemental, algo así como ser capaz de tener en mente los dos posibles movimientos siguientes.
 
Aquí acabaría la historia de mi relación con este deporte si no fuera por… (Continuará)
 

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