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jueves, 5 de junio de 2008

Enrique Trias, valía demostrada

A veces, a algunas personas no les vale con trabajar bien sino que tienen que demostrar constantemente que están allí por su valía y no por otras razones. Un ejemplo de estas situaciones, es la que pasó durante varios años el actual Director General de Uriach, Enrique Trias. Antes de incorporarse a este laboratorio estuvo trabajando como Director Comercial de otro laboratorio, pero allí se daba la circunstancia de que el presidente era… su hermano. Esta situación generaba una injustificada suspicacia. Pensaban algunos que si ocupaba ese cargo era por la relación familiar. ¿No se les había ocurrido pensar que si ocupaba ese cargo era “a pesar” de la relación familiar? En efecto, a lo largo del tiempo que compartí destino laboral con él, pude comprobar que era un excelente profesional, con una enorme capacidad de trabajo para llevar adelante una de las redes comerciales más grandes de la industria farmacéutica. Si estaba allí era por su valía, y me atrevería a decir que valía más que muchos otros a quienes no se pone en duda por sistema.

Me alegro de que ahora esté triunfando en otro laboratorio –ahora ya libre de cualquier suspicacia- porque lo que es y ha conseguido ha sido gracias a su propio esfuerzo y valía personal.

miércoles, 4 de junio de 2008

La comunicación periodística es gratuita, pero no es publicidad

En una jornada organizada hoy por Marco de Comunicación y PR Noticias se han analizado diversas campañas de éxito en el campo de la comunicación. Se trataba de crear temas noticiables con el suficiente gancho para que los medios de comunicación hablasen de ellos. Quizás algún responsable de Marketing estaría pensando en todo el dinero que podía ahorrarse sustituyendo las costosas campañas de publicidad por espacios informativos gratuitos en los medios de comunicación.

Hemos podido ver así una variada gama de campañas, algunas muy “agradecidas” y otras realmente difíciles. Entre las “agradecidas” estaba la de promocionar Madeira como destino turístico. Con viajes de prensa, completos dossieres, presentaciones especiales en las propias redacciones y cenas de prensa para degustar los platos típicos, se conseguía transmitir a los periodistas los atractivos de estas islas y que estos luego escribiesen los correspondientes reportajes en sus medios. ¿De qué trataban esos reportajes? Pues de Madeira, ¿de qué si no? Por eso digo que la campaña era agradecida ya que lograba su objetivo de conseguir espacios mediáticos gratuitos para informar de los atractivos de la isla.

En el otro extremo estaba una campaña de un laboratorio de veterinaria y su collar antiparasitario. Como acciones, una campaña de concienciación contra el abandono de mascotas y diversos materiales informativos y con gancho para la prensa. Sin embargo, de todas las noticias publicadas, tan sólo una pequeña parte citaría la marca del collar y de la empresa, y sí en cambio los temas generales de la campaña. Al lector de esas noticias lo que le llega es una información “blanca”, es decir, sin marca. Sólo si acude a una tienda de animales o al veterinario y ve allí esos mismos materiales gráficos podrá asociar que se trata de aquello que vio en la tele o en el periódico.

Cuando se quiere trasladar una marca a la opinión pública no hay nada como la publicidad (la buena publicidad). Los medios no están por la labor de difundir “gratuitamente” menciones de marca, aunque sí difundirán mensajes de interés social como la defensa de los animales o el turismo.

A los responsables de Marketing que piensen en campañas de comunicación periodística porque sale más barato que las campañas de publicidad, que se les quite esa idea de la cabeza. Si de algo pecan los periodistas es de exceso de celo a la hora de censurar el contenido publicitario de los mensajes que los Gabinetes de Prensa y Agencias de Comunicación les envían.

lunes, 2 de junio de 2008

¿A que no sabes quién lo paga?

Si alguna vez has ido a una farmacia, posiblemente te hayas fijado en un contenedor que hay a la entrada con este logotipo. Está situado allí para recoger los restos de los medicamentos que ya no vas a usar porque acabaste el tratamiento o porque los tenías almacenados en casa y caducaron. Gracias a SIGRE (Sistema Integrado de Gestión y Recogida de Envases) se consigue evitar la contaminación ambiental que se podría producir al mezclarlos con la basura común y además dichos restos se transforman en energía.

Pero ¿sabes quien paga todo esto? Porque recogerlos tiene un coste, llevarlos a la planta recicladora de SIGRE también cuesta. Como también cuesta pagar a los empleados que trabajan en la misma así como el mantenimiento de dicha planta. ¿Las farmacias? ¿La Comunidad Autónoma? ¿Tus impuestos? Pues no: quienes hacen esta labor altruista y encima son tan “mudos” que no lo pregonan a los cuatro vientos (con lo bien que les vendría un poco de publicidad positiva) son los laboratorios farmacéuticos.

Por cada envase vendido, los laboratorios pagan una pequeña cantidad a SIGRE y gracias a estas aportaciones se puede dar este servicio gratuito a la sociedad. Cierto es que también se cuenta con la colaboración desinteresada de las farmacias (en donde se ponen esos puntos de recogida) y de los mayoristas o distribuidores (que son quienes retiran el contenido de los contenedores y lo envían a la central de reciclaje); pero quienes pagan en dinero contante y sonante por este servicio son los tantas veces atacados por todos: los laboratorios farmacéuticos.

El problema, ya lo hemos dicho otras veces, es que suspenden en comunicación y no son capaces de “vender” las buenas obras que hacen. Así que mucha gente sabe qué es SIGRE y de su buena imagen se benefician preferentemente las farmacias. En cambio, el que paga, sigue escondido con su eterna imagen de “malo de la película”.

Yo he trabajado muchos años en la industria farmacéutica y los conozco muy bien. No son tan malos como los pintan; todo lo contrario, son más los aspectos positivos de contribución a la salud que los negativos que –como en cualquier otro sector- también existen. Eso sí, en comunicación: suspenso. Y no es por falta de buenos profesionales en el sector sino por los frenos que la mayor parte de sus direcciones les imponen y les impide realizar bien su trabajo.

Artículo realizado para Medical Practice Group (www.mpg.es)