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sábado, 10 de mayo de 2025

El ideal ético de los Rosacruces

“La paciencia, la confianza, la moderación, la tolerancia, el desapego, el altruismo, la integridad, la humildad, la valentía, la no-violencia, la benevolencia y la sabiduría son cualidades que todo ser humano debe adquirir a lo largo de su existencia, no sólo porque justifican nuestra propia evolución espiritual, sino también porque contribuyen a la felicidad de los demás”.
Serge Toussaint
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
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viernes, 9 de mayo de 2025

La consciencia

A la hora de compartir reflexiones sobre los sueños y el alma, me inclino por reproducir –más o menos de forma literal- las palabras que nos transmitió Robert Blais, un místico Rosacruz:
 
“La consciencia no es un producto de la materia sino un atributo del alma. Al encarnarse en la materia, aporta no sólo las facultades sensoriales y racionales, sino también facultades espirituales que participan igualmente en la elaboración de los sueños y en las experiencias místicas. Es la que nos relaciona con la memoria universal, la que almacena los recuerdos personales, la que absorbe nuestros sinsabores y nuestras frustraciones, la que se da cuenta de nuestros desequilibrios y elabora los escenarios onírico necesarios para corregirlos”.
 
Por eso es muy importante prestar atención a nuestros sueños porque podemos aprender mucho de ellos, nos enriquecen como seres humanos y nos ayudan en nuestro progreso espiritual. Como dice Blais, “el soñador consciente aplica durante el día las inspiraciones de la noche”.
 
Prestar atención a nuestros sueños nos ayudará “no sólo para mejorar nuestra condición psicológica, sino también para descubrir nuestra naturaleza íntima y progresar en el camino de la Realidad Última”.
 

Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon:
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domingo, 20 de agosto de 2023

AMORC 246 (segunda parte)

Corría el año 1978 y la Antigua y Mística Orden Rosa Cruz (AMORC) estaba en pleno proceso de expansión por todo el mundo. En el caso de España era completamente desconocida por lo que decidieron anunciarse en algunos medios de comunicación. En mi caso (yo contaba por entonces 29 años) vi un anuncio en el diario “ABC” y decidí escribir a la dirección postal (no existía Internet) que allí indicaban y que era de San Francisco (California, Estados Unidos). Como me convenció lo que ofrecían a los buscadores sinceros de la verdad, y la cuota para recibir las enseñanzas era muy pequeña (como hacerse socio de un equipo de fútbol), me hice miembro Rosacruz y fui uno de los primeros en España. Tan de los primeros fui que mi credencial llevaba las siglas de identificación 5-779-295 S y no fue hasta el año 1992 en que -ya consolidada la Orden en España, me registraron con el nº 246 (de ahí el título que he dado a estos dos post contando mi historia).
 
A lo largo de los años fui siguiendo sus estudios, a pesar de todas las dificultades que entrañaba tener hijos pequeños y un trabajo que me obligaba a múltiples reuniones y viajes por toda Europa. En esa etapa, las enseñanzas llegaban por correo postal desde California, y de vez en cuando escribía a la central contando mis progresos o planteando preguntas. En un momento determinado, decidí pedir una excedencia, es decir, dejar de recibir sus enseñanzas y dejar de pagar cuotas; pero lo llamé “excedencia” y no “baja”, porque ya me había dado cuenta que yo era rosacruz antes de conocer su existencia, miembro activo cuando me apunté, y seguiría siendo rosacruz en mi corazón por mucho que cancelase mi compromiso de enseñanzas y humildes pagos con ellos.
 
Pasados unos años, con AMORC ya instalada en España y varias sedes por la geografía española, sentí el deseo de volver a ser miembro activo y continuar las enseñanzas. Y así estuve varios años hasta que nuevamente interrumpí esta afiliación. Nunca hubo el más mínimo problema ni para darme de alta ni para darme de baja.
 
Lo que sí puedo afirmar es que manteniendo activa o pasiva mi afiliación, yo he sido, soy y seré siempre rosacruz, e independientemente de recibir regularmente o no sus enseñanzas, he continuado alimentando mi ser espiritual. Y eso es lo único que de verdad importa.
 
Vicente F.R.C
 
PD.- Verás que este post aparece firmado como “Vicente F.R.C.” porque así es como suelen firmar los rosacruces. Sin embargo, en mi caso, quizás como una señal del destino, las letras “F.R.C” son curiosamente las letras de mis tres primeros apellidos: Fisac Rodríguez Clemente.
 

Mensajes desde el otro lado…
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sábado, 19 de agosto de 2023

AMORC 246 (primera parte)

Las siglas AMORC corresponden a la Antigua y Mística Orden Rosa Cruz. Es una organización iniciática y fraternal que se dedica a la investigación, estudio y aplicación práctica de enseñanzas espirituales, esotéricas y místicas para que aprendamos a vivir en armonía con las Leyes Naturales y nos conozcamos mejor a nosotros mismos para perfeccionarnos como seres humanos.
 
Sus orígenes se remontan al antiguo Egipto, cuando el faraón Tutmosis III (1504-1447 a.c.) agrupó a los Iniciados de las antiguas escuelas Osirianas en una fraternidad única. Setenta años después, el faraón Amenotep IV (quien cambió su nombre por el de Akhenaton) dio un gran impulso a la misma e implantó el culto a un dios único.
 
A lo largo de los siglos, los rosacruces han sido como el río Guadiana, que aparece, desaparece y vuelve a aparecer. Así, la pista de los rosacruces se pierde en muchas épocas –a veces durante siglos- pero luego vuelve a reaparecer. La última reaparición fue en el año 1915 cuando Harvey Spencer Lewis configuró esta Orden tal como la conocemos hoy en día.
 
Es una organización no sectaria y apolítica. A diferencia de otras organizaciones, no se impone a sus miembros ninguna creencia sino que se les anima a que cada uno estudie, compare y forme sus propias opiniones y creencias, con el respeto –eso sí- a las opiniones y creencias de todos los demás.
 
Nada que ver, pues, con sectas, ni con masonería, aunque sus templos se llamen “Logias” y celebren ceremonias iniciáticas. Cualquier buscador de la verdad, cualquier persona interesada en conocer los misterios de la vida y del más allá, es bienvenido a esta Orden y puede seguir sus enseñanzas. Y no es como otras organizaciones que piden y piden cada vez más dinero a sus miembros (aquí la cuota para seguir sus enseñanzas es muy modesta, más o menos lo mismo que cuesta hacerse socio de un club de fútbol), ni como otras organizaciones de las que es casi imposible salir (yo mismo he entrado y salido dos veces a lo largo de mi vida).
 
No es ninguna organización religiosa (pueden ser miembros personas de cualquier religión; quizás los únicos que no pertenecerán nunca a ella serán los agnósticos, porque esta es una organización para creyentes en un dios y una vida tras la muerte); tampoco es una organización política, puesto que no es afín a ningún partido político; ni tampoco es una empresa para ganar dinero, ya que los ingresos por cuotas y por la venta de libros o de cualquier otra vía que eventualmente pueda ofrecerse, es muy modesta y está claro que sólo va destinada a cubrir gastos.
 
Por otra parte, sus enseñanzas se reciben por correo (ahora también por email) y puedes seguirlas simplemente desde tu casa, aunque también existe la posibilidad –si así lo deseas- de acercarte de vez en cuando a alguno de sus centros y participar en alguna de sus reuniones, pero ya digo que esto último sólo depende de ti y puedes –por tanto- ser rosacruz sin más contacto que tus propios pensamientos.
 
Con todo, lo mejor de AMORC es que te anima a pensar por ti mismo y a que sea cada uno el que encuentre su verdad (suelen decir, por ejemplo, “el Dios de tu corazón”, es decir, el que tú sientes, no el que te imponga nadie).
 
Está claro que, después de esta introducción, no debería extrañar que ahora confesase que yo he sido rosacruz, y además uno de los primeros. ¿Quieres conocer la historia? Mañana te la contaré…
 
Vicente F.R.C.
 

Hay otros mundos, y están en este…
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