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domingo, 19 de junio de 2022

Se puede tocar lo intangible

Dice José Hierro en uno de sus poemas, titulado “El muerto” que “aquél que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría, no podrá morir nunca”. Y es que no hay nada como la poesía para tocar lo intangible, para sentir la vibración de vida que anida y resplandece en cada cosa, en cada gesto, en cada instante… Somos seres espirituales aunque ahora estemos encerrados en un cuerpo, pero aun así somos seres inmortales, y si apelamos a nuestro interior, si apelamos a la vibración de vida que exhala nuestro espíritu y le dejamos actuar con libertad, veremos el mundo de una forma diferente y sentiremos cosas que el resto de los mortales no han podido siquiera imaginar. 

Del poema antes citado estos son mis versos favoritos, los que desde hace muchos años calaron hondo en mi alma y me sentí identificado con ellos:
 
“Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría
no podré morir nunca.
Pero yo que he tocado  una vez las agudas agujas del pino
no podré morir nunca.
Morirán los que nunca jamás sorprendieron
aquel vago pasar de la loca alegría.
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos
no podré morir nunca”.
 
Ahora bien, que nadie piense que sentir así es algo fácil; todo lo contrario, requiere esfuerzo y trabajo diario. En ese mismo poema él también lo reconoce:
 
“Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo,
muchos siglos de olvido y de sombra constante,
muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido
a la yerba que encima de mí balancea su fresca verdura”.
 
No desesperes, pues, y sigue dándole a tu espíritu la oportunidad de salir de su encierro.


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jueves, 16 de junio de 2022

Reflexiones poéticas

Yo he definido la Poesía como “el lenguaje del alma”, por ello no es de extrañar que la poesía me acerque más que ninguna otra cosa al mundo espiritual. Leer y releer, saborear los poemas propios o ajenos, es una de las experiencias más gratificantes que hay. En esta nueva serie que hoy empiezo en mi blog “Palabras inefables” traigo en portada a uno de los mejores poetas españoles contemporáneos, José Hierro. 

En uno de sus poemas, titulado “Para un esteta” nos advierte cuál es nuestro papel en esta vida, lanza una advertencia a esa tendencia natural al ensalzamiento del ego, a la prepotencia, a ver el mundo como algo que debe someterse a nuestro criterio y a nuestro capricho. De dicho poema, extraigo estos versos para que puestos en el plato que es la pantalla del ordenador, en el restaurante de Internet que es este blog, te detengas ante ellos, los degustes con mesura, te deleites con el poso de su aroma, los digieras y asimiles el alimento que contienen:
 
“No has venido a la tierra a poner diques y orden
en el maravilloso desorden de las cosas.
Has venido a nombrarlas, a comulgar con ellas
sin alzar vallas a su gloria.
Nada te pertenece. Todo es afluente, arroyo.
Sus aguas en tu cauce temporal desembocan…
No has venido a poner orden, dique. Has venido
a hacer moler la muela con tu agua transitoria”.
 

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jueves, 2 de mayo de 2019

Estamos de paso


Yo he definido la Poesía como “el lenguaje del alma”, por ello no es de extrañar que la poesía me acerque más que ninguna otra cosa al mundo espiritual. Leer y releer, saborear los poemas propios o ajenos, es una de las experiencias más gratificantes que hay. En esta nueva serie que hoy empiezo en mi blog “Palabras inefables” traigo en portada a uno de los mejores poetas españoles contemporáneos, José Hierro.

En uno de sus poemas, titulado “Para un esteta” nos advierte cuál es nuestro papel en esta vida, lanza una advertencia a esa tendencia natural al ensalzamiento del ego, a la prepotencia, a ver el mundo como algo que debe someterse a nuestro criterio y a nuestro capricho. De dicho poema, extraigo estos versos para que puestos en el plato que es la pantalla del ordenador, en el restaurante de Internet que es este blog, te detengas ante ellos, los degustes con mesura, te deleites con el poso de su aroma, los digieras y asimiles el alimento que contienen:

“No has venido a la tierra a poner diques y orden
en el maravilloso desorden de las cosas.
Has venido a nombrarlas, a comulgar con ellas
sin alzar vallas a su gloria.
Nada te pertenece. Todo es afluente, arroyo.
Sus aguas en tu cauce temporal desembocan…
No has venido a poner orden, dique. Has venido
a hacer moler la muela con tu agua transitoria”.

martes, 30 de abril de 2019

Tocar lo intangible


Dice José Hierro en uno de sus poemas, titulado “El muerto” que “aquél que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría, no podrá morir nunca”. Y es que no hay nada como la poesía para tocar lo intangible, para sentir la vibración de vida que anida y resplandece en cada cosa, en cada gesto, en cada instante… Somos seres espirituales aunque ahora estemos encerrados en un cuerpo, pero aun así somos seres inmortales, y si apelamos a nuestro interior, si apelamos a la vibración de vida que exhala nuestro espíritu y le dejamos actuar con libertad, veremos el mundo de una forma diferente y sentiremos cosas que el resto de los mortales no han podido siquiera imaginar.

Del poema antes citado estos son mis versos favoritos, los que desde hace muchos años calaron hondo en mi alma y me sentí identificado con ellos:

“Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría
no podré morir nunca.
Pero yo que he tocado  una vez las agudas agujas del pino
no podré morir nunca.
Morirán los que nunca jamás sorprendieron
aquel vago pasar de la loca alegría.
Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos
no podré morir nunca”.

Ahora bien, que nadie piense que sentir así es algo fácil; todo lo contrario, requiere esfuerzo y trabajo diario. En ese mismo poema él también lo reconoce:

“Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo,
muchos siglos de olvido y de sombra constante,
muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido
a la yerba que encima de mí balancea su fresca verdura”.

No desesperes, pues, y sigue dándole a tu espíritu la oportunidad de salir de su encierro.

domingo, 28 de abril de 2019

Héroe


Dedicado a todos aquellos que cada mañana se acicalan y se ponen sus mejores galas, se miran en el espejo y se enorgullecen de lo guapos y fuertes, listos y poderosos que son. Dedicado a todos esos que se creen el centro del mundo, que ven el mundo como una posesión suya que debe rendirles vasallaje. Dedicado a todos aquellos que sólo piensan en sí mismos y consideran que todas los demás deben pensar también como ellos.

A todos esos tan “importantes” y como se dice coloquialmente “pagados de sí mismos” les dedico tan sólo estos dos versos extraídos del poema “Epitafio para la tumba de un héroe” de José Hierro:

“Se creía dueño del mundo
y no era dueño de sí mismo”.

El que se cree que lo tiene todo, en realidad está tan vacío que no tiene nada en su interior.