Es
posible que alguna vez hayamos tenido un sueño premonitorio; vimos en sueños
algo que iba a suceder y efectivamente así sucedió poco después. Igualmente es
posible que hayamos conocido o nos hayan constado algún sueño premonitorio que
tuvo otra persona. Pero ¿debemos quedarnos ahí? ¿Vamos a ser toda la vida
espectadores pasivos o podemos tomar las riendas de nuestro destino?
La
respuesta es que si queremos, podemos. Si queremos tomar las riendas de nuestro
destino y ser los constructores de nuestro destino podemos hacerlo; sólo falta
determinación y quizás un poco de práctica. ¿Cómo podemos, pues, enfrentarnos a
un sueño premonitorio?
Si
se trata de algo positivo, algo bueno que va a suceder (eso es lo que parece
indicarnos el sueño), podemos darle un empujoncito, ayudar al destino para que
así suceda lo que hemos soñado. Para ello hay que visualizar ese suceso
afortunado convenciéndonos de que las cosas van a suceder así… y que eso ya
está escrito y realizado y sólo es cuestión de tiempo que lleguemos a
disfrutarlo. Con la convicción de que “así está escrito y así sucederá” lo
enviamos a la Consciencia Universal para que nos lo haga llegar en el momento
apropiado y volvemos a nuestras ocupaciones diarias olvidándonos de aquello
porque en nuestro fuero interno ya estamos convencidos de que así sucederá.
Cuando llegue el momento, el sueño premonitorio se hará realidad pero antes
conviene alertar sobre algo: Lo más probable es que nosotros debamos trabajar
para conseguirlo. Ese objetivo o hecho afortunado que hemos soñado y estamos
convencidos que nos sucederá, posiblemente necesite de algunos actos previos
para que así pueda materializarse. Quizás debamos previamente hablar con
alguien, hacer algún trabajo, tomar alguna decisión intermedia importante, etc.
El éxito no es para los vagos sino para aquellos que trabajan y se esfuerzan
por conseguir sus metas. Por eso, cuando tengas un sueño premonitorio
afortunado, no te limites sólo a visualizarlo y esperar, ponte a trabajar desde
ese mismo momento para conseguirlo. Y es que hay siempre conviene echar una
mano al destino.
Pero
¿y su el sueño promontorio es de algo desafortunado, de una desgracia, de un
accidente…? ¿Qué debemos hacer? ¿Podemos evitarlo? ¿Nos quedará sólo la
resignación para aceptarlo? ¿Debemos taparnos los ojos y la razón diciéndonos
que eso sólo son sueños, imaginaciones o tonterías?
Pues
aquí entra en juego la misma técnica, la de la visualización de ese
acontecimiento desgraciado pero que en esta ocasión lo tendremos que imaginar
con una solución positiva de tal forma que, aun siendo conscientes de que eso
va a suceder o puede suceder, nosotros seremos capaces de evitarlo o salir
indemnes de tal situación. Se trata de crear mentalmente la situación inversa
en que nosotros vencemos esa desgracia… y desde luego, y al igual que en el
caso anterior, trabajar de firme en lo que esté en nuestra mano para que eso no
suceda. En realidad, los sueños
premonitorios de situaciones desfavorables son un aviso del subconsciente para
prevenirnos de que eso puede suceder, y lo más probable es que suceda si no
hacemos nada o que se quede en nada si hemos tomado las precauciones y/o las
acciones y medidas pertinentes para evitarlo.
Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
“No son coincidencias”: https://www.amazon.es/dp/B083XVGBHZ
Vicente Fisac es periodista y escritor. Todos sus libros están disponibles en Amazon: https://www.amazon.com/author/fisac
“No son coincidencias”: https://www.amazon.es/dp/B083XVGBHZ


No hay comentarios:
Publicar un comentario