jueves, 31 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (31)

En España "Falcon Crest" se emitía al principio a razón de un episodio semanal por la noche, en horas de máxima audiencia. Posteriormente –sobre todo en las reposiciones que se hicieron de la misma- pasó a emitirse a diario, generalmente después de la hora de comer. La serie contaba con un doblaje excelente, ligeramente castizo (por ejemplo cuando Emma dice: “Passa contigo”) que funcionaba a la perfección.

Gracias a la popularidad que por aquella época alcanzó “El pájaro espino”, al talento de Ken Olin, y al respeto del equipo de guionistas por la religión (los Channing tenían incluso su propio párroco fijo, el padre Bob), la historia del “hijo cura” de Julia Cumson funcionó y se apartó del tópico, ya que éste no llegó a consumar relación sexual alguna aunque se sucediese algún que otro episodio lleno de tentaciones carnales.

Según apuntan algunos cronistas, uno de los motivos que quizás contribuyera a su éxito en España, es que estas eran las únicas familias televisivas de series americanas de la época cuya religión era la católica y como tal se comportaban (los domingos, claro está, porque el resto de la semana...)

La finca utilizada para el rodaje de esta serie se llamaba en realidad “Spring Mountain” y era propiedad de un vinatero llamado Michael Robbins. Estaba situada cerca de St. Elena, muy cerca de San Francisco, en donde se rodaban las escenas de ciudad. Esta mansión se construyó en 1887 y desde entonces apenas ha cambiado. Robbins la compró en 1968 y sus actuales propietarios se mantienen al margen de la popularidad que todavía goza la mansión y sus alrededores.

La extensión real de esta finca es de 110 hectáreas y en una entrevista concedida a la revista española “Hola”, Robbins se quejó de que la serie ofrecía una imagen irreal de los viticultores americanos. La dirección de esta mansión, por si algún día queréis pasar por allí es la siguiente: 2805 Spring Mountain Road, St. Helena, California, 94574. Para llegar a los Spring Mountain Vineyards, en Napa Valley, hay que tomar la autopista 29 norte hacia St. Helena, luego girar a la izquierda, continuar unos tres edificios más y finalmente girar a la derecha por la Spring Mountain Road.

No obstante, los actuales dueños exigen privacidad y respeto. Por otra parte, en la serie se intentó convertir esta casa en cenizas en dos ocasiones, sufrió las consecuencias de un terremoto, albergó a más psicópatas que ningún otro manicomio del mundo... así que tened cuidado si alguna vez vais por allí.

¡Ah! Y por cierto, esta casa familiar estaba decorada por dentro con muebles de Valencia.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (30)

Otro aspecto llamativo de la serie “Falcon Crest” eran los continuos cambios de parentesco entre distintos personajes. Por ejemplo, Richard Channing descubre primero que su madre es la madre de Chase, Jacqueline Perrault, pero más tarde se entera que su verdadera madre es la propia Ángela Channing. También un buen día nos enteramos que Julia tenía ¡un hijo cura! o que Danny, el hijo de Michael Sharp, era en realidad hijo de su acérrimo enemigo Richard Channing.

Lorenzo Lamas, el actor que encarna a Lance Cumson, mujeriego empedernido, vino a España para rodar un anuncio de colchones que se hizo muy popular en aquellos años. Esa popularidad entre las mujeres la aprovecharon los fabricantes del colchón para presentarlos (al actor Lorenzo Lamas y a su marca de colchones) como “el Rey de las camas”. Desde luego que en la serie, Lorenzo Lamas (Lance Cumson) pasó por infinidad de camas.

En la primera temporada la mayoría de los episodios eran “cerrados”, esto es, con un final completo que no se continuaba en el siguiente episodio. Sin embargo en las demás temporadas, cada episodio tenía su continuación en el siguiente.

(Continuará...)

martes, 29 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (29)

Sigamos con las curiosidades de “Falcon Crest”:

En España, Matilde Conesa, celebre ya en la radio por el serial de los años cuarenta "Matilde, Perico y Periquín" puso voz a la mítica Ángela Channing.

El mayordomo de Ángela Channing era un chino llamado Chao Li (al que en España se conoció como Chu Li ó “Chulín”), interpretado por un actor llamado Chao Li Chi. Este personaje se mantuvo las nueve temporadas aunque siempre en un papel secundario.

En el caso de la hija de Chase y Maggie, Vicky, este personaje fue interpretado por dos actrices distintas, Jaime Rose al principio y Diana Sparks más tarde.

Pero ¿qué tienen en común las series “Dallas” y “Falcon Crest”? Bien es cierto que ambas nos mantuvieron paralizados ante la pequeña pantalla atraídos por sibilinas rencillas familiares, pero –curiosamente- ambas series compartieron un mismo modelo de coche: el W107 de Mercedes-Benz. En “Dallas” estaba conducido por Bobby, el hermano de JR, mientras que en “Falcon Crest” estaba conducido por la propia Ángela Channing o por su mayordomo Chao Li Chi. Sin pretenderlo, se consiguió que dicho modelo fuese conocido precisamente como “el Channing”. Más tarde, este mismo modelo de coche hizo algunos cameos en la película “Superdetective en Hollywood”.
(Continuará...)


lunes, 28 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (28)

Una serie de tanta calidad, tanto éxito y tan longeva como “Falcon Crest”, por fuerza había de dar lugar a múltiples anécdotas y hechos curiosos. Veamos algunos de ellos:

La CBS que ya emitía una serie de gran éxito como “Dallas”, creó, a partir de una idea de Earl Hamner, este drama sentimental-económico llamado “Falcon Crest”, situando a sus personajes en una enorme hacienda de terreno vitícola que hacía tan ricos a sus propietarios como lo hacía el petróleo a los protagonistas de “Dallas”.

Jane Wyman, ex esposa del que fuera presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, era la actriz principal sobre la que giraba toda la trama. Wyman, que ya estaba semi-retirada del cine, aceptó el papel protagonista de la malvada Ángela y eso convenció al resto de los actores, como por ejemplo a Robert Foxworth (Chase Gioberti) quien había rechazado tres años antes el papel de J.R. en “Dallas” y suponemos que desde entonces no paraba de darse cabezazos contra la pared viendo el enorme éxito de aquella otra serie rival.

Por su parte, la actriz Susan Sullivan (Maggie) ya había interpretado un papel similar en la segunda parte de la serie “Hombre rico, hombre pobre”.

Anthony Quinn rechazó el papel de Peter Stavros, uno de los maridos de Ángela Channing, y fue el actor César Romero quien lo interpretó con gran éxito y aceptación popular.

Numerosos actores de éxito fueron desfilando por la serie. Podemos citar entre ellos a Mel Ferrer, César Romero, Lana Turner, Cliff Robertson, Gina Lollobrigida, Kim Novak (en un papel con reminiscencias de la película “Vertigo” de Alfred Hitchcock), Rod Taylor, Leslie Caron, Úrsula Andress, Lauren Hutton... Entre dichos actores había muchos cuya fama les precedía gracias a otros éxitos en televisión, tales como Robert Stack (“Los intocables”), John Saxon, Brett Cullen, Morgan Fairchild, Edward Albert, la extravagante cantante Apollonia Kotero (que casi siempre aparecía con lencería negra post-Madonna), etc. También se dio cabida a actores y actrices más conocidos en otros países, como la española Asummpta Serna; la malvada imprescindible de los años ochenta, Sarah Douglas; o la mucho más famosa mundialmente Anne Archer (“Atracción fatal”), así como Celeste Holm (“Eva al desnudo”), Jane Badler (la famosa Diana, de la serie de alienígenas “V”), etc.

Cuentan las malas lenguas que la rivalidad entre Jane Wyman y Lana Turner era antológica, de tal manera que el equipo técnico debía organizar el plan rodaje para grabar las secuencias en las que aparecían juntas… de manera separada.

Jane Wyman, que encarnó a la carismática Ángela Channing, había ganado un Oscar en 1948 por su papel protagonista en “Belinda”. En la novena y última temporada su delicado estado de salud hizo que apareciese muy poco, aunque pudo participar en algunos episodios, entre ellos, el último de la serie. Wyman murió el 10 de septiembre de 2007 a los 90 años de edad.

(Continuará...)

domingo, 27 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (27)

Cada final de temporada ofrece al espectador un auténtico shock, un espectáculo que dejará en lo más alto el interés por ver cómo continúa la historia en la temporada siguiente. Habrá terremotos, incendios, grandes accidentes... y en esta primera temporada, sin llegar a esos excesos, nos encontramos con el veredicto de un juicio en que se dirime la muerte sospechosa de Jason y lo que a tales efectos dicta el testamento, lo cual supone para Ángela perder todo Falcon Crest. Sin embargo, en el último instante, los guionistas nos sorprenden con un giro inesperado: Chase le dice a Ángela que toda esa búsqueda de la verdad para saber cómo murió su padre, en realidad no la ha hecho por ambición sino por justicia, que él sólo ha querido saber la verdad no quedarse con todo Falcon Crest, así que le ofrece a Ángela que las cosas sigan como cuando vivía Jason; es decir, con un 50 por ciento de Falcon Crest cada uno. En definitiva, no quiere el 50 por ciento de Ángela, solo el 50 por ciento de su padre.

Ángela queda sorprendida ante esta propuesta y hace grandes esfuerzos por no soltar carcajadas de satisfacción, pensando para sus adentros lo tonto que es su sobrino Chase. Así, con una sonrisa contenida y mirando a la cámara cuando Chase se ha ido, dice en voz alta: “Cree que ha ganado”, y es que si Chase se creía que había ganado (hacer que brillara la verdad y la justicia), estaba muy equivocado; la guerra no había hecho mas que empezar.

Con esta frase lapidaria termina esta primera temporada y nos deja a todos con la intriga por saber cómo será esa nueva relación entre las dos familias, ahora que cada uno de ellos posee el 50 por ciento de la misma heredad. Estarán condenados a trabajar juntos –a pesar de su enemistad manifiesta y puntos de vista contrapuestos- para hacer que Falcon Crest siga creciendo y haciéndose cada vez más grande. La lucha de poder está servida.

(Continuará...)

sábado, 26 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (26)

No sólo en el ámbito familiar son aplicables estas enseñanzas, sino también en todos los demás ámbitos como, por ejemplo, el empresarial. El ejemplo que ofrezca un jefe será determinante para que sus empleados lo imiten... para lo bueno y para lo malo; así que mejor que sea para lo bueno. ¿No crees?

En esta primera temporada de Falcon Crest que –todo hay que decirlo- no fue la mejor, se marca una tendencia que irá perfeccionándose en las sucesivas temporadas, alcanzado sus momentos álgidos conforme avanza la historia y debilitándose y perdiendo interés y atractivo en sus etapas finales. Pero en esta primera temporada ya fueron capaces de lanzar suficientes dardos a nuestra conciencia.

En esta primera temporada se descubre que Emma mató de forma accidental (trató de separarlo en una pelea y este cayó por las escaleras) a su tío Jason, al que adoraba, pero la posibilidad de una muerte accidental y sospechosa estaba prevista en el testamento y traía como consecuencia que Falcon Crest debía pasar –de ser así- a los herederos del hermano fallecido; es decir, pasar de ser una propiedad al 50 por ciento entre Ángela y Jason, a ser una propiedad cien por cien propiedad del hijo de Jason: Chase. Eso significaría que Ángela perdería todo Falcon Crest, todo por lo que había luchado. Lógicamente su hija Emma ha estado debatiéndose todo el tiempo entre el deber de revelar la verdad de lo sucedido (arruinando a su madre) o seguir callando el secreto. Finalmente, Douglas habla con su hija Emma y la anima a que diga la verdad ya que el callarlo solo le ocasiona angustia y problemas de conciencia a sí misma; decir la verdad la haría libre: “Eso es la verdad: no esconderse del mundo” (1x17), sentencia Douglas.

Emma decide confesar la verdad, aun cuando la tensión del momento provoca que el propio Douglas sufra un ataque al corazón y muera; pero precisamente ahora más que nunca se siente en la obligación de hacer lo que su padre le había pedido que hiciera. De esta forma, confiesa la realidad de los hechos.

(Continuará...)

viernes, 25 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (25)

No soy yo quien habla (escribe). Son los protagonistas de Falcon Crest los que nos hablan y yo simplemente me limito a traer aquí sus frases y las reflexiones que estas despiertan en mí. Y como decía en el prólogo, esas frases van calando en el subconsciente porque no se nos dan como órdenes; simplemente son algo que se nos muestra en un envoltorio atractivo para que les prestemos atención y de esta manera despierten nuestra conciencia. Esa sutilidad es fundamental a la hora de aconsejar a los demás, algo a lo que todos los humanos somos muy dados. Lo que dice Vicky a su madre, tras una regañina de esta, es la misma frase que todos los jóvenes han soltado más de una vez en situaciones similares: “¿Por qué será que tus consejos me parecen siempre órdenes?” (1x16).

Los consejos son algo que siempre damos de forma exageradamente generosa aunque no nos los pidan. Son como una prolongación de nuestro ego. Nos tomamos como ejemplo, como el centro del universo alrededor del cual debe girar todo lo demás. Cuando damos los consejos de esta forma, pasa lo que dice Vicky, son como órdenes, y las órdenes nunca son bien aceptadas porque a todos nos gusta ser dueños y decisores de nuestro propio destino.  Algunas personas piensan que más que dar consejo-órdenes, es mejor “sugerir”, pero esto tampoco funciona porque esas sugerencias son órdenes con un disfraz tan mal puesto que se las distingue a la legua. ¿Cómo darlos entonces? Pue, curiosamente, la solución también está en Falcon Crest; y es Cole, el hermano de Vicky, quien nos aporta la luz necesaria en el siguiente episodio cuando dice: “Son los hechos los que cuentan, no las palabras” (1x17).

Esa es la clave: basta ya de palabras, que las palabras son solo eso, viento; lo que cuenta son los hechos, las cosas tangibles, los ejemplos prácticos. Si queremos que nuestros hijos se comporten de una forma determinada, las palabras sirven de poco, como tampoco las órdenes, ni las sugerencias o los consejos; lo que más y mejor pude influir en ellos es el ejemplo que vean en nosotros. Y para esto no tenemos que decirles nada, simplemente actuar nosotros y dejar que ellos lo vean. Con eso es suficiente.

(Continuará...)

jueves, 24 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (24)

En el antepenúltimo episodio se produce la boda (impulsada por Ángela como un negocio para unir sus viñedos a los segundos mayores del valle) entre Lance Cumson (que finalmente accede a las presiones de su abuela aunque él no desea la boda) y Melissa Agretti. Dicho episodio termina con la conversación entre ambos mientras parten la tarta de boda.
“- Estoy embarazada –le suelta la promiscua Melissa.
- Pero no de mi –responde Lance.
- Ahora sí –sentencia ella, mientras se congela la imagen final de esta escena pillando a Lance con la boca llena de tarta... y de asombro” (1x16).

Estos diálogos agudos salpican con su humor chispeante todos los capítulos y hacen de esta serie un punto y aparte respecto a todo lo que por aquella época se ofrecía en televisión. Por lo que se refiere a este diálogo en concreto, nos hace pensar en cómo no caemos muchas veces en la cuenta de las consecuencias que tienen nuestros actos. Lance se casa (obligado por su abuela) con Melissa y ella, en venganza le anuncia ese mismo día que está embarazada de otro. Lance cree que “como es de otro” él no tiene ninguna responsabilidad al respecto, pero cae tarde en la cuenta de que ahora él es el “padre” oficial de ese niño, toda vez que su abuela estará encantada de tener otro posible heredero y lo apoyará. Pues eso, antes de tomar una decisión importante, piensa bien en las consecuencias que de ello se pueden derivar.

(Continuará...)

miércoles, 23 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (23)

Ángela -sobre todo ella, aunque también el resto de los personajes principales- nos tienen acostumbrados a una serie de frases geniales. En este caso concreto nos aporta un punto de vista de una riqueza extraordinaria y que debería servirnos en muchas ocasiones a lo largo de nuestra vida: considerar los reveses no como una fatalidad ante la cual podemos quejarnos, sino todo lo contrario, una oportunidad de aprendizaje. Y la verdad es que cuando vamos con la mente abierta, predispuesta en sentido positivo, cualquier experiencia nos puede enriquecer y aportar conocimiento. Hasta en el trabajo más sencillo o en la repetición de tareas cotidianas, o en el retorno a hacer algo que dábamos por sabido... en todas las ocasiones podemos aprender algo nuevo si estamos dispuestos a ello y ponemos los cinco sentidos en estado de alerta para captarlo. Es como escuchar una misma canción una y otra vez; si cada vez que la escuchamos vamos centrando el oído en un instrumento concreto, nos daremos cuenta que somos capaces de distinguir unas notas del piano, o del bajo, o de la guitarra, etc., que antes habían pasado desapercibidas para nosotros cuando nuestro oído, simplemente, se hacía receptor del todo. En resumen: siempre podemos aprender, podemos aprender de todo, y podemos aprender algo de todas las personas aunque a muchas de ellas las tengamos en un escalón inferior de valoración.

(Continuará...)

martes, 22 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (22)

Siempre queremos ganar y sabemos que esto no es posible, al menos de una forma honesta. No es así en el caso de Ángela, experta en manipulación, para quien “el mejor modo de estar con el ganador es estar en ambos lados” (1x13). Hay que reconocer que su propuesta es muy práctica, pero de ética tiene poco. No obstante nos llama la atención sobre este punto el hecho de que, con demasiada frecuencia, está presente en el mundo de la política y también en otros ámbitos, sobre todo entre la cohorte de aduladores que siempre acompaña a los dirigentes. Ángela es, en este caso, el modelo perfecto de lo que no debemos hacer. Hay que ser consecuentes con uno mismo, tomar partido por aquello que creamos correcto y después, asumir las consecuencias y aceptar lo que haya de venir.

De liderazgo también se habla en Falcon Crest y el liderazgo es algo que se estudia en todas las escuelas de negocio al igual que, en todas las empresas que se tilden de importantes, se organizan cursos de formación dedicados al liderazgo y la dirección de equipos. Pues bien, sobre este tema, Douglas Channing tiene algo que decir y así se lo hace saber a su nieto Lance. Este último, cansado del autoritarismo de su abuela, decide escapar de su férreo control y ponerse a trabajar en el periódico de su abuelo. Pero Lance es un “niño bien”, acostumbrado a satisfacer todos sus caprichos y hacer su santa voluntad, y le cuesta aceptar de buen grado el trabajo duro y las órdenes de sus superiores. Es entonces, cuando su abuelo, Douglas, le dice: “Cuando trabajas con un grupo de hombres, si no consigues su respeto no tienes nada; nunca podrás guiarlos, nunca tendrás su lealtad” (1x14).

No está mal este curso completo de liderazgo en cinco segundos: conseguir el respeto. Pero la clave no está en la palabra “respeto” como pudiera parecer a primera vista, sino en la palabra “conseguir”. Es decir, el respeto no es algo que nos lo otorgue graciosamente nuestra posición social o profesional, el respeto es algo que hay que trabajarlo y en lo que debemos esforzarnos por conseguirlo. Por esto, cuando se trabaja en equipo, debemos tenerlo muy presente y esforzarnos en conseguir el respeto de todos los demás miembros. ¿Y cómo se consigue? Es difícil resumirlo, pero si trabajas con humildad, si pones empeño en hacerlo bien, en aprender, en aceptar las directrices de quienes saben más que tú de eso... entones estarás en el camino correcto. Por resumirlo más aún: humildad y actitud abierta.

Lógicamente, aquella aventura en el periódico no dura mucho y Lance vuelve a los brazos de su abuela, pero claro, esta no puede perdonar esa insurrección y lo castiga. Cuando él le pregunta que a cuento de qué viene ese castigo (creía que con un simple pedir perdón era suficiente), su abuela le da una nueva lección: “No lo consideres un castigo, sino una experiencia de aprendizaje” (1x15).

(Continuará...)

lunes, 21 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (21)

Aunque parezca un contrasentido tenemos que aprender a convivir con la muerte porque la misma siempre está presente a nuestro alrededor y algún día nos pondrá a nosotros como protagonistas. Hasta entonces, asistiremos, como los protagonistas de Falcon Crest a más de un entierro y, en escenarios como esos, la serie tiene también algo que aportarnos. Ha muerto un Supervisor del Condado y toda la familia acude a la iglesia para asistir al funeral. Allí están los dos hijos de Chase. Vicky, emocionada por la palabras que el reverendo está pronunciando, le dice a su hermano: “Debe haber sido un gran hombre. Todos decían cosas muy bonitas de él” (1x13). Cole, se da la vuelta, y responde a su hermana: “Me imagino que para eso son los entierros” (1x13).

Buena reflexión. ¿Son para eso los entierros? Desde luego; aunque resulta que a pesar de ser el muerto el protagonista, este ya no se encuentra allí (sólo está su cuerpo) para escuchar aquellas palabras. ¿De qué sirve entonces un bonito funeral? Mas bien parece que estos fuesen ceremonias de consolación para los vivos, un poco de autocompasión y de acallar nuestras conciencias. Curiosamente, cada vez que muere un ser cercano, no solo un familiar sino también algún amigo o simplemente conocido, todos nos ponemos a pensar en lo que podíamos haber hecho cuando este aún vivía, en qué podríamos haberle ayudado... pero ya es tarde, el remordimiento aviva en nuestra conciencia... así que la opción que se elige es hablar bien de él, dedicarle flores, oraciones y elogios para compensar todo aquello que no fuimos capaces de hacer con él o ella cuando estaba en vida. Si lo piensas bien te darás cuenta que esto es cierto, que –como dice Cole- para esto son los entierros. Ahora bien, ¿estamos de acuerdo o deberían ser para otra cosa? Ojalá que cuando asistamos al próximo entierro y nos pongamos a repasar cómo fue nuestra relación con el difunto no encontremos nada que nos haya quedado por hacer, que no tengamos ningún asunto pendiente con él y podamos, simplemente, dedicarle una oración y un buen recuerdo como colofón a una relación que dio de si lo que tenía que dar; ni más ni menos.

(Continuará...)

domingo, 20 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (20)

En la vida hay que ser valientes, afrontar las cosas tal como nos vienen y no esconder nunca la cabeza cual avestruces. Así se lo hace saber Jacqueline, la madre de Chase, a su nieta Vicky: “No eres cobarde. Quizás no te gusten las cosas como están, pero creo que prefieres cambiarlas a huir” (1x12).


Desde luego, la huida es la peor de las opciones, al menos desde un punto de vista de satisfacción personal. Hay que afrontar las adversidades, luchar por superarlas, luchar por cambiar aquello que no nos gusta... y si luego no lo logramos, aplicar un poco de razón y tratar de amoldarnos al nuevo escenario; al menos tendremos la satisfacción interior de haberlo intentado. Eso es lo que siempre debemos hacer, para que podamos decirnos que al menos lo hemos intentado y estar en paz con nosotros mismos.
(Continuará...)

sábado, 19 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (19)

Falcon Crest es una serie de la década de los 80 y sin embargo sus enseñanzas no pueden estar más de actualidad en la España y la Europa de la crisis económica de la segunda década de este siglo. El gobierno deshumanizado de las empresas y organizaciones está hoy en día más de actualidad que nunca, para desgracia del género humano. Si hace poco decía que hay muchos empleados como Lance, ahora debo decir que también hay muchos directivos como Ángela... aunque a fuer de ser sincero e imparcial, debo matizar que Ángela tiene más humanidad de la que muestran los empresarios y políticos actuales. Prefiero una y mil veces a una Ángela que a uno cualquiera de nuestros empresarios o políticos (salvo honrosas y escasísimas excepciones) porque Ángela siempre va de frente, sabes a lo que atenerte con ella, mientras que estos otros que nos rodean son falsos y traicioneros.

Ahora bien, la lucha entre la razón y los sentimientos siempre está presente en cada uno de nosotros. ¿Quién vence? En el caso de Chase vence su emotividad mientras que en el caso de Ángela vence su razón, aunque esto no quiere decir que no albergue sentimientos en su interior sino que estos quedan supeditados al dominio absoluto de la razón y sus intereses... Esto no es nuevo sino algo compartido por tantas y tantas personas como vemos a nuestro alrededor... y quizás también por nosotros mismos, al menos algunas veces. Así se lo hace saber Ángela a Chase: “Creí que eras un hombre sensato, lo bastante inteligente para saber cuando hay que dejarlo. No obstante, eres emotivo” (1x12).

Y ¿en qué se traduce esto en la práctica? Queda claro que para Ángela ser emotivo es un lastre para el éxito en la vida y en los negocios. La razón aprovecha las debilidades de los sentimientos para atacarles y herirles allí donde más les duele y de esta manera lograr sus objetivos. La razón siempre suele vencer a la emotividad, mas sin embargo me pregunto a la luz de estas frases: ¿Vale la pena un triunfo así? Definitivamente me quedo con la emotividad aunque poniéndole a esta unas pequeñas bridas de razón que permitan conducirla dócilmente por el camino que nosotros hemos elegido.
(Continuará...)

viernes, 18 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (18)

Porque la falta de moralidad de Ángela queda bien patente cuando Lance le dice a su abuela que se ha enamorado de una chica (preciosa, por cierto, pero de clase baja) y que quiere casarse con ella. Ante el “¿por qué no puedo?” de Lance, Ángela se lo deja bien claro: “Yo no te he dicho que no puedas quererla, sólo que no puedes casarte con ella” (1x11).

Es evidente que a la dueña de Falcon Crest le importa un bledo todo lo que sea ajeno a sus propios intereses, y no porque no le caiga bien la última novia de Lance (en realidad no le cae ni bien ni mal esa chica), sino porque para ella todo en esta vida es un negocio y quiere que la boda de su nieto sea un negocio, es decir, casarlo con la heredera de los segundos viñedos en importancia del valle y así, juntos, ser más poderosos aún.

Es posible que en nuestra vida habitual no nos veamos en situaciones tan extremas como estas, pero sí que habremos vivido y viviremos otras en las que pensaremos en lo que vamos a hacer o podemos hacer viéndolo como un negocio, es decir, algo de lo que podemos sacar provecho, en vez de afrontarlo como un asunto de personas. Esto es habitual en todas las empresas, en las que los empleados no son personas sino números. “Hay que reducir el número de empleados” se dicen los directivos, y cogen papel y lápiz y dan la orden para que despidan a tantos. Sólo ven que antes había 170 trabajadores –por ejemplo- y con esa medida ahorrarán dinero al bajar la “fuerza laboral” (eufemismo para no reconocer que son “personas”) a 120 trabajadores (a los que exigirán que rindan el doble, cobrando lo mismo, si es que no quieren seguir el mismo camino que los despedidos). Esos directivos no ven seres humanos, ni dramas personales, sólo ven números y se ven a sí mismos saliendo a flote de una situación difícil y vanagloriándose de haberla resuelto “satisfactoriamente” (para ellos mismos, claro).
(Continuará...)

jueves, 17 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (17)

Hay ocasiones, como esta en concreto, en que me hubiera gustado que los mensajes ocultos de Falcon Crest hubieran sido más explícitos para que llegaran claramente a todo el mundo... aunque quizás no hubieran calado tanto porque el ser humano, al reconocer la razón de una reprimenda cierra su mente y su capacidad de razonamiento para inmunizarse frente a ella. La autocomplacencia es un perfecto anestésico de nuestra razón.

El episodio 11 de esta primera temporada es, a mi juicio, el mejor de la misma, y está plagado no solo de acontecimientos interesantes, sino también de numerosas frases dignas de ser resaltadas aun cuando aquí solo traigamos una pequeña muestra de ellas. En concreto me refiero ahora a una persona (personaje totalmente secundario) que está en una silla de ruedas a causa de un accidente sucedido hace ya muchos años. Sobre esta inválida, Julia nos recuerda lo que piensa Ángela al respecto: “Ángela dice que está ahí para recordarnos lo afortunados que somos... aunque seamos inválidos en otro sentido” (1x11).

El añadido es de Julia, obviamente, y también tiene su buena parte de “miga”. En primer lugar, Ángela nos da un interesante ángulo de visión sobre las desgracias que ocurren a nuestro alrededor (da igual que sean de seres cercanos o de ciudadanos de cualquier país): esas desgracias están ahí para recordarnos lo afortunados que somos. Es una buena reflexión que debe servir de estímulo para que aprendamos a conformarnos y contentarnos con lo que tenemos. Con demasiada frecuencia nos quejamos (sea de forma verbal o de pensamiento) de cómo nos van las cosas, de que nos falta tal o cual cosa o nos hemos quedado sin algo que nos gustaba o deseábamos, o... Pero ¿se nos ha ocurrido compararnos con esas otras personas mucho más desgraciadas que nosotros? Cualquier persona que viva en Europa y se queje, debería pensar cómo sería su vida en muchos países africanos, por poner un ejemplo. Parece mentira, como en tantas otras ocasiones, que sea una persona (bueno, un personaje de ficción) como Ángela, quien nos haga reflexionar y nos de lecciones de moralidad, pero así es y esto constituye otro de los indudables atractivos de esta magnífica serie.
(Continuará...)

miércoles, 16 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (16)

No sin cierto sentido del humor, del que se hace gala con frecuencia, Lance reconoce ante uno de sus múltiples ligues cuál es su verdadera profesión: “Tengo una carrera... que consiste en decir sí a mi abuela” (1x11).

Con esa frase retrata a miles y miles de empleados, pelotas, aduladores, cuyo principal objetivo es ganarse el aprecio del jefe para lo cual nunca hay que llevarle la contraria. Sin duda son conscientes que ese peloteo constante sobre el jefe hace que este se crea que es el mejor del mundo y, al sentirse complacido, se siente agradecido ante esos empleados mientras mira con recelo a aquellos otros que le discuten alguna decisión. ¡Dios mío! ¡A veces me asusto al pensar en la enorme cantidad de empleados como Lance que hay en las empresas y en las organizaciones! Y lo peor de todo es que a base de “dorar la píldora” al jefe, este se cree que es el mejor y –como no lo es- comete y vuelve a cometer errores que perjudican gravemente a la empresa y a los empleados... y después, como hay que rectificar y subsanar esos errores y/o esas pérdidas, la solución es muy sencilla: despedir trabajadores (a los críticos, por supuesto, no a los pelotas).
(Continuará...)

martes, 15 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (15)

Por otra parte, las luchas y las intrigas en Falcon Crest se suceden movidas por la codicia... el dinero y el poder siempre por encima de todo y de todos. Emma, que a pesar de sus desvaríos psíquicos tiene con frecuencia momentos de clara lucidez, se lo reprocha a su madre: “Tú amas el lugar, no a las personas” (1x10).

Y como siempre, Ángela da carpetazo a un asunto y pasa al siguiente porque la marcha del negocio no admite distracciones ni pérdidas de tiempo. Así es como ella lo ve: “Eso pertenece al pasado. Vamos a pensar en el futuro” (1x10).

El pasado, pasó; ya es historia y no podemos moverlo. ¿Para qué perder tiempo y energías en removerlo, en volver una y otra vez sobre lo mismo? Lo que hagamos hoy es la preparación del futuro y por consiguiente hay que mirar siempre hacia adelante. Ese “mirar adelante” resulta muy útil en ese camino de lucha que es la vida. A cada paso encontramos problemas, dificultades, también alegrías, pero en definitiva, no podemos quedarnos rezagados ni por unos ni por otras, hay que seguir adelante.
(Continuará...)

lunes, 14 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (14)

En muchas sociedades que se llaman a sí mismas “avanzadas”, el matar a un ser humano que aún no ha nacido constituye una práctica legal y mucha gente la ve “normal”. En otros países avanzados, como el mismo Estados Unidos, la pena de muerte está implantada con normalidad en muchos Estados. Aquí sin embargo, podéis ver cómo para una experta en aplastar a sus enemigos, la vida de un inocente es sagrada y ni por lo más remoto acepta que se atente contra ella.

Podemos entender cuales son los motivos de Lance; es más, él mismo los reconoce públicamente: “¿No lo entiendes? Un nieto más es otro heredero” (1x10). En definitiva: es el dinero. Para Lance, que haya otro nieto significa repartir la herencia o competir por ella, o sea, la posibilidad de conseguir menos dinero y menos poder. Tanto llega a anestesiar las conciencias el dinero...
(Continuará...)

domingo, 13 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (13)

En la serie Falcon Crest los acontecimientos se suceden a velocidad de vértigo al tiempo que se van incorporando más y más protagonistas. Hay muchas muertes y también algunos nacimientos. El tema de la vida se aborda con frecuencia y, por más que esta sea una serie de entretenimiento y “aparentemente” superficial, los valores profundos y esenciales del ser humano siempre están presentes.

En un episodio, Emma, la hija de Ángela, se queda embarazada del hombre al que amaba, el cual había muerto en un accidente. Cuando confiesa esta situación a su madre, en presencia de su hermana Julia y del hijo de esta, Lance, es este último quien primero reacciona y le dice: “Conozco un médico que podría ocuparse del asunto” (1x10). Ese “asunto” es un nuevo ser vivo e indefenso, y ese “ocuparse de” es un aborto. Pero, apenas sin tiempo para terminar la frase, le corta de forma tajante e imperiosa la propia Ángela: “¡Eso jamás!” (1x10).

Esa defensa de la vida de un hijo no deseado (bueno, deseado por Emma pero no deseado por nadie más en su familia) podría entenderse en cualquier otra persona; sin embargo alguien como Ángela, experta en sobornos, perjurios, traiciones, engaños... se muestra partidaria de la defensa de la vida de cualquier ser. Y no nos referimos solo a este caso, porque en otras ocasiones cuando alguien le propone “quitar de en medio” a un rival, dando por sentado que se trata de matarlo, ella siempre se opone; acepta y desea que se arruine y desprestigie a sus opositores, pero nunca desea la muerte de nadie.
(Continuará...)

sábado, 12 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (12)

La familia es el germen de la sociedad, aunque –como dice Julia- depende de qué familia se trate. La suya, desde luego, no es nada recomendable. Por lo que se refiere a la familia de Chase y Maggie, las relaciones son mejores, aunque tampoco perfectas. Vicky, la hija contestataria, la que peor se adapta a aquél ambiente rural, siempre está dando quebraderos de cabeza a sus padres. Tras uno de estos, y tras la consiguiente regañina, es ella –la causante- quien se siente ofendida y espeta a sus padres: “¿No confiáis en mi?” (1x09). Su madre responde, acertadamente: “La confianza ha de ser mutua” (1x09).

La respuesta de Maggie deberían tenerla presentes todos aquellos que son conscientes de haberse saltado las normas o no haber actuado como se esperaba de ellos (bien sea en el ámbito familiar o en el profesional). Pedimos a los demás que confíen en nosotros, pero ¿respondemos a esa confianza? La confianza hay que ganársela y si queremos que confíen en nosotros también nosotros tenemos que confiar en los demás. Si un hijo no dice nada a sus padres pero exige que tengan confianza en él, ¿por qué no tiene él confianza en sus padres y les cuenta lo que va a hacer? Y entre jefes y empleados ¿por qué no puede existir igualmente esa confianza mutua? Un jefe debe “dejar hacer”, más aún: incentivar la iniciativa. Y un empleado que haga fruto de esa iniciativa debe tener la suficiente confianza en su jefe para irle informando de los pasos que va tomando. Cuando las cosas se hacen así, tanto a nivel familiar como empresarial, las cosas van mejor y todos nos sentimos más satisfechos.
(Continuará...)

viernes, 11 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (11)

La vida es un largo camino de lucha, pero a veces confundimos cuál es nuestro verdadero objetivo. En el episodio octavo, Douglas Channing habla con su ex esposa Ángela, con quien le une –no obstante- una buena amistad.
“- Alguien me advirtió una vez que no debería luchar tanto por lo que deseaba, porque podía llegar a obtenerlo –dice Douglas.
- Y así fue –responde Ángela, recordando la gran empresa que este ha levantado.
- Ahora el imperio es mío... y todo lo que quería eras tú –reconoce, lamentándose, Douglas” (1x08).

Vayamos por partes, porque la primera frase puede parecer confusa: no luchar tanto por lo que queremos conseguir porque entonces es posible que lo consigamos. ¿Un contrasentido? No. Una lucidez total. ¿No os suena eso de “la meta es el propio camino”? Pues de eso se trata. Hay que luchar por aquello que perseguimos, desde luego, pero siendo conscientes que lo más importante no es conseguirlo sino el hecho de trabajar, esforzarnos y mejorarnos a nosotros mismos en esa lucha. La meta no es el objetivo; el verdadero objetivo es nuestra mejora y evolución personal a través de la lucha en el camino por conseguirlo.

Douglas se arrepiente de no haber tenido las ideas claras. Quería ser dueño de un periódico importante... y lo consiguió, pero a costa de dejar lo que más quería, a su mujer. La verdad es que aquí la cosa fue recíproca: ni él quiso renunciar al periódico ni ella quiso renunciar a Falcon Crest; sin embargo Douglas siempre estuvo dispuesto a tomarse unos días de descanso y salir de viaje con ella, a hacer una pausa en sus obligaciones profesionales para dedicárselo a ella. No fue así en el caso de Ángela para quien el cien por cien de su tiempo siempre ha sido “su” tierra.

Pero ni en uno ni en otro caso, la consecución del objetivo por el que tanto lucharon, les llenó de felicidad. Douglas dirigía un gran periódico pero no tenía a su lado a su gran amor. Ángela tenía su imperio vinícola, pero sabía que nadie la amaba porque los sentimientos que profesaba la gente hacia ella eran de respeto, temor, odio, rencor, interés... nunca amor sincero. Así las cosas, ¿de verdad vale la pena vivir? Sobre todo si eres tú mismo quien se lo ha buscado.
(Continuará...)

jueves, 10 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (10)

En otro episodio, a la hija de Maggie no le sienta nada bien la sospecha de que su madre se haya podido quedar embarazada (finalmente resulta ser tan solo una falsa alarma) porque eso supondría que tendría un rival más a la hora de acaparar la atención de sus padres. A su marido, Chase, un nuevo hijo sólo supondría más trabajo, más gastos, más tiempo que dedicarle a él y por consiguiente menos tiempo para sí mismo. En cambio Cole, “el buen hijo”, nos deja a todos embobados cuando-con sencillez y amor- le dice a su madre: “Sólo quería decirte que si tú lo deseas, pues yo también” (1x07).

Ese es, ese debe ser, el espíritu que nos anime siempre a lo largo de nuestra vida: pensar en los demás, en lo que quieren los demás, no en nosotros mismos. No sabemos si a Cole le apetecía en el fondo tener o no un hermanito tardío, pero por encima de todo sobresale el amor a su madre y si ella va a ser feliz con la nueva situación, él se sentirá igualmente feliz porque su felicidad pasa por la felicidad de su propia madre. Cuando se quiere de verdad a alguien, cuando el amor sale de nosotros en vez de quedarse en el espejo donde nos reflejamos nosotros mismos, deseamos la felicidad de la otra persona más que la nuestra, y ese deseo se transforma automáticamente y por arte de magia, en nuestra propia felicidad.
(Continuará...)

miércoles, 9 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (9)

En el caso de Lance, el propio Chase advierte una gran diferencia y así se lo hace saber: “Lance, eres distinto cuando no estás junto a ella”, le dice (1x06). Certera frase, aplicable tanto al dominio absorbente que pretendemos ejercer sobre los demás y especialmente sobre nuestros hijos, pero también aplicable a las relaciones con los demás y cómo dichas relaciones influyen en nuestro comportamiento. Como dice el refrán, “dime con quién andas y te diré quién eres”, si uno va con malas compañías acabará contagiándose de esas malas actitudes, y viceversa. Entonces ¿por qué no elegir buenas compañías? Si un estudiante se busca amigos estudiosos, aprenderá más y sacará mejores notas que si se junta con los vagos de la clase. Seamos prácticos, pues. Como nos decían anteriormente, y aunque sólo sea por egoísmo, que este sea un “egoísmo generoso”, un egoísmo que nos beneficie, sí, pero después de haber beneficiado a los demás. Aunque sólo sea, pues, por egoísmo, deberíamos ser más generosos; por lo menos con nuestros seres queridos.
(Continuará...)

martes, 8 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (8)

¡Cuántas enseñanzas sobre las relaciones humanas se obtienen de forma inconsciente en esta serie! En uno de los episodios, Lance, el nieto de Ángela, sale de excursión con Chase y su hijo Cole. Por la noche, cuando acampan y conversan a la luz de una hoguera, se sinceran. “Siempre me ha dicho (Ángela) que deberé arreglármelas solo. No puedo vivir la vida como los demás; debo ser capaz de emitir juicios sin estar influido por nada ni por nadie”, confiesa Lance (1x06).

¿Por qué tratamos de moldear a los demás para que sean como a nosotros nos gustaría que fuesen? Eso es lo que hace Ángela, moldear a Lance para que sea como ella misma y sepa llevar el negocio con igual conocimiento, energía y falta de escrúpulos que ella. No basta con replicar que nuestra intención es buena. Queremos que nuestros hijos sean como nosotros o como a nosotros nos hubiera gustado llegar a ser, pero ¿es eso lo que les gusta a ellos? ¿Se lo hemos preguntado? ¿Atendemos sus razones? ¿Analizamos si están o no capacitados para ello? Es difícil esta lucha, porque normalmente lo hacemos con nuestra mejor intención, tirando de nuestra experiencia, pero no nos damos cuenta que todos los seres humanos somos distintos y cada uno debe labrarse su propio camino. Podemos y debemos ayudarles en su formación, orientarles... pero nunca imponer; y por supuesto siempre escuchar y atender sus razones.
(Continuará...)

lunes, 7 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (7)

En general, la lógica, la racionalidad, el pragmatismo (forma cursi de decir “ser práctico”) esta presente en casi todos los personajes de la serie. Y ese sentido práctico de la vida puede resultar interesante en muchas ocasiones. Veamos si no, el diálogo que entablan Ángela y su sobrino Lance en el funeral por el hermano de Ángela, Jason Gioberti.
“- Lo echaré de menos –le dice Ángela a Lance.
- Pero tú le odiabas.
- Sólo sus puntos de vista –le aclara Ángela” (1x06).

En efecto, a la hora de defender su propiedad, Ángela es despiadada, pero con todo, mantiene siempre la calma. Puede sentir ira, pero esa ira jamás nubla su razón. Está claro que es capaz de cualquier cosa (legal o ilegal, moral o amoral) por defender sus tierras, pero en sus juicios, en sus razonamientos, siempre es imparcial. Por eso, cuando dice que “echará de menos” al hermano al que odiaba, lo dice sinceramente porque como apunta después, no le odiaba a él sino a “sus puntos de vista” sobre el negocio del vino. Ella siempre se ha sentido la más capacitada para llevarlo y, por consiguiente, quiere que se haga siempre su voluntad; por lo tanto cualquier opinión divergente o contrapuesta es un atentado contra lo que ella más quiere: sus viñedos.

Pero llevando esto al terreno de nuestra vida cotidiana nos damos cuenta de la importancia que tiene. A todos nos convendría ser más imparciales en nuestros juicios y saber distinguir aquello que nos molesta de una persona sin extenderlo a la totalidad. “Fulanito me cae mal, menganito es un tal”, decimos muchas veces, pero ¿es eso lo que sentimos de verdad? ¿No nos estamos engañando a nosotros mismos y emponzoñando una relación? Si lo analizamos con detenimiento probablemente nos demos cuenta que no son Fulanito o Menganito quienes nos caen mal, sino solo algo en concreto que estos hacen o dicen; algo que estos dejan de hacer o de decir. Cuando una adversidad se fragmenta en pequeños pedazos y se analizan uno por uno, aisladamente, esa adversidad deja de parecer tan grande porque ya no es la totalidad la que nos amenaza sino una parte mucho más pequeña y por consiguiente más soportable y manejable.
(Continuará...)

domingo, 6 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (6)

En esta historia, Chase accede finalmente al ofrecimiento de su esposa y Maggie comienza a trabajar de reportera, precisamente en el periódico The Globe, de San Francisco, que dirige Douglas Chaning, el marido de Ángela. Pero no era todo como tal como Maggie lo había soñado: el trabajo es absorbente y pasa demasiado tiempo fuera de casa. Uno de esos días, Douglas, siempre cercano y receptivo, se interesa por ella y la escucha. “No soy sensiblera,-le dice Maggie- pero echo de menos a mi familia. Tengo un equilibrio entre todas las cosas que hago”. Douglas le responde: “Si Ángela hubiese pensado así, aún estaríamos juntos” (1x05).

Bueno, Maggie lo ha intentado, pero al final se da cuenta que debe elegir entre familia o trabajo y, ante tal tesitura, le comunica a su jefe que elige la familia. Pero, para su sorpresa, Douglas la entiende y reconoce que si Ángela hubiese renunciado a Falcon Crest (en realidad a dedicarle el 100% de su tiempo) aún seguirían juntos; no obstante, Douglas sí tiene corazón y es comprensivo, y decide darle a Maggie un trabajo de reportera en un periódico local, de tal forma que no se vea obligada a pasar tanto tiempo fuera de su casa. Como veis, una decisión que descubre cómo siempre puede existir una “tercera vía”, cómo podemos encontrar caminos alternativos que nos permitan conjugar el deseo de realización profesional con la disponibilidad de tiempo para tener también vida privada.
(Continuará...)

sábado, 5 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (5)

Frases o diálogos como estos se van incluyendo en casi todos los capítulos, mezclados con el devenir propio de la serie, de tal forma que calan en nuestro subconsciente sin que nos demos cuenta. Además, las gotas de humor salpican en cada capítulo todas las acciones, de tal forma que, aunque estemos asistiendo a luchas de ambición y poder, traiciones, delitos, maldades, etc., nos damos cuenta que se trata de una ficción, de algo más simbólico que real, y la sonrisa asoma recurrentemente a nuestros labios en cada episodio.

Como ejemplo de lo anterior, este diálogo entre Ángela y su nieto Lance:
“- ¿Querías verme, abuela? –la saluda Lance.
- Me sorprende que estés levantado, aún no es mediodía –responde con un magistral ejemplo de ironía Ángela” (1x04).

El mundo del trabajo está muy presente en la serie, así como nuestra realización personal a través del mismo. En el episodio quinto, Chase y Maggie están pasando apuros económicos y Maggie le plantea la posibilidad de ponerse a trabajar ella como redactora en un periódico para contribuir a los gastos familiares; pero Chase lleno de orgullo responde: “Puedo aportar en una semana más que tú en un mes”. Maggie replica: “Pero tú no querías volar y yo sí quiero escribir” (1x05).

Otra vez, la ceguera emocional de Chase y las gafas del “yo” que casi siempre lleva puestas, desprecian esa propuesta porque es verdad que los ingresos que ella podría aportar serían insignificantes, pero es que no se trata de una cuestión de números sino de sentimientos, de sentirse útil. Maggie no es tan tonta como para no saber que su aportación iba a ser muy pequeña, pero ella quiere aportar su esfuerzo y ese esfuerzo es igual de valioso que el de los demás, por mucho que el dinero que se obtenga en unos y otros casos ofrezca enormes variaciones. Además, Maggie le recuerda a Chase que este dejó de ser piloto y vino aquí porque no quería seguir volando (y en consecuencia pasándose la vida fuera de casa) mientras que ella sí desea escribir, es su vocación, y con ello cumpliría su sueño de trabajar como escritora, se sentiría útil al aportar su trabajo al núcleo familiar y, por añadidura, traería un dinerillo extra a casa.

No es el dinero: es la sensación de sentirse útil. Esa es la conclusión y eso es lo que todos deberíamos valorar en situaciones similares y, por supuesto, nunca menospreciar con nuestra arrogancia a aquellos que humildemente se ofrecen a ayudar y a aportarnos su granto de arena, por pequeño e insignificante que sea. Podrá ser pequeño desde un punto de vista material, pero muy grande desde el punto de vista moral.

viernes, 4 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (4)

En ese periodo de reflexión, no estaría de más retomar este diálogo entre Maggie y su hija Vicky que, como sabéis, no se encuentra a gusto allí y desea volver a la ciudad. Están de reunión familiar para decidir si se quedan en el valle agrícola o si vuelven a su vida anterior en la gran ciudad. Maggie conmina a Vicky para que de una respuesta, si apoya o no la decisión de los otros tres miembros de la familia de quedarse en el valle, porque es evidente que les gusta tomar las decisiones familiares importantes por unanimidad. Vicky responde: “Supongo que podría intentarlo” (1x03). Pero esa es una respuesta muy vaga y Maggie vuelve a la carga: “¿Lo dices porque lo sientes?” (1x03). Y en esa búsqueda de la sinceridad, Vicky responde: “¿Con sinceridad? No. Pero vosotros sois una gente estupenda. Tal vez me haría un favor si os llego a conocer un poco mejor”. (1x03)

Como veis, no tiene desperdicio este diálogo. Es evidente que a Vicky no le apetece en absoluto quedarse allí, pero –para empezar- responde que “podría intentarlo”. ¿Cuántas veces hemos dado nosotros esa oportunidad a los demás? Y cuando nos han planteado algo así a nosotros mismos, ¿hemos respondido “voy a intentarlo” o por el contrario nos hemos cerrado en banda y no hemos querido dar nuestro brazo a torcer? Cuando el egoísmo es quien gobierna en nosotros, eso es lo que hacemos, pero si queda en nuestro interior aunque solo sea una brizna de amor o de generosidad, entonces podemos responder como Vicky: “Voy a intentarlo”.

Pero este diálogo da mucho más de sí. Maggie quiere saber si esa respuesta es de corazón o es una respuesta de simple compromiso, es decir, algo que en el fondo no siente. ¿Es verdad o es mentira lo que dice Vicky? Y la hija da una respuesta magistral. Responde que, en honor a la verdad, ella lo que desea es marcharse de allí, pero reconoce que tiene una magnífica familia a la que quiere y por ese amor que siente hacia ellos es por lo que acepta de buen grado quedarse. Finalmente, y para rematarlo, mezcla la practicidad y cierto egoísmo del padre con la sensibilidad y ternura de la madre, y de esa mezcla sale esta frase magistral: “Tal vez me haría un favor si os llego a conocer un poco mejor”.

Justo eso es lo que deberíamos tener siempre presente: hacer el bien aunque sea por egoísmo, porque posiblemente entonces, cuando lo hagamos, nos daremos cuenta que ha sido esa nuestra mejor elección. 
(Continuará...)

jueves, 3 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (3)

En Falcon Crest vemos la necesidad de la familia... mientras comprendemos cuán lejos están -la mayoría de sus protagonistas- de tener una familia modélica. Es evidente que en esa comparación entre las familias de Falcon Crest y la nuestra, siempre ganamos nosotros, aunque no por ello dejan de parecernos sospechosamente familiares ciertos problemas, dilemas, etc., con los que deben enfrentarse a diario.

El cambio de residencia (de Nueva York al valle vitivinícola) de la familia Gioberti supone muchos cambios en su forma de vida. Hay una escena en la que Chase y Maggie están en la cama, en su nuevo hogar, y esta le dice: “Cariño ¿te has dado cuenta de que aquí hacemos el amor con más frecuencia que en Nueva York?” (1x03). Se la ve feliz en ese nuevo ambiente en el que cree haber recuperado la esencia familiar; sin embargo la respuesta de Chase la devuelve a la realidad porque él –escaso de sensibilidad- le responde en un tono completamente práctico y racional: “Cuando vivíamos en Nueva York yo estaba fuera casi todo el tiempo. Aquí estamos juntos todas las noches”. La decepción asoma a los ojos de Maggie quien, como buena escritora, no puede definirlo mejor: “¡Oh! Lo que yo tomé por pasión no es mas que proximidad”. (1x03).

¡Cuántas veces nos engañamos con las apariencias! La verdad es que creemos conocer a una persona y apenas si conocemos su envoltorio. En esa escena se dan cita dos mundos, el de aquellas personas con sensibilidad, imaginación, ternura, bondad... y el de aquellas otras apegadas a la tierra, a lo práctico, a lo racional, y carentes –por supuesto- de sensibilidad. Falcon Crest nos presenta estos dos mundos y nosotros deberíamos saber en cuál de ellos estamos y en cuál deberíamos estar. ¿Queremos “ir a lo práctico” y borrar de nuestra mente todo atisbo de sueños o queremos dar la prioridad a los sentimientos?

Podéis tomar nota y reflexionar sobre ello. 
(Continuará...)

miércoles, 2 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (2)

Sobre estos dos núcleos familiares se desarrollan sucesivas historias paralelas y entrelazadas, con la aparición constante de nuevos y numerosos personajes. Hay acción, intriga, drama, espectáculo, giros constantes e inesperados, cambios sorpresivos de parentesco... pero todo ello con dos ingredientes muy importantes: humor y excelente factura (magníficos diálogos, ritmo trepidante, perfecto montaje, solventes interpretaciones...) ¿Qué más se podía pedir? Una hora semanal de entretenimiento asegurado.

Pero lo que nadie había detectado –ese ha sido el descubrimiento que traemos a este libro- es que debajo de esa “intrascendente” historia, se escondía una segunda lectura. Como ya he apuntado anteriormente en el prólogo, los guionistas –bien de forma consciente o inconsciente- han ido dejando una serie de frases que impactan en nuestro subconsciente y que, si somos capaces de reconocerlo, nos hacen reflexionar sobre los aspectos esenciales de la moralidad, de la necesaria convivencia entre los seres humanos, de nuestro papel en esta vida.

Por ejemplo, y ya desde esta primera temporada, se canta a la familia y se presenta la misma como un bien sagrado. La familia es lo más importante, una unidad básica sobre la que se sustenta y debe sustentarse la sociedad. Por eso Maggie, en una conversación con Julia, destaca la importancia de la familia frente a cualquier otra filiación. “Esa es la diferencia entre los amigos y la familia” (1x02). Claro que –ya metidos en harina de lo que es esta serie- Julia le responde: “Depende de la familia ¿no crees?”. (1x02)

Es cierto; claro que depende del tipo de familia, pero si conseguimos que la nuestra sea como debe ser, entonces se convierte en el mejor marco para realizarnos como personas. Querer y ser queridos, aportar cada uno su trabajo o esfuerzo -cada uno en la medida de sus posibilidades- para luego compartir a partes iguales los beneficios... Es, en resumen, una especie de comunismo como el que practicaban los primeros cristianos: cada uno trabajaba y aportaba todo lo que podía y luego, el bien común así conseguido se repartía entre todos dando a cada cual según sus necesidades.
(Continuará...)

martes, 1 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (1)

La primera temporada de aquella popular serie de televisión, “Falcon Crest”, comienza con la muerte accidental de Jason Gioberti, hermano de Ángela Channing. Esa muerte convierte a Ángela en dueña al cien por cien de los viñedos de Falcon Crest salvo una pequeña parcela que queda en herencia para Chase, hijo de Jason. Sin embargo, en el testamento se había establecido que si la muerte de alguno de ellos era sospechosa (el padre de ambos ya sabía de la enemistad entre Ángela y Jason, y por consiguiente temía que alguno de ellos matase al otro), la propiedad pasase enteramente a los descendientes del fallecido; en este caso, Chase.

Chase Gioberti, que trabajaba como piloto y vivía en Nueva York, se desplaza a Falcon Crest para el entierro de su padre, allí conoce el testamento y también intuye que algo extraño hubo en la muerte de su padre, por lo que decide quedarse a vivir allí y no parar hasta descubrir cómo murió en realidad su padre.

Chase es una persona amante de su familia, comprensiva, trabajadora y sobre todo honrada y de moral inquebrantable; pero también es obstinado, dominante, orgulloso y egoísta. Su mujer Maggie ha sacrificado su vocación de escritora por el cuidado de la familia y solo ejerce como escritora “a distancia” con algunas colaboraciones que envía por correo y de forma esporádica a algunas publicaciones. Sus hijos, Cole, el mayor, y Vicky, a punto de cumplir los 18 años, les acompañan en esta aventura. Cole es el típico “buen hijo” aunque de carácter impulsivo, lo cual le acarrea no pocos problemas. Vicky solo sueña con la vida de la gran ciudad y con ser bailarina, algo realmente difícil de conseguir si se vive en una finca agrícola a una hora de camino de San Francisco.

En el otro lado, Ángela ha llevado siempre el peso (todo el trabajo y la responsabilidad) de convertir Falcon Crest en la mejor heredad de todo aquél valle vitivinícola. Se divorció de Douglas Channing (editor del diario The Globe, de San Francisco) por simple cuestión de prioridades: para ella Falcon Crest siempre ha sido lo primero. Con ella viven sus dos hijas, Julia Cumson (su marido se marchó porque no aguantaba a Ángela), que trabaja como experta enóloga, y Emma, solterona desesperada por dejar de serlo, buena persona y algo desequilibrada emocionalmente (no resulta fácil vivir bajo la dictadura de Ángela). También vive allí el hijo de Julia, Lance Cumson, a quien Ángela ha educado para que un día herede el negocio familiar y a quien se conceden todos los caprichos y este responde con constantes problemas (líos de faldas, peleas, meteduras de pata en los negocios, etc.)

(Continuará...)