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martes, 31 de mayo de 2011

El mosquito tigre hace auto-stop

Me ha llamado la atención una noticia sobre la expansión que está teniendo en algunas zonas de nuestro país el mosquito tigre. La información dice, en concreto que “el mosquito tigre -Aedes albopictus- tiene una autonomía de vuelo de 400 metros, pero normalmente solo pasa de los 150, por lo que lo lógico es encontrarlos cerca de su punto de cría, si bien se ha demostrado que algunos ejemplares lograron trasladarse a zonas lejanas utilizando vehículos particulares”.

Lo que no me queda claro es si esos vehículos particulares a que se refiere el texto de la noticia son propiedad de los mosquitos tigre o si por el contrario se subieron de gorra a esos vehículos. En cualquier caso queda de mostrado que los mosquitos tigre son unos vagos (pudiendo volar 400 metros se rajan a los 150 metros) y unos sibaritas (en vez de volar, que los lleven en coche). Por si acaso, ten cuidado cuando vayas por la carretera: si ves un mosquito tigre haciendo auto-stop, no pares, porque si picas y paras, luego te pica y no paras.

lunes, 30 de mayo de 2011

No vayas al médico, vete al museo

Según el trabajo de un grupo de investigadores noruegos, publicado en 'Journal of Epidemiology and Community Health', las personas que visitan museos, van al teatro, tocan instrumentos musicales o pintan, tienen mejor salud, disfrutan más de la vida y son menos propensas a sufrir ansiedad o depresión que las personas que no participan en actividades culturales.

Claro que yo me pregunto si no será al revés: las personas que tienen buena salud pueden hacer todo eso y más; por el contrario las que gozan de mala salud se tienen que quedar en casa con sus achaques. ¡Estos noruegos…!

domingo, 29 de mayo de 2011

La mejor jugada de la final de Copa de Europa

Esta final de la Copa de Europa entre el Barcelona y el Manchester debe ser recordada por la mejor jugada que jamás he presenciado en un campo de fútbol. No me refiero a ninguno de los goles, ni de las paradas, ni de los regates, ni de las celebraciones... la jugada a que me refiero tuvo lugar alrededor del minuto 98 y la protagonizó Puyol. En ese momento, cuando estaban formando fila para ir a recoger la Copa, Puyol se quitó su brazalete de capitán (el que le capacitaba para recoger el trofeo) y se lo colocó a Abidal (para el que no lo sepa, este jugador había sido operado de un tumor en el hígado hacía tan solo tres meses y su espíritu de sacrificio y lucha por la recuperación fue tan grande que en un plazo mínimo de tiempo le hizo estar otra vez en condiciones de jugar al fútbol y Guardiola le había dado la oportunidad de jugar esta final). Puyol renunció a ese momento de gloria de levantar la Copa para cedérselo a quien solo tres meses había estado en un quirófano luchando contra el cáncer.

Este es uno de esos detalles que revelan la grandeza de las personas, y Puyol demostró que no sólo es un gran jugador sino también una gran persona. Y por supuesto, mereció la pena ver la final, no sólo por disfrutar viendo cómo se juega al fútbol (eso sí que es jugar al fútbol) sino viendo como en el mejor equipo del mundo, plagado de superestrellas, nadie luce más que el otro y cualquier suplente o empleado forma parte del equipo como el que más. El Barcelona es, por encima de cualquier otra consideración, llana y simplemente “un equipo”.