Hoy en "El eco de Fisac" puedes leer...

lunes, 30 de marzo de 2009

A propósito del aborto

Un tema recurrente de actualidad está siendo el aborto, el cual rara vez se aborda desde la independencia y sí en cambio desde la manipulación para utilizarlo como herramienta de ataque a los contrarios.

Lo primero que cabría señalar es que el aborto no es ningún derecho. Sí lo es el “derecho a la vida”; también se puede exigir el “derecho a la propia muerte”; pero no parece razonable pedir “el derecho de matar a otro”. Ese derecho se lo arrogan todos los Gobiernos cuando deciden participar en guerras; también se lo arrogan las dictaduras para “eliminar” a la resistencia; y en algunos sitios, también las democracias en las que está autorizada la pena de muerte.

Defender o atacar el aborto no es de derechas ni de izquierdas, no es de religión ni de agnosticismo; es simplemente una cuestión moral por encima de cualquier etiqueta que quieran ponerle.

Por mi parte, ofreceré a continuación algunas reflexiones.

Precisamente, en el marco de la defensa de los pacientes, si hay alguien a quien debemos prestar una atención especial, es a aquellos que por la gravedad de su enfermedad, por su edad o por su menor capacidad de autonomía o discernimiento, no tienen posibilidad de hacer oír su voz y hacer valer sus derechos. Sobre estos, los que aún no han traspasado la barrera de su nacimiento, o los que se encuentran al final de su vida, los más desprotegidos e indefensos, se centra un debate social en el que otros quieren decidir por ellos. Llamar al aborto “interrupción voluntaria del embarazo” sólo es un ardid para anestesiar conciencias.

Comencemos por el inicio de la vida, que es el momento de unión del óvulo y el espermatozoide, a partir del cual se inicia el camino de la vida, un camino al que se pretende poner plazos para poder cortarlo a nuestro antojo, sin conceder a ese ser vivo ningún derecho. Con la fecundación inicia la aventura una vida humana, cuyas principales capacidades requieren un tiempo para desarrollarse y poder actuar.

No entraremos aquí en el debate de cuál es el momento en el que pretenden considerar al nuevo ser con derecho a la vida, si a las 12 semanas, a las 20 o incluso desde el momento de su nacimiento.

Hay algunos que argumentan que la futura madre tiene derecho a decidir porque ese nuevo ser que lleva dentro depende de ella, pero esto no quiere decir que sea parte del organismo materno. Tampoco después de nacer puede un niño vivir independientemente de la madre o de los cuidados apropiados.

Hay otros que dicen que el embrión sólo es humano cuando tiene actividad eléctrica cerebral y se apoyan en que el electroencefalograma de un embrión es plano hasta la octava semana del embarazo. Pero ¿significa eso que no es vida humana? Pues ya que se centran tanto en la biología, habría que recordarles que el desarrollo del cerebro es muy lento. Sólo es a partir de los 43 días de la fecundación cuando se empieza a detectar actividad eléctrica cerebral y ni siquiera el niño recién nacido tiene completado su sistema nervioso ni la formación neuronal; sólo hacia los seis años de edad puede considerarse acabado anatómicamente el cerebro. ¿Dónde está pues esa frontera para considerar a partir de qué momento tiene derechos como cualquier ser humano?

Se está “promocionando” y “vendiendo” el “derecho al aborto” como un método anticonceptivo. Mayor aberración no cabe. Los anticonceptivos son para evitar la fecundación y el aborto no la evita; es más, alentando el aborto se alienta dejar de usar anticonceptivos para que –cuando llegue el caso- se acuda a una clínica abortiva y los dueños de la misma se forren con todo ese chorro de nuevas clientas. Se utiliza a las mujeres como auténtica mercancía para beneficio de unos pocos.

El aborto es una decisión traumática (si se tiene un mínimo de conciencia) y de riesgo sanitario (siempre), consecuencia de un embarazo indeseado al que no tendría que haberse llegado puesto que para eso están la educación sexual y los métodos anticonceptivos.

Sólo considerado así, como una decisión de último recurso cuando todo lo anterior ha fracasado, no creo que deba penalizarse a la madre que decide acudir a ello; pero de ahí a promocionarlo animando a las mujeres a recurrir a este sistema de eliminación de vida, hay un abismo.

Es imprescindible ofrecer a las madres que piden abortar una información amplia que contemple todos los supuestos y posibilidades. Es significativo que el 90 por ciento de los abortos se justifiquen por “riesgo para la salud mental de la madre” cuando según un importante estudio del British Journal of Psychiatry, con un seguimiento de 30 años, se demuestra que no hay ninguna evidencia de que abortar reduzca los riesgos en salud mental de las mujeres con embarazos no deseados.

También debería ser obligatorio ofrecer a esas mujeres la obligatoriedad de un período de reflexión para que puedan asimilar, madurar y decidir sobre la decisión que vayan a tomar.

Y finalmente habría que ofrecer ayudas sociales en el caso de que la mujer decida continuar con el embarazo; unas ayudas sociales que hoy día brillan por su ausencia.

En último término también habría que facilitarles dar a sus hijos en adopción cuando lo deseen, ya que son miles las familias españolas dispuestas a acogerlos con cariño y dedicación, un deseo entorpecido por procedimientos legales demasiado complejos, que es preciso agilizar. Tan difícil –por no decir imposible- resulta esto hoy día, que cualquier pareja que desee adoptar pasa un calvario hasta que lo consigue (si es que lo consigue) y cuando lo logra ha sido después de un largo y costoso proceso, y generalmente con hijos procedentes de otro país.

Las medidas legislativas actuales dejan cada vez más desprotegida la vida de los inocentes y el ambiente general que se ofrece a través de numerosos medios de comunicación induce a la población a pensar que al aborto es algo que debe entrar en la normalidad. No sólo habría que cambiar la injusta legislación actual, sino impedir que vaya a peor.

Decía Julián Marías que “lo más grave que ha sucedido en el siglo XX es la aceptación social del aborto provocado”. Y ahí tenemos que hoy día, cada 4 minutos y medio, un bebé es destrozado en trituradoras y arrojado al retrete de clínicas “legales”. Sólo en el año 2007 se perdieron 112.138 vidas por abortos provocados y ahora pretenden ampliar más aún la Ley actual. Hablan de “derecho” y lo que están haciendo es aplastar el primer derecho y más fundamental de todo ser humano: el derecho a la vida.

viernes, 27 de marzo de 2009

La increíble justificación del apoyo de los laboratorios a la formación

En el Congreso de la Profesión Médica, celebrado recientemente en Valencia, se dedicó una mesa redonda a la formación médica continuada. Allí se concluyó que la formación no debe ser impuesta por los empleadores, sino que debe ser el médico quien la elija (nadie mejor que uno mismo para saber qué tipo de formación necesita). También hubo unanimidad al señalar que el apoyo de la industria farmacéutica a la formación ha sido y es muy positivo, pero que nunca debe intervenir en los contenidos ya que eso daría pie a que estuviesen sesgados hacia sus intereses.

Pero entonces, uno se pregunta: ¿si los laboratorios, que son empresas comerciales, no pueden dirigir el dinero que se gastan en formación hacia sus intereses, para qué se lo van a gastar entonces?
No obstante la realidad es que los médicos siguen pidiendo el apoyo de la industria para su formación, y la industria acepta que sean los médicos quienes decidan el contenido de la formación para que no haya tinte comercial.
...?!

Esto es lo que nos llega y, ante una situación así, sólo se nos ocurren dos cosas: o eso es mentira o los laboratorios son tontos.

Pues ni una cosa ni otra.
Los laboratorios presentan su apoyo a la formación como una muestra de su “compromiso social”, es decir, como si fuesen ONGs, y eso no se lo cree nadie. ¿No sería más fácil y creíble decir la verdad?
Y la verdad es esta: Los laboratorios se gastan el dinero en cursos de formación para médicos, cuyos contenidos son elegidos por los médicos (normalmente a través de Sociedades Científicas), sin que estén dirigidos a ensalzar las ventajas de un producto determinado (aunque eso sería lo lógico para una empresa comercial). ¿Y por qué lo hacen? Porque gracias a estas acciones consiguen que sus Visitadores Médicos puedan acceder a los médicos y así, aunque sea en el marco informal de las reuniones previas para organizar la logística, o en los prolegómenos y descansos de estos cursos, poder hablarle a los médicos de las últimas novedades de sus productos para que estos se animen a recetarlos.

Así es de simple. Ante las continuas trabas impidiendo un trabajo digno y necesario, como es el que llevan a cabo los Visitadores Médicos para informar a los médicos de todo lo que se va descubriendo sobre los medicamentos (sean estos nuevos o lleven ya muchos años en el mercado pero con constante seguimiento), la industria tiene que desarrollar caminos alternativos para llevar esa información a los médicos y que estos puedan recetar con pleno conocimiento de las características de cada producto (algo que nadie mejor que el propio laboratorio puede conocer).

Lamentablemente nunca he oído ni leído una explicación de este tipo, y sí en cambio muchas de auténtica “filantropía ficción”.

Artículo realizado para Medical Practice Group (MPG)

jueves, 26 de marzo de 2009

Los diez "NO" de la mujer trabajadora... y del hombre trabajador ¡también!

La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles ha preparado un Decálogo con los diez NO aconsejables que las mujeres deben decir para que puedan conciliar mejor la vida laboral, personal y familiar. Sin embargo cada uno de ellos estaba incompleto, así que al final les he añadido lo que faltaba.

Los diez NO de la Mujer Trabajadora:

1.- NO renuncies a tu vida privada a favor de tu vida profesional o viceversa. Poder conciliar ambas es un objetivo irrenunciable. Hay que desterrar el tópico de que una mujer sólo puede progresar en su carrera profesional si descuida su vida privada y familiar. Conciliar no es trabajar menos, es hacerlo de manera más eficaz y productiva. PD.- Y esto es algo que debemos exigir también los hombres trabajadores.

2.- La casa NO es un segundo trabajo. Las tareas domesticas NO son el segundo trabajo de la mujer, ni algo que se espera que haga. Erradica de tu cabeza y de la de los demás esa idea. La casa forma parte de tu vida personal y las responsabilidades que acarrea deben ser compartidas. PD.- Si los dos trabajan, pues los dos al 50%.

3.- NO aceptes el concepto “mi marido ayuda en casa”. En lo concerniente a las tareas de la casa y a los hijos, el hombre no debe ayudar ni colaborar, debe compartir las tareas con la mujer, en igualdad de condiciones. PD.- Idem.

4.- NO asumas sola la educación de tus hijos. Los hijos son tanto tuyos como de tu pareja. Es importante que el niño/a pase tiempo con los dos y tenga presente que ambos jugáis el mismo papel junto a él. NO que papá trabaja y mamá se ocupa de las cosas de la casa. PD.- Idem

5.- Aprende a decir NO en el trabajo. Es muy importante saber decir NO a los superiores y compañeros de trabajo ante determinadas peticiones que no corresponden a tus funciones o bien suponen un incremento en tus horarios laborales. PD.- Y los hombres trabajadores, también.

6.- NO estamos en el siglo XX. En la época de nuestros padres y abuelos, los roles de hombre y mujer se repartían de otro modo. El hombre trabajaba fuera de casa y la mujer lo hacía en la casa, con lo que su tiempo se ocupaba de diferente manera. Hoy ese reparto ya NO tiene sentido. PD.- Idem.

7.- Los hijos NO son un lujo sino un derecho y una gran responsabilidad. Tener hijos es un derecho natural de todas las mujeres, así como atenderlos y dedicarles el tiempo necesario. NO permitas que nadie insinúe que son un lujo o un capricho. PD.- Idem

8.- La conciliación NO es un favor que hacen las empresas. Ni la mujer tiene que justificarse cuando reclama tiempo para conciliar, ni las empresas le están haciendo ningún favor cuando se lo conceden. PD.- Y para los hombres trabajadores, lo mismo.

9.- NO permitas que tu jornada laboral se incumpla. Exige que tu jornada laboral acabe a su hora, y que los permisos especiales y reducciones de jornada que te corresponden se cumplan rigurosamente según lo estipulado. PD.- Y si eres hombre trabajador, pues lo mismo.

10.- NO des tu causa por perdida. NO te canses en reclamar tus derechos en cualquier circunstancia y situación al tiempo que cumples con tus deberes. Sólo de esta manera se logrará que las empresas, las administraciones y la sociedad tengan presente la desigualdad que tiene la mujer frente al hombre en todos los ámbitos de la sociedad. PD.- La igualdad no es pasar de privilegios de unos a privilegios de otros; la igualdad es compartir hombres y mujeres trabajadores, todo al 50%, tanto los deberes y obligaciones, como los derechos o los beneficios.

Por unos horarios más racionales:
La necesidad de unos horarios racionales tiene como objetivos prioritarios: conciliar nuestra vida personal, familiar y laboral; favorecer la igualdad; aumentar la productividad; disminuir la siniestralidad; facilitar la globalización; mejorar nuestra calidad de vida; cuidar y mantener hábitos saludables; dormir el tiempo suficiente; apoyar el rendimiento escolar; y, en definitiva, dar mayor valor al tiempo. Todo esto pasa, ineludiblemente, por racionalizar nuestros horarios, humanizarlos, para hacerlos convergentes con los países de economías más avanzadas.