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domingo, 3 de mayo de 2015

El miedo a sentirnos diferentes nos convierte en borregos

Quizás el capitulo que mejor define a Eloy, uno de los protagonistas principales de la novela "Castidad y rock and roll" https://amzn.to/3PyfLOH es aquél en donde se transcribe la amplia entrevista que mantiene en televisión y donde repasa su vida y su pensamiento sobre los temas más polémicos. Para situarnos, digamos que Eloy era el vencedor de un concurso de televisión para descubrir nuevos valores de la canción y que llegó a alcanzar más fama que David Bisbal.

Eloy era un joven con una fuerte personalidad que, en vez de seguir la moda seguía su propia conciencia y nos demostró que esto podía hacerse con tolerancia y sin crispación. ¿Es el miedo a que nos señalen como “diferentes” el que nos hace negarnos a nosotros mismos y mimetizarnos con los demás para ser parte del rebaño y sentirnos de esta manera aceptados? Escucha este fragmento de lo que dijo Eloy en aquella entrevista:

LUIS NAVAS.- En definitiva, llegaste prácticamente virgen a ese concurso. Sin embargo te desenvolvías muy bien, se te veía con mucho aplomo durante las sucesivas eliminatorias que ibas superando en los casting. Vamos a ver unas imágenes... -(se ven imágenes del proceso de selección en donde Eloy interpreta fragmentos de canciones conocidas y de algunas canciones propias acompañado de su guitarra... finalmente otra secuencia muestra el momento en que Eloy declara en público que es católico...)- Creo que fue esta la primera ocasión en que dijiste abiertamente que eras católico y que sin embargo querías ser un rockero famoso. ¿No hay contradicción en ello?
ELOY.- No tiene por qué haberla. Y lo de católico lo dije porque me preguntaron por mi experiencia previa y les conté que cantaba en las misas de mi parroquia. Yo no hago bandera del catolicismo, lo soy y punto; esa es mi opción personal y no trato de imponérsela a nadie.
LUIS.- Pero fuiste uno de los 10 elegidos entre más de 6.000 cantautores que se presentaron y resulta que a las primeras de cambio te negaste a seguir las instrucciones que te daban tus profesores.
ELOY.- No, no, yo era un concursante disciplinado. A lo que me negué fue a incorporar en la coreografía de mis números una serie de movimientos obscenos. Yo quiero salir al escenario a cantar, no a incitar al sexo. Si otros lo hacen, allá ellos, pero a mí nadie me puede obligar a hacer algo que va contra mis principios.
LUIS.- Tengo entendido que estudiaste en un colegio de curas ¿ha podido influir esto en ti?
ELOY.- Pues supongo que alguna buena influencia sí que habrá tenido, así que yo tan contento…
LUIS.- No sé si te molesta que te llamen “curita” o que se mofen de ti por esta actitud...
ELOY.- Es que como no lo soy... pues que digan lo que quieran, yo voy a mi rollo. Parece que ahora lo políticamente correcto es meterse con la religión (con la católica, vamos) y como yo no estoy por la labor, pues bueno, que me llamen lo que quieran, yo acepto que cada cual se exprese como quiera, no me voy a enfadar por eso.
LUIS.- Parece también que tienes nervios de acero, y no lo digo sólo por lo bien plantado que estás en el escenario, sino porque luego en tu vida real nunca pierdes el control.
ELOY.- Sí que los pierdo algunas veces, pero procuro que sean las menos. Si todos nos tratamos con respeto, nos escuchamos mutuamente y vamos con espíritu positivo, las cosas van mejor. Los gritos y la crispación no solucionan nada, todo lo contrario, lo empeoran.

PD.- En una comunidad rural como aquella a la que huyó el protagonista de esta novela, no era extraño contemplar escenas como esta de la imagen.

sábado, 2 de mayo de 2015

Los ejemplos, buenos y malos

La vida es un continuo muestrario de ejemplos, buenos y malos; por esto nunca debemos tomar uno solo y generalizarlo. Porque haya uno bueno no quiere decir que todos sean buenos, y por la misma razón, porque haya uno malo no debemos considerar que todos son malos.

Sin darme cuenta, cuanto estaba escribiendo la novela "Castidad y rock and roll" 
https://amzn.to/3PyfLOH uno de sus protagonistas principales hablaba de esta manera:

“Era un placer hablar con él porque tenía opinión propia sobre todo, y lo que más me gustaba era que no se mostraba dogmático, no trataba nunca de imponer sus puntos de vista a los demás.
-                     ¿Y qué es para ti el apostolado, entonces? –le pregunté- ¿No es una misión de la iglesia llevar su doctrina a los demás y tratar de que abracen la fe católica?
-                     En mi opinión, sí; pero eso es algo que debe hacerse con el ejemplo, no con la imposición. La gente imita, le gusta tener ídolos, le gusta tener líderes, y les siguen y copian. Eso es lo que debe hacerse ‘predicar con el ejemplo’.
-                     ¡Toma ya! ¿No vas en contra de la iglesia con esto que estás diciendo?
-                     Sí que es cierto que la iglesia no da muy buen ejemplo muchas veces. Y tú de esto –puesto que eres un comunicador- deberías saber mucho más que yo. Si hay que poner algún suspenso a la iglesia es en comunicación. Pero el que suspenda una asignatura no significa que deba repetir el curso. ¿Me entiendes? Hace mucho bien y ese bien no debe ocultarse y desprestigiarse por algo, poco, que haga mal. Y sólo estoy dando mi opinión, no pretendo decir que las cosas sean así, sólo es así como me parecen que son”.

PD 1.- Como colofón a este comentario podría decir que el buen ejemplo es el que da el Papa Francisco (sencillez, humildad, amabilidad, solidaridad, generosidad, tolerancia...) y el mal ejemplo es el que da el cardenal Rouco Varela (soberbia, egoísmo, insolidaridad, avaricia...) Tomemos, pues, el buen ejemplo para contribuir a su difusión y mimetismo y señalemos con la señal de advertencia el mal ejemplo para que otros no caigan en él.
PD 2.- En la imagen, iglesia rural en donde el protagonista de esta novela se convirtió también en protagonista.

viernes, 1 de mayo de 2015

Tengo una foto de Dios

En la novela "Castidad y rock and roll" https://amzn.to/3PyfLOH  el protagonista que va narrando esta historia de amor, aventura, música, viajes, intriga, etc., tiene la oportunidad de conocer y establecer amistad con Eloy, un joven cantante ganador de un concurso televisivo que ha alcanzado más fama aún que David Bisbal. Pero Eloy es un chico muy peculiar, con una personalidad, llamémosla “a contracorriente”. De hecho, cuando yo escribí esta novela, por la cual van desfilando diferentes personajes, me sorprendió cómo a la hora de poner palabras en la boca de Eloy no era yo quien las ponía, sino que era él mismo, mi personaje, quien tomaba la palabra y me dictaba a mí lo que él quería decir. Y debo reconocer que esto no me pasó con ninguno de los demás personajes, ni en esta novela ni en otras.

Por eso, me gusta recordar algunas de las cosas que dijo, y quiero igualmente compartirlas con los demás. Esta fue una de las conversaciones con que siempre nos sorprendía Eloy según lo cuenta el protagonista que cuenta la historia:

“Ya en el postre, le comenté a Eloy:
-                     Como ves, somos bastante diferentes. Para mí, Dios –que no sé muy bien qué o quién es- es algo que puede estar por ahí pero no me afecta, en cambio para ti Dios forma parte de tu vida.
Eloy me miró y sonriendo me dijo:
-                     ¿Quieres ver a Dios?
Me quedé sorprendido y le contesté:
-                     ¿Qué pasa, que está aquí?
-                     Tengo una foto suya.
Nuevamente me sorprendió.
-                     ¿Una de esas estampitas de Jesús o de la Virgen? –le pregunté- ¿Eres de esos que llevan siempre en la cartera alguna estampita?
-                     Sí, pero no es una estampita, es una imagen real, una fotografía auténtica.
Eloy se echó mano al billetero y sacó una fotografía que me mostró al tiempo que comentaba que siempre la llevaba con él. Me quedé sorprendido al verla porque aquello era una fotografía real en la que se veían los anillos de Saturno.
-                     ¿Esto? Es Saturno –le dije.
-                     Es una fotografía reciente tomada por una satélite de la NASA. Lo más importante está aquí, entre estos dos anillos. ¿Ves ese puntito blanco? –me señaló un puntito blanco que aparecía entre dos anillos, aunque en realidad todo el fondo negro de la fotografía mostraba el espacio lleno de puntitos como ese, que sin duda eran otras estrellas o planetas- Ese puntito es la Tierra, donde nosotros estamos ahora mismo, y puedes ver lo insignificante que es. Si tienes esto siempre presente, te darás cuenta que nosotros, nuestro “yo”, no es sino una insignificante mota de polvo y que todas esas cosas a las que damos tanta importancia no valen absolutamente nada. Ver esta foto es una cura de humildad que nos recuerda la grandeza de Dios y lo insignificante de nuestras miserias.
La fotografía y las palabras de Eloy lograron su objetivo y me hicieron reflexionar sobre mis errores, sobre mi egoísmo. Siempre había estado pensando en mí mismo, no en los demás ni en la gente a la que aparentemente quería. Ese querer a los demás era siempre en función de mí mismo, de lo que yo sintiese. No me preocupé nunca por conocer lo que sentían los demás y sólo buscaba que la ínter actuación de unos seres con otros me resultase satisfactoria a mí. Existía, efectivamente, otra visión del mundo que nunca antes había contemplado, y aquél mocoso estaba ahí, con una seguridad y confianza pasmosa, mostrándome las cosas más elementales que cualquier persona debería conocer pero que el hecho de pensar sólo en la propia satisfacción de uno impedía reconocer”.

PD.- La imagen que ilustra este post es –precisamente- la foto que llevaba Eloy en su cartera. Fue tomada por la sonda Cassini, y ese puntito diminuto e insignificante que se ve abajo a la derecha, es la Tierra.