La
práctica es imprescindible en todos los aspectos de nuestra vida. A través de
la práctica, de ese incesante juego de “prueba-error-vuelta a empezar” nos
vamos superando y mejorando constantemente. A la hora de escribir pasa lo
mismo, necesitamos práctica; y aunque nuestros primeros escritos sean torpes e
imprecisos, son tan valiosos como aquellos que saldrán más adelante cuando
hayamos recorrido más camino. No
te dejes aturdir por los fracasos primeros, por los momentos en blanco, por la “falta
de inspiración”, por las “pájaras creativas”. Todo necesita trabajo, ejercicio
constante, aprendizaje. Sigue trabajando, sigue tu camino y no pares nunca si
es que quieres ganar esa batalla que es tu vida y que libras a diario contra el
mundo. ATURDIDO Como
flechas, como dardos, como espinas, llueven
sobre mí, me acribillan, los
ruidos ajenos, las luces, los objetos que
me rodean y me aturden, que
no me dejan salir del cuerpo a
través de mi cerebro. Caigo
desplomado, me derrumbo sobre la mesa con
un lápiz en la mano y
el coraje, la fiereza de querer luchar contra
el peso del mundo y de los años. Sólo
fuerza, sólo deseo, pero al fin de cuentas fe
en mi lucha capaz de vencer al tiempo. Y
van saliendo palabras, van saliendo los versos ininterrumpidos,
siguiendo rectos las flechas de
mi voluntad, el rumbo de mis deseos.
Por
más que uno valore el silencio, la introspección, la tranquilidad, la “zona de
confort” que tendemos a crear a nuestro alrededor… no podemos permanecer así
indefinidamente; hay que salir a la calle, hay que salir al mundo, hay que relacionarse
con los demás y ser miembros activos de la sociedad. Ejemplo
de esa introspección son los poetas, pero también los poetas deben salir a la
calle para alimentar su inspiración que, a fin de cuentas, es el alimento de su
alma… SALIR Salí
de mi hacia la calle, dejé
en su sitio, allí atados, los
recuerdos. Salí
sin más a darme limpio
de pasado, radiante
de futuro, sin
esperar recibir nada a cambio, sólo
seguro de dar lo
que estoy dando.
Aunque
parezca mentira viendo lo prolífico que estoy siendo como escritor desde hace
varias décadas, hubo un tiempo (hace ya más de medio siglo) en que abandoné la
poesía porque la prosa del trabajo diario me absorbía. Pero
un buen día desperté y ese poeta dormido volvió a la vida… RESUMEN
DE UN LAPSUS Ocho
años sin escribir -¡se
dice pronto!- un
solo poema, un solo párrafo. Al
cumplir los siete ya hice algo, no
quería ser menos que mi hermano. Cuando
llegué a los trece me animaron, mi
maestro me guió, me corrigió: “Es
tu camino, hazlo”. Mi
contacto a los quince, con un profesor poeta, abrió
a raudales mi mente fecunda mejorando
el cauce. Adolescencia
y juventud llenas de impulsos, la
emoción a flor de piel y
el papel, de soporte necesario para
recuperar, limpiar y devolver al mundo el
cuerpo herido en cien batallas. Amores
y amoríos, ilusión y desengaño, cada
mañana una vida, cada
tarde una aventura, cada
noche, latidos y sensaciones. y
en un ciclo sin fin, alternándose
todo, con
la inestabilidad diciéndote al oído: ¡Te
mueves! ¡Estás vivo! Cuando
al fin encontré lo que buscaba descansé, y
tras un año casado, mi
vida estabilizada, la
fuente inagotable de emociones se durmió. Ahora,
hibernados ocho años sin escribir -¡quién
lo diría!- una
sola frase, un verso solo, bastó
encontrar otro poeta para
traer el pasado y
convencerme a mí mismo de
que aún estoy viviendo, de
que aún puedo hacer algo.
El
libro que recoge la biografía del médico daimieleño Gaspar Fisac Orovio
(Daimiel, 1859-1937) y que se editó en España con el título “Médico, periodista
y poeta”, ha sido ahora traducido al inglés con el título “Kisses are tears”,
el cual hace referencia a uno de sus poemas más memorables. Este
libro no es sólo la biografía de este polifacético médico, un auténtico
adelantado a su tiempo, ni tampoco la de su hermano Deogracias (farmacéutico,
político y periodista), sino que nos ofrece un documentado panorama de cómo
eran la medicina y la farmacia en la sociedad rural del siglo XIX. Por
eso, su traducción al inglés permitirá llevar el conocimiento histórico y
social de aquella época a todos los conocedores del habla inglesa. Un enorme
salto temporal y geográfico que bien merecía este personaje cuya vida y obra no
dejará de sorprender. Ambos
títulos “Médico, periodista y poeta” (edición en español) y “Kisses are tears”
(edición en inglés) están disponibles en Amazon, tanto en eBook como en edición
impresa.
A well-documented exploration of Medicine, Pharmacy,
and rural society in the 19th century through two biographies that should not
be forgotten: “Kisses are tears”: https://a.co/d/eCok2Y0
Esta
es una cuestión que muchas veces se ha planteado: ¿Por qué los poetas siempre
piensan en la muerte? Bueno, no es que se pasen todo el día pensando en la
muerte, sino que de vez en cuando la idea de la muerte ronda por su cabeza e incluso
se transforma en un poema. Quizás
sea por la propia esencia del poeta, un ente receptor de sensaciones, de
vibraciones que le llagan desde el más allá. Y ese “más allá” es el que está al
otro lado de este plano de existencia.
Por eso, los poetas son nuestros mejores
interlocutores con el más allá, los que de vez en cuando nos recuerdan que
nuestro paso por esta vida es efímero y que nuestra verdadera vida, nuestra
dicha eterna, se encuentra al otro lado. Bueno está, pues, que nos lo recuerden
de vez en cuando… QUIERO
APLAZAR MI MUERTE De
improviso he pensado en la muerte y
he temblado de miedo... ¡Tantas
cosas aún sin hacer! Parece como
si al acabarse el tiempo quisiéramos
inútilmente alargarlo en un esfuerzo por
completar, por llenar la vida de sentido, por
pensar que valió la pena haber
vivido. No
valoramos nada hasta
que lo perdemos. y
estaba tan tranquilo, tan sin miedo, tan
confundido, tan ciego, que
no comprendía cómo se iba consumiendo el tiempo. ¡Ya
lo haré! ¡Es muy pronto! ¡Está tan lejos...! Y
se escurría el tiempo como arena entre
mis dedos. No,
a la muerte nunca le tuve miedo, era,
inexcusablemente, la consecuencia final de este camino, pero
hay que llegar con las manos llenas, y
se debe empezar a cargar desde el inicio. Quiero
aplazar mi muerte, ya
no me vale el final previsto, quiero
ocho años más, sólo
eso pido. ¿Sólo
o tanto? De
cualquier forma voy a luchar contra
mi sino porque
aún tengo fuerza y coraje, porque
aún grito, porque
mi afán, mi deseo, sigue
siendo capaz de crear, de inventar y
hacer realidad sus sentimientos. De
improviso he pensado en la muerte y
me he levantado inquieto; tengo
que escribir, tengo
que hablar, voy
a transmitir, a convivir, a
educar, a recibir, a
trabajar... y
en este instante me
he puesto a ello.
A chance encounter will take him far away, on a thrilling
adventure full of action and emotion that will change his life... but also the
lives of everyone around him… “Fleeing into silence”: https://a.co/d/7SUfVb3