lunes, 1 de julio de 2019

Las palabras, aunque sean tuyas, sólo son palabras


Esa es la clave: basta ya de palabras, que las palabras son solo eso, viento; lo que cuenta son los hechos, las cosas tangibles, los ejemplos prácticos. Si queremos que nuestros hijos se comporten de una forma determinada, las palabras sirven de poco, como tampoco las órdenes, ni las sugerencias o los consejos; lo que más y mejor pude influir en ellos es el ejemplo que vean en nosotros. Y para esto no tenemos que decirles nada, simplemente actuar nosotros y dejar que ellos lo vean. Con eso es suficiente.

Pero no sólo en el ámbito familiar son aplicables estas enseñanzas, sino también en todos los demás ámbitos como, por ejemplo, el empresarial. El ejemplo que ofrezca un jefe será determinante para que sus empleados lo imiten... para lo bueno y para lo malo; así que mejor que sea para lo bueno. ¿No crees?

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