domingo, 27 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (27)

Cada final de temporada ofrece al espectador un auténtico shock, un espectáculo que dejará en lo más alto el interés por ver cómo continúa la historia en la temporada siguiente. Habrá terremotos, incendios, grandes accidentes... y en esta primera temporada, sin llegar a esos excesos, nos encontramos con el veredicto de un juicio en que se dirime la muerte sospechosa de Jason y lo que a tales efectos dicta el testamento, lo cual supone para Ángela perder todo Falcon Crest. Sin embargo, en el último instante, los guionistas nos sorprenden con un giro inesperado: Chase le dice a Ángela que toda esa búsqueda de la verdad para saber cómo murió su padre, en realidad no la ha hecho por ambición sino por justicia, que él sólo ha querido saber la verdad no quedarse con todo Falcon Crest, así que le ofrece a Ángela que las cosas sigan como cuando vivía Jason; es decir, con un 50 por ciento de Falcon Crest cada uno. En definitiva, no quiere el 50 por ciento de Ángela, solo el 50 por ciento de su padre.

Ángela queda sorprendida ante esta propuesta y hace grandes esfuerzos por no soltar carcajadas de satisfacción, pensando para sus adentros lo tonto que es su sobrino Chase. Así, con una sonrisa contenida y mirando a la cámara cuando Chase se ha ido, dice en voz alta: “Cree que ha ganado”, y es que si Chase se creía que había ganado (hacer que brillara la verdad y la justicia), estaba muy equivocado; la guerra no había hecho mas que empezar.

Con esta frase lapidaria termina esta primera temporada y nos deja a todos con la intriga por saber cómo será esa nueva relación entre las dos familias, ahora que cada uno de ellos posee el 50 por ciento de la misma heredad. Estarán condenados a trabajar juntos –a pesar de su enemistad manifiesta y puntos de vista contrapuestos- para hacer que Falcon Crest siga creciendo y haciéndose cada vez más grande. La lucha de poder está servida.

(Continuará...)

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