lunes, 21 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (21)

Aunque parezca un contrasentido tenemos que aprender a convivir con la muerte porque la misma siempre está presente a nuestro alrededor y algún día nos pondrá a nosotros como protagonistas. Hasta entonces, asistiremos, como los protagonistas de Falcon Crest a más de un entierro y, en escenarios como esos, la serie tiene también algo que aportarnos. Ha muerto un Supervisor del Condado y toda la familia acude a la iglesia para asistir al funeral. Allí están los dos hijos de Chase. Vicky, emocionada por la palabras que el reverendo está pronunciando, le dice a su hermano: “Debe haber sido un gran hombre. Todos decían cosas muy bonitas de él” (1x13). Cole, se da la vuelta, y responde a su hermana: “Me imagino que para eso son los entierros” (1x13).

Buena reflexión. ¿Son para eso los entierros? Desde luego; aunque resulta que a pesar de ser el muerto el protagonista, este ya no se encuentra allí (sólo está su cuerpo) para escuchar aquellas palabras. ¿De qué sirve entonces un bonito funeral? Mas bien parece que estos fuesen ceremonias de consolación para los vivos, un poco de autocompasión y de acallar nuestras conciencias. Curiosamente, cada vez que muere un ser cercano, no solo un familiar sino también algún amigo o simplemente conocido, todos nos ponemos a pensar en lo que podíamos haber hecho cuando este aún vivía, en qué podríamos haberle ayudado... pero ya es tarde, el remordimiento aviva en nuestra conciencia... así que la opción que se elige es hablar bien de él, dedicarle flores, oraciones y elogios para compensar todo aquello que no fuimos capaces de hacer con él o ella cuando estaba en vida. Si lo piensas bien te darás cuenta que esto es cierto, que –como dice Cole- para esto son los entierros. Ahora bien, ¿estamos de acuerdo o deberían ser para otra cosa? Ojalá que cuando asistamos al próximo entierro y nos pongamos a repasar cómo fue nuestra relación con el difunto no encontremos nada que nos haya quedado por hacer, que no tengamos ningún asunto pendiente con él y podamos, simplemente, dedicarle una oración y un buen recuerdo como colofón a una relación que dio de si lo que tenía que dar; ni más ni menos.

(Continuará...)

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