sábado, 19 de agosto de 2017

Leyendo entre líneas (19)

Falcon Crest es una serie de la década de los 80 y sin embargo sus enseñanzas no pueden estar más de actualidad en la España y la Europa de la crisis económica de la segunda década de este siglo. El gobierno deshumanizado de las empresas y organizaciones está hoy en día más de actualidad que nunca, para desgracia del género humano. Si hace poco decía que hay muchos empleados como Lance, ahora debo decir que también hay muchos directivos como Ángela... aunque a fuer de ser sincero e imparcial, debo matizar que Ángela tiene más humanidad de la que muestran los empresarios y políticos actuales. Prefiero una y mil veces a una Ángela que a uno cualquiera de nuestros empresarios o políticos (salvo honrosas y escasísimas excepciones) porque Ángela siempre va de frente, sabes a lo que atenerte con ella, mientras que estos otros que nos rodean son falsos y traicioneros.

Ahora bien, la lucha entre la razón y los sentimientos siempre está presente en cada uno de nosotros. ¿Quién vence? En el caso de Chase vence su emotividad mientras que en el caso de Ángela vence su razón, aunque esto no quiere decir que no albergue sentimientos en su interior sino que estos quedan supeditados al dominio absoluto de la razón y sus intereses... Esto no es nuevo sino algo compartido por tantas y tantas personas como vemos a nuestro alrededor... y quizás también por nosotros mismos, al menos algunas veces. Así se lo hace saber Ángela a Chase: “Creí que eras un hombre sensato, lo bastante inteligente para saber cuando hay que dejarlo. No obstante, eres emotivo” (1x12).

Y ¿en qué se traduce esto en la práctica? Queda claro que para Ángela ser emotivo es un lastre para el éxito en la vida y en los negocios. La razón aprovecha las debilidades de los sentimientos para atacarles y herirles allí donde más les duele y de esta manera lograr sus objetivos. La razón siempre suele vencer a la emotividad, mas sin embargo me pregunto a la luz de estas frases: ¿Vale la pena un triunfo así? Definitivamente me quedo con la emotividad aunque poniéndole a esta unas pequeñas bridas de razón que permitan conducirla dócilmente por el camino que nosotros hemos elegido.
(Continuará...)

No hay comentarios: